Respaldo a las medidas del BCRA

Aval exportador a la flexibilización
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13 de mayo de 2003  

Sin recuperarse del todo de la reciente pesificación del factor de convergencia, los exportadores experimentaron la semana última sensaciones encontradas.

Por un lado, aplaudieron las medidas decididas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para modificar el control de cambios. Por el otro, criticaron duramente el proyecto de moneda única del Mercosur.

A juicio del presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Enrique Mantilla, es "inteligente" la decisión del titular del Central, Alfonso Prat-Gay, de modificar "el primitivo control de cambios" y ampliar de 30 a 90 días los plazos para liquidar en el país las divisas producidas por las exportaciones. El directivo señaló que la mejora "permite acercarse a las prácticas comerciales de los competidores donde estamos en desventaja", en virtud de que ahora se pueden dar mayores plazos de pago a los importadores del exterior.

Asimismo, cayó bien en el sector exportador la posibilidad de liquidar divisas en entidades bancarias en lugar de hacerlo directamente en la ventanilla del Central porque "implica una reducción del 1% en los costos operativos", dijo Mantilla.

Estas medidas surgen justo cuando el BCRA busca sostener a toda costa el precio del dólar. Se trata de una tarea complicada porque se requiere emitir pesos para comprar el amplio superávit comercial de divisas producto de los exportadores.

Además, el dólar siguió en baja la semana última pese a estas medidas de flexibilización cambiaria. Y no se vislumbra que se apunte a desactivar el régimen de derechos ("retenciones") que aportó al fisco $ 809,8 millones en abril, casi lo mismo que el impuesto a las ganancias.

Cuentas especiales propias

Una alternativa independiente de la emisión y que estaría en línea con el propósito de sostener el dólar sería, según los exportadores, seguir liberalizando el mercado cambiario permitiéndoles depositar las divisas en cuentas especiales propias sin tener la obligación de liquidarlas (cambiarlas por pesos) en su totalidad.

A su vez, esta medida podría llevar a las exportaciones a crecer más de un 4,6% este año respecto de 2001, liberar crédito para ventas externas por unos "US$ 5000 millones dentro del país y posibilitar que el Banco Central se concentre en su función específica de lograr estabilidad de precios", opinó el ejecutivo.

Mantilla cree que esta alternativa sería más rápida para obtener el financiamiento que el préstamo de US$ 1000 millones del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (Bndes) dado a conocer la semana última por el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva. "Como hay que modificar el estatuto del Bndes, puede tomar tiempo", advirtió Mantilla.

Por otra parte, los exportadores creen que la moneda común del bloque no es conveniente ni viable en el corto plazo, cuando en el interior del país todavía hay cuasi monedas pendientes de rescate.

"Hay que tener cierta prolijidad. Ni siquiera hay una unión aduanera consolidada. Entonces, no puede haber moneda única", subrayó.

Antes de negociar una iniciativa de este tipo, el país debería establecer los fundamentos de una política fiscal y monetaria de largo plazo para recién después plantearse si es conveniente o no el proyecto de la moneda única en el bloque, opinó.

Además, la economía encontró un punto de equilibrio de corto plazo pero persisten interrogantes de largo plazo. Por caso, el próximo gobierno aún debe negociar con el FMI y disciplinar el gasto de las provincias como para lograr una moneda estable en el futuro, que permita planear ventas al exterior en forma más predecible.

Por otra parte, no parece tan fácil alinear en bandas de flotación conjunta al peso y al real, como paso previo a la moneda unificada.

Según Mantilla, esto ocurre porque el efecto de la política arancelaria sumado al de la inflación hace que exista para el comercio exterior un cambio real distinto y más bajo que el nominal en el país.

"Existe un sistema de tipo de cambios múltiples por efecto de los derechos de exportación", dijo el presidente de la CERA.

También rechazó la idea -que evalúan ambos países- de generar una segunda moneda sólo para el turismo y el comercio (bautizada por el vicecanciller Martín Redrado como "Patacón del Mercosur") que "no se podría usar con Estados Unidos ni para pagar la deuda. Sólo para comprar en Brasil", señaló.

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