Micromultinacionales: la importancia de potenciar las redes globales a través de internet

Marcelo Elizondo
Marcelo Elizondo PARA LA NACION
La Argentina cuenta con una gran base de pymes que deben buscar nuevas estrategias de exportación, basándose en lo que los teóricos llaman "cadenas comerciales evolutivas"
(0)
17 de octubre de 2019  

La Argentina es una economía de pymes. También para las exportaciones. De unas 7000 empresas exportadoras (no todas exportan todos los años) hay solo 55 que lo hacen por más de US$1000 millones anuales, apenas 60 que venden al exterior por más de US$100 millones al año y menos de 400 que logran operaciones externas por mas de US$10 millones en un ejercicio anual.

Por ende, una buena parte de la posibilidad de crecimiento de las exportaciones, tan reclamado y recomendado, está ligada al desarrollo de atributos competitivos para esas muchas pymes que hoy exportan poco y deberán crecer en volumen de negocios externos, y que no lograrán éxitos por escala o volumen (tampoco de manera sostenida por menores costos que faciliten mejores precios) sino que lo harán en base a cualidades diferenciales (dice John Kay, por características singulares) en sus estrategias externas.

En la literatura de esta materia está comenzando a hablarse de que la presente fase de la globalización (la 4ta, según Richard Baldwin, que es la que corresponde a la comunicación permanente en redes por parte de empresas que operan a escala transfronteriza antes y después del mero comercio, actuando en sistemas productivos gracias a las tecnologías digitales a través de los cuales comparten información, conocimiento, experiencia, ciencia y saber productivos) es una fase en la que logran relevancia, lo que Hal R. Varian (Universidad de Berkeley) llama las "micromultinacionales". Éstas son empresas pequeñas que, a través de internet, actúan en cadenas comerciales evolutivas.

Dice McKinsey, como ejemplo, que Amazon cuenta con dos millones de aliadas que son "terceros vendedores"; Alibabá opera con unos 10 millones de "terceros" involucrados en su cadena de comercialización; unas 80 millones de pymes usan Facebook como instrumento de marketing -y 40% de sus mas fieles seguidores son extranjeros-; y Lazada, una firma de comercio electrónico líder en el sudeste asiático, ofrece una plataforma donde las empresas pueden contratar proveedores tales como diseñadores gráficos o contadores. Del mismo modo, Shippo provee servicios para los embarques online para pymes a través de internet y Zendesk ofrece paquetes de servicios y herramientas de la misma manera para que las pymes puedan cumplir requisitos formales en el comercio exterior desde Estados Unidos y para 60 países.

Las pymes cuentan ahora con la posibilidad del desarrollo de las redes, que son arquitecturas espontáneas que permiten superar la dificultad de la menor dimensión e integración a través de lo que Henry Chesbrough (en su libro al respecto) ha llamado la "innovación abierta", que consiste en la habilidad de vincularse en relaciones con terceros ofreciendo lo mejor y tomando de otros lo necesario. Si una empresa, por su dimensión, no puede mucho, aportará lo bueno suyo y se asociará con otros para lograr lo restante.

¿Cómo pueden estas empresas disponerse a ingresar en redes internacionales apoyadas en nuevas tecnologías que permiten ingresar en cadenas transnacionales? En primer lugar, las empresas deben preparase hacia adentro, porque estas redes de asociaciones espontáneas y útiles exigen capacidades en sus miembros.

Un trabajo de Deloitte Univerity Press señala que, mientras las empresas basadas en las "viejas reglas" buscaban eficiencia, se organizaban en base a liderazgos concentrantes y jerarquías, se basaban en muchas normas internas y estaban lideradas por una dirección, contaban con demasiados niveles de promoción internos, desarrollaban una cultura de temor al fracaso, estaban demasiado pendientes de lo que otros calificaran sobre ellas y actuaban basadas en procesos, las empresas nuevas basadas en actualizados modelos están basadas en aprendizaje permanente, innovación, búsqueda de impacto en el cliente por encima de las meras mediciones internas, operan con equipos que desarrollan conocimiento productivo, forman parte de redes (me permito agregar que son "multi", no solo por actuar en diversos países sino también por actuar en diversas industrias y con diversos socios, como enseña un paper de la universidad de Wharton), cuentan con estructuras dirigidas a la generación de servicios -aunque sean manufactureras- que generan valor en el cliente más allá del producto eje de la oferta, tienen liderazgos cambiantes según la evolución de las innovaciones y se basan en la "orquestación" porque están apoyadas en la inquietud sobre las oportunidades que haya fuera de ellas, las posibilidades del nuevo conocimiento que puede surgir de ellas -para lo cual privilegian contar con gente talentosa-, el desarrollo de intangibles como instrumentos competitivos y la conciencia de la relevancia de participar en redes espontáneas, desarrollan una cultura que alienta la toma de riesgos y abandona la mezquindad de la minimización y se basan en responsabilidades internas muy bien definidas pero con liderazgos adaptativos a las etapas.

La Argentina podrá mejorar sus resultados externos si parte de lo que ya tiene (pymes), se apoya en la calidad de sus productos (frutas, vinos, granos, carnes, servicios basados en conocimiento, minerales, químicos, productos industriales con diseño, por mencionar algunos casos) y si, además, se logra lo más relevante para la competencia internacional: empresas con atributos.

Enseña Rita Gunther McGrath (en "El fin de las ventajas competitivas") que lo que hace la diferencia no es ya la calidad del producto sino la capacidad de la empresa para adaptarse al cambio permanente de manera exitosa y aprovechable.

Para lograrlo, hay que comenzar con preparar a la empresa como un actor que se internacionaliza.

Así, aún siendo pyme, el World Economic Forum (en base al O´NET Content Model) recomienda que en las empresas se desarrollen tres tipos de capacidades. Por un lado las habilidades, que son de tres tipos: cognitivas (como lógica, resolución de problemas creatividad), físicas (precisión, resistencia, capacidad manual), y sistémicas (capacidad analítica, de juicios y toma de decisiones).

Por el otro las capacidades básicas, que también tienen tres variantes: las básicas propiamente dichas (expresión oral, escritura, conocimiento de nuevas tecnologías), las de proceso (pensamiento crítico, monitoreo propio y de otros, escucha activa) y las de resolución de problemas complejos.

Y, finalmente, las capacidades cruzadas, que también incluyen tres tipos: las sociales (negociación, coordinación, inteligencia emocional, persuación), las de administración de recursos (trabajo con factores humanos, financieros, materiales, tecnológicos, tiempo) y las capacidades técnicas específicas (programación, mantenimiento de equipos, control de calidad, diseño experimental).

El modelo de las micromultinacionales, pues, aparece como un recurso para comenzar por fin a internacionalizar la economía argentina, aún muy débilmente relacionada con la economía mundial.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.