Realidad emergente

Cómo será el futuro de los países que, tras ser motor de la economía en crisis, ven desmoronarse la trilogía sobre la que construyeron su crecimiento la década pasada; el papel de China y la mirada sobre la Argentina
Florencia Carbone
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10 de marzo de 2015  

Crédito: Alejandro Álvarez

No sólo cambiaron su denominación por una políticamente más correcta, sino que fueron los grandes protagonistas de la primera década de los 2000: de subdesarrollados, a emergentes -un término que habla de un presente dinámico y encierra la promesa de un futuro mejor-; y en medio de las turbulencias económicas globales se transformaron en los motores de la economía. Pero hoy las cosas cambiaron. La actualidad y las proyecciones sobre los emergentes ya no tiene el brillo de otrora.

Poco queda de la "trilogía bendita" -clave para el crecimiento de la última década-: súper precio de las materias primas, la gran demanda de China (y en el caso de la Argentina la de Brasil) y el financiamiento barato. Buena parte de eso parece haber llegado a su fin. ¿Qué será de los emergentes en el nuevo escenario?

Carlos Pérez Llana, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella y Universidad Siglo XXI, cree que "todo funcionó gracias a los precios de las materias primas", pero advierte que ahora que eso ya no está, pasa lo mismo que cuando baja el río: la suciedad se hace visible. "Modelos autoritarios de poder que buscan reelecciones indefinidas, falta de institucionalidad y de respeto por las minorías. Los denominados emergentes son países que duermen en la misma cama pero sueñan cosas distintas", describe.

¿De quiénes hablamos cuando hablamos de emergentes? ¿Es válido agrupar en la misma definición a países como los del Brics (Brasil, India, Rusia, China y Sudáfrica), del sudeste asiático, africanos y latinoamericanos? ¿Son realidades homogéneas? "Quienes los juntan bajo la categoría de emergentes son los economistas que unifican cosas muy diferentes para vender bonos, y los ideólogos que venden ideología sin datos: se cae el poder norteamericano y el europeo, y el poder fluye hacia otro lado. La sopa de letras en América latina está muy vigente: Unasur no funciona, el Mercosur está paralizado. El bloque tiene básicamente un pilar que es el económico, y el político no subsana lo que no da el económico. Los Brics constituyen un conglomerado heterogéneo que se vende muy bien como acrónimo espacial y donde cada uno busca maximizar su poder", responde Pérez Llana.

Parecidos pero diferentes

"Los emergentes difieren entre si. No es lo mismo exportar materias primas que bienes industriales. En América latina hay grandes diferencias entre un país como México, que exporta más que nada bienes industriales a Estados Unidos, y los países del Cono Sur, que venden materias primas con destinos más balanceados entre EE.UU., Europa y Asia. En el caso de México, su ciclo económico está muy correlacionado con lo que ocurre en EE.UU. En el Cono Sur la mayor diversificación regional ayuda", explica Rolf Campos, profesor de economía de IESE Business School, la escuela de posgrado en Dirección de Empresas de la Universidad de Navarra.

Daniel Heyman, economista y profesor en la Universidad San Andrés y UBA, explica que "siempre hay diferencias entre los países: la baja del precio del petróleo -por caso- no afecta de la misma manera a los importadores que a los exportadores. India, por ejemplo, debe sentir un gran alivio con la baja del precio. Dentro de los Brics, China e India son ellos en sí mismos, pero los otros dependen en gran medida de bienes primarios y por lo tanto el precio de las materias primas los afecta".

Aunque piensa que la situación de los precios de las materias primas no se revertirá totalmente, Heymann dice que China crecerá menos, pero seguirá en esa senda. De todos modos, señala que "se requerirá de una estrategia de crecimiento hacia delante que llevará a varios replanteos".

¿Aprovecharon los emergentes el viento a favor de la última década para mejorar su competitividad y acercarse a la categoría superior? "La situación varía según el país. Algunos hicieron algunas mejoras de infraestructura, otros hicieron menos y otros nada. Es temprano para saber cuál será la magnitud del efecto del cambio pero claramente hay que pensar en una nueva realidad", dice Heymann.

Campos, acota: "Los precios altos de las materias primas ayudaron al crecimiento pero no lo hicieron necesariamente sostenible. El crecimiento basado en factores completamente externos como el precio suele ser volátil y es por eso que algunos países tienen fondos contracíclicos para hacer frente a las épocas malas. Un buen ejemplo es Chile con el fondo contracíclico del cobre. En la Argentina no hay nada de eso. En el país también se dio el caso de que por las retenciones a las exportaciones agrícolas ni siquiera se aprovecharon bien los precios internacionales porque se redujeron los incentivos de los productores a producir aquello que más valor genera. Además, en vez de invertir el dinero recaudado en educación o infraestructura, vimos el crecimiento de planes clientelistas o subsidios que no tienen una racionalidad de largo plazo".

Luego, trazó un panorama sobre el futuro inmediato. "Si hay un cambio de política económica cuando asuma el nuevo gobierno, la apreciación del dólar complicará la estabilización monetaria. En la Argentina la gente mira el dólar como referencia de estabilidad monetaria, por lo que un plan que reduzca expectativas de inflación necesariamente impondrá cierta rigidez en el tipo de cambio con el dólar. En un contexto de un dólar que se aprecia, esto hará las exportaciones argentinas menos competitivas y a la estabilización más recesiva de lo que hubiera sido en caso de hacerla a tiempo. El gobierno saliente le deja al ciudadano argentino una carga pesada", dijo desde España.

Cuando se lo consulta por el caso argentino, Heymann responde: "Tuvimos una gran expansión entre 2003 y 2007, los años que siguieron fueron con altibajos. La tasa de crecimiento de los últimos 5 años fue oscilante y baja, y las exportaciones estuvieron estancadas. Hay que pensar un esquema de crecimiento hacia delante".

Geopolítica

Pérez Llana piensa que "entre los emergentes, hoy, el más lanzado a realizar reformas económicas es la India, que tiene uno de los mejores presidentes del Banco Central del mundo y que demográficamente superará a China en poco tiempo. Respecto de Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), su mayor preocupación política consiste en cómo frenar los reclamos de soberanía marítima de China. Para ellos Pekín busca consagrar una Doctrina Monroe naval".

Luego, añade que asistimos al retorno de la geopolítica. "Alcanza con recordar que el enemigo histórico de India ha sido China, y lo mismo ocurre entre Rusia y China. Hoy esos países están supeditados a China por diferentes razones. Pero la vuelta de la geopolítica rompe con la lectura ideológica del mundo. El mundo cambió, es mucho más heterogéneo y complejo y por eso no es un análisis completo que el poder se desplazó de un eje a otro como si fuera que un líquido pasa de un tanque a otro. La ideología no permite entender lo que pasa, por eso la revalorización de la geoestrategia".

Ricardo Rozemberg, miembro del Centro Ideas de la Universidad de San Martín, recuerda que a lo largo del último bienio, las economías emergentes crecieron a una tasa promedio anual tres veces más alta que las economías maduras (4,5% vs 1,5%).

"Las dificultades para recuperar dinamismo en los países centrales -fundamentalmente en Europa y Japón-, terminaron por castigar al mundo emergente desde el punto de vista comercial, afectando el desempeño de las cantidades exportadas, pero también de los precios. Al menos por ahora, las economías emergentes han continuado operando a resguardo de las bajas tasas de interés internacional -fenómeno que constituye un serio factor de riesgo cuya posibilidad de empezar a revertirse aumentó-; proceso que puede revertir los flujos de capitales con los impactos imaginados sobre las economías en desarrollo", comenta.

El economista destaca que de todos modos, este escenario aparece afectando más a los emergentes más grandes (como los Brics), en tanto que los más pequeños -y pobres- observan todavía estimaciones de crecimiento más fuertes para el próximo bienio.

"Dentro de los Brics, China aparece en las estimaciones del FMI cayendo un peldaño más en el ritmo de crecimiento -todavía elevado-; si en 2013-14 dicha economía creció 7,6% promedio anual, en el bienio 2015-16 se estima un incremento del PBI promedio de 6,5%. Este fenómeno no sólo tiene implicancias internas, sino también y fundamentalmente, para las demás economías emergentes de Asia. No obstante, es cierto que algunas de estas economías se verán beneficiadas e impulsadas por la caída del precio del petróleo, cosa que por otra parte afecta muy negativamente a la economía rusa. El impacto de la fuerte caída de los precios del petróleo, el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, y la depreciación del rublo también han dañado las perspectivas de otras economías de la Comunidad de Estados Independientes (CEI)", dice Rozemberg.

Pérez Llana explica que "en la región se está cerrando un ciclo: la buena economía basada en los altos precios de las materias primas, que convivió con una mala calidad institucional. Ahora se pagan las consecuencias. Aflora la mala calidad de los sistemas políticos en un contexto de escasez económica. Ese cierre de época se plasma en la crisis del populismo regional, que se basaba en un relato anti-occidental y anti mercado. Ese populismo buscó siempre reelegirse, reformar constituciones, cercenar libertades, enfrentar a los medios y desjerarquizar a los Parlamentos. Fueron regímenes con origen democrático, de vocación hegemónica y siempre anti-republicanos. Nunca creyeron en la división de poderes". Como conclusión final, menciona que "la actual política exterior de China para el mundo en desarrollo guarda una gran similitud con el colonialismo británico del siglo 19: venta de manufacturas por productos primarios".

Proyecciones

Rozemberg comenta que en muchas economías emergentes que son exportadoras de materias primas, el crecimiento proyectado aparece débil para el próximo bienio. "Por ejemplo, la proyección de crecimiento de América latina y el Caribe del FMI es de 1,3% en 2015 y 2,3% en 2016. Aunque se prevé que algunos exportadores de petróleo, sobre todo los miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, usarán las reservas fiscales para evitar profundos recortes del gasto público este año, las políticas de respuestas monetarias o fiscales a las que pueden recurrir muchos otros exportadores para apuntalar la actividad disponen de un margen limitado. El abaratamiento del petróleo y de las materias primas también explica el empañamiento del pronóstico de crecimiento de África subsahariana, que incluye un panorama menos alentador en Nigeria y Sudáfrica.

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