Qué significaría un Brexit sin acuerdo para el comercio minorista y la distribución

Asegurar abastecimiento proveniente del mercado único es complicado debido al poco espacio para depósito en el Reino Unido; si no hay acuerdo, se saturaría la aduana por el incremento de controles
The Economist
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7 de marzo de 2019  

Centros de estudios señalan que si hay un Brexit duro, las declaraciones de aduana se incrementarían de 55 millones a 255 millones y, al menos, 145.000 comerciantes tendrían que hacerlas por primera vez
Centros de estudios señalan que si hay un Brexit duro, las declaraciones de aduana se incrementarían de 55 millones a 255 millones y, al menos, 145.000 comerciantes tendrían que hacerlas por primera vez

El comercio sin fricciones ha sido uno de los grandes éxitos resultantes de la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea (UE). Según la Asociación de Transporte de Carga por Carretera (Road Haulage Association), 4,8 millones de camiones con conductor se trasladaron entre el Reino Unido y Europa en 2017, cuatro millones de ellos a través del puerto de Dover o el túnel del Canal de la Mancha. La oficina fiscal dice que el 99% de estos no requirieron pasar por aduana. Cualquier escenario del Brexit significaría más controles. Pero una salida sin acuerdo aumentaría abrupta y extensamente la fricción. Un informe del año pasado de la Oficina Nacional de Auditoría (NAO, por sus siglas en inglés), un ente de control gubernamental, delineó cuántos más procedimientos se necesitarían: las declaraciones de aduana se incrementarían de 55 millones a 255 millones; al menos 145.000 comerciantes tendrían que hacer declaraciones de aduana por primera vez; se aplicarían nuevos controles de aduana a bienes por valor de £423.000 millones (555.000 millones de dólares).

Los comerciantes minoristas están particularmente preocupados por esta perspectiva. Sacar productos del Reino Unido a mercados de exportación es una de sus preocupaciones. Si el país sale abruptamente de la UE, por ejemplo, y ya no se reconocen las licencias británicas allí, el único acceso garantizado a Europa para los transportistas de cargas británicos sería vía permisos de la Conferencia Europea de Ministros de Transporte (conocida por la sigla ECMT). La Asociación de Transporte de Carga por Carretera calcula que los permisos de la ECMT solo pueden cubrir la demanda del 10% de los camioneros británicos.

Las importaciones de bienes al país serían un dolor de cabeza aún mayor. El gobierno ha aconsejado a las empresas que comercian con la UE que consideren asegurarse depósitos para acumular productos. Consejo sabio salvo por el hecho de que hay muy poco espacio de depósito disponible. Según Savills, una compañía inmobiliaria, las tasas de espacio desocupado para almacenado han estado cayendo sistemáticamente desde 2014 y ahora son del 6% a nivel nacional y del 3% en Londres y sus alrededores y el sudeste. El comercio electrónico es responsable en gran medida por la escasez de espacio. El Reino Unido tiene la mayor proporción de compras online de todos los países grandes. En los últimos años los minoristas electrónicos, con Amazon a la cabeza, han estado acaparando espacio para sus centros de distribución. Hay algo de construcción especulativa de depósitos pero en general el país tiene escasez de espacio, según Savills. Estados Unidos, por ejemplo, tiene 3,6 metros cuadrados de espacio de depósito por persona, en tanto que el Reino Unido sólo tiene 0,75 metros cuadrados.

Un Brexit sin acuerdo sería una amenaza particular a los comerciantes minoristas de productos perecederos. Las grandes cadenas de supermercados solo tienen stock de alrededor de 1,5 días de alimentos frescos. Productos tales como tomates actualmente tardan entre tres y tres días y medio en llegar desde los productores en el sur de España a los depósitos de los supermercados. Eso es posible porque los camiones atraviesan la frontera en minutos. Con nuevos controles y la congestión en la frontera, el país podría sufrir rápidamente escasez de alimentos frescos.

Si la salida sin acuerdo llevará a la escasez, ¿podría el gobierno tomar control de la cadena de alimentos, introduciendo efectivamente alguna forma de racionamiento? Algunos en el sector están especulando que el gobierno podría tomar el control, como lo hizo el gobierno laborista frente a los bloqueos de las refinerías de petróleo en 2000, trabajando con la industria para distribuir petróleo a las estaciones de servicios en áreas con gran población. Los líderes del sector podrían trabajar con el gobierno para determinar qué áreas debieran tener prioridad para la entrega de alimentos y distribuir los productos en concordancia. En esas circunstancias alguna forma de racionamiento sería casi inevitable, según considera una cadena grande de supermercados.

Fuera de tales dificultades de corto plazo, un Brexit sin acuerdo probablemente presagiaría cambios mayores a largo plazo. "Un Brexit sin acuerdo corre el riesgo de quebrar la cadena de oferta de alimentos extremadamente eficiente de la que el Reino Unido disfruta actualmente", sostiene Peter Gioertz-Carlsen, jefe para Europa de Arla Foods, una compañía lechera con fuerte presencia en el Reino Unido. El país actualmente produce el 84% de los productos lácteos que necesita. La mayor parte del resto viene de Europa. A largo plazo, el país podría incrementar su producción pero requeriría significativa inversión y podría tardarse hasta diez años, según calcula Gioertz-Carlsen.

El laborismo es otra cuestión. La oferta de mano de obra barata de baja capacitación de la UE es central no solo para la industria alimenticia británica, sino también para otras ramas. Los minoristas no contarían con el personal para cumplir con los pedidos al ritmo demandado por los consumidores modernos, sostiene William Bain del Consorcio Minorista Británico. Se volvería más difícil la entrega al día siguiente de las compras a la que se han acostumbrado muchos británicos.

Los hábitos de consumo también podrían cambiar. Está el caso del pollo. Los británicos prefieren comer carne blanca de pechuga más que la carne de las alas, las patas y los muslos; la rentabilidad de la industria local de aves depende de encontrar mercado para el 75% de los cortes que los británicos en general rechazan: es el "equilibrio de cortes". Alrededor del 70% de estas exportaciones van a la UE y a países de Europa oriental en particular. La Asociación Internacional de Comercio de Carne calcula que los productores británicos tendrían que incrementar la producción un 124% para responder a la demanda local, tan solo otro ejemplo de lo que un Brexit duro provocaría.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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