Precios volátiles y comercio sustentable

La seguridad alimentaria, un tema recurrente en las discusiones sobre desarrollo económico
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15 de marzo de 2011  

La importancia de la agricultura en los países en desarrollo de ingresos más bajos se debe al enorme porcentaje de familias que trabajan en ese sector, así como a los efectos multiplicadores positivos de la agricultura para el resto de la economía.

Si bien una estrategia basada en el apoyo a los productores agrícolas es apropiada en muchos países en desarrollo, también es importante considerar el destino de los consumidores pobres, tanto rurales como urbanos, quienes son afectados por el hambre y la desnutrición.

Los hogares pobres gastan hasta un 70 por ciento de sus ingresos en alimentos. Trabajadores rurales sin tierra, hogares urbanos pobres y pequeños campesinos suelen ser compradores netos de alimentos; incluso hasta puede hablarse de un desplazamiento de la pobreza rural en varios países en desarrollo hacia los centros urbanos.

Por lo anterior, existe un dilema de política entre altos precios de los alimentos que, ceteris paribus, benefician a los productores, y bajos precios de alimentos que ayudan a los consumidores más pobres.

El mejor enfoque frente a esta disyuntiva es mantener un sistema razonable y neutral de incentivos de precios y, al mismo tiempo, promover la inversión en el sector agrícola y en áreas rurales, para generar empleo y oportunidades para los pobres.

Ahora bien, ¿cuáles deberían ser las políticas comerciales en los países desarrollados?

Dividiremos la respuesta en los aspectos económicos y en aquello que tiene que ver con las regulaciones en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Aspectos económicos

En general, la hipótesis más aceptada es que la reducción o eliminación de los subsidios internos o a las exportaciones, y de las barreras de acceso a los mercados son buenas para la seguridad alimentaria en los países en desarrollo.

En ese sentido, la reducción o eliminación de la protección y los subsidios en los países industrializados en las negociaciones de la OMC sería un paso adecuado.

Respecto de las regulaciones de la OMC en el marco del Acuerdo sobre Agricultura (AA) y las propuestas de Doha, diremos que las críticas a este acuerdo son que no mejoró el acceso al mercado de los países industrializados y, que por el contrario, mantuvo una gran flexibilidad para los países industrializados en el apoyo de su propia producción a través de las diferentes formas de ayuda interna y subsidios a las exportaciones agrícolas.

En efecto, el proyecto de modalidades de 2008 muestra avances en algunos de estos temas:

  • En general, los subsidios internos que distorsionan el comercio (medida global de ayuda, o ámbar, más subsidios de minimis más los de la caja azul) se reducirían algo más, y se le pondría un techo a la ayuda por producto de la caja ámbar.
  • Las disposiciones de la caja verde, en particular las que conciernen al apoyo de los ingresos, se han reforzado para asegurar que no estén ligadas a los niveles de producción; también hay normas más estrictas para la supervisión y vigilancia.

  • Con referencia al acceso a los mercados, los aranceles se reducirían de acuerdo con una fórmula que impone mayores recortes en los aranceles más elevados.
  • La salvaguardia especial (SE) se eliminará en siete años. La progresividad arancelaria también se redujo, y los aranceles y contingentes arancelarios deberán simplificarse, al tiempo que su administración será objeto de un mejor seguimiento.

    La liberalización de productos tropicales también se acelerará. Los países menos adelantados (PMA) tendrían acceso a los mercados libre de derechos y de contingentes para al menos el 97% de sus productos.

  • Los subsidios a las exportaciones en los países industrializados serían eliminados en un período de transición de cinco años (la mitad de la eliminación ocurriría al final del segundo año).
  • Además, existen disposiciones más estrictas sobre créditos a la exportación, garantías y seguros, ayuda alimentaria internacional y exportaciones de empresas comerciales de propiedad estatal.

    Todavía vigentes

    Lamentablemente, el proyecto de modalidades todavía mantiene importantes niveles de apoyo interno distorsionantes en los países industrializados y deja abiertas varias posibilidades que pueden comprometer el acceso a los mercados para los países en desarrollo (por ejemplo, los productos sensibles).

    En la próxima entrega plantearemos, en cambio, las políticas comerciales referidas a los países en desarrollo, cubriendo tanto los aspectos económicos como las regulaciones de la OMC (inventarios de seguridad alimentaria; ayuda alimentaria interna; apoyo a los productores pobres y producción para la seguridad alimentaria; acceso a los mercados, medidas de defensa comercial para la seguridad alimentaria y la salvaguardia especial (SE), y volatilidad, estabilización de precios y ayuda alimentaria).

    Díaz-Bonilla es director ejecutivo de la Argentina y Haití en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Ron es asistente de investigación. Este artículo fue publicado en la revista Puentes del Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sustentable ( www.ictsd.org ). Las opiniones son personales y no reflejan la posición del BID o de sus países miembros.

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