Misiones, ilusionada con ganar el mundo

Su variedad de recursos naturales la convierten en una exportadora nata
Su variedad de recursos naturales la convierten en una exportadora nata
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21 de marzo de 2000  

Las imponentes cataratas del Iguazú y otras bellezas naturales e históricas contribuyeron a que Misiones se hiciera conocida en todo el mundo como centro turístico. La provincia intenta ahora que su fama se extienda también a sus potencialidades productivas e industriales, con el fin de incrementar su capacidad exportadora. Con este objetivo en mente, una delegación encabezada por el gobernador Carlos Rovira realizó, hace pocos días, una gira promocional por España y Alemania.

La visita se centró en destacar las virtudes de las principales exportaciones de Misiones, una provincia rica en recursos naturales tanto agrícolas como forestales, cuyo desarrollo se ve favorecido por un clima subtropical húmedo. De allí proviene el 90% del té que se produce en la Argentina, el 85% de toda la yerba mate del país, el 56% de sus productos forestales y el 30% del tabaco nacional.

Pero los productores locales también tratan de aprovechar las ventajas naturales de su tierra para incrementar el comercio exterior misionero y superar las dificultades por medio de la innovación tecnológica y las asociaciones empresarias.

"En un mundo globalizado, nos vemos condicionados por otros países productores y eso nos obliga a competir frente a naciones con mano de obra mucho más barata -explicó Carlos Alfredo Tschirsch, director de Koch Tschirsch, una empresa que cosecha y vende té negro hace cincuenta años-. Por eso la cosecha de té en Misiones es mecánica: permite bajar mucho los costos."

Este medio siglo de experiencia le permite exportar hoy el 90% de su producción. Su principal mercado es Estados Unidos, que adquiere el producto para ser consumido frío y vendido en máquinas expendedoras o reprocesado como té instantáneo. Otros destinos son Chile (el principal consumidor de té de América) y más lejos, Holanda y Rusia. En total, sus exportaciones ascienden a unos 6 millones de dólares por año.

A pesar de que ya están instalados en el mercado internacional como exportadores, "las demoras en la devolución del impuesto al valor agregado (IVA), aunque ahora este problema se está superando, es una de las principales dificultades que enfrentamos", aseguró Tschirsch.

Las distancias

La ubicación geográfica de la provincia juega tanto en favor como en contra a la hora de exportar. Por un lado, existen 1200 kilómetros de frontera común con Brasil y Paraguay, lo que convierte a Misiones en una excelente puerta de entrada al Mercosur. Por el otro, su lejanía del puerto de Buenos Aires (salida casi obligada de los embarques marítimos) traza una línea demasiado larga con Europa.

"Estamos en una excelente posición para abastecer el mercado regional, pero pasa lo contrario con las plazas más alejadas. Es sumamente importante que los costos de transporte interno y portuarios sean competitivos", opinó Ronald Beare, gerente comercial de Alto Paraná, la mayor industria de celulosa de Misiones. La empresa fabrica unas 300.000 toneladas de celulosa blanqueada por año. El 80% está destinado a Brasil, Uruguay, países europeos (en especial Francia, Alemania e Inglaterra) y mercados no tradicionales, como Japón y Sudáfrica.

Beare reconoció que su empresa -la mayor de la provincia, con una facturación anual de 180 millones de dólares- "está inmersa en el mercado como exportadora. Sin embargo, es muy positivo que se realicen contactos para abrir nuevos mercados estables de largo plazo, más allá de los regionales".

Muy diferente es la situación de los pequeños empresarios provinciales que hacen sus primeros esfuerzos para salir a vender al exterior. Ese es el caso de Aserradero Aguilar, una empresa mediana que -con una facturación anual que ronda el US$ 1,5 millón- apenas comienza a exportar entre el 20 y el 30% de su producción de pino resinoso. Su principal mercado es España, donde vende madera de primera calidad ( libre de nudos ) por valor de US$ 36.000 anuales.

Son las madereras más pequeñas las que más sufren los efectos de la recesión interna y problemas para exportar, denunciados hace pocos días por la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap) de la localidad de Eldorado.

"Solíamos vender también a Brasil, pero a partir de la devaluación ya no es posible", comentó el propietario del aserradero, Raúl Aguilar. Para intentar superar estas dificultades, se asoció con otras nueve Pyme del rubro y contrataron a una persona para que gestionara pedidos de compra en Estados Unidos. Hasta ahora, lograron realizar una exportación piloto de dos contenedores.

Aguilar también consideró que la distancia con el puerto de Buenos Aires es otra de las principales dificultades por superar. "El transporte desde Misiones hasta Buenos Aires nos cuesta prácticamente lo mismo que llevar la mercadería de Buenos Aires a Europa", se quejó.

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