Rusia, a la caza de nuevos negocios

El Estado soviético compraba más hace una década que ahora, pero la demanda de ese país es más estable hoy
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21 de marzo de 2000  

Hace poco más de una década, el Estado soviético le vendía poco y nada a la Argentina, pero le compraba mercaderías por casi 2000 millones de dólares. Eran los tiempos del embargo cerealero impuesto por Washington a la ex Unión Soviética (URSS), antes de que el Muro de Berlín cayera con la fragilidad de un castillo de naipes.

Hoy no compra el gobierno, sino los empresarios privados rusos. "Por un lado, disminuyó el comercio; pero por otro, es mucho más estable. La gente está gastando su dinero. Claro que para los empresarios argentinos es peor ahora", dijo a La Nación el embajador de Rusia en la Argentina, Vladimir Tiurdenev.

El terreno está mucho más nivelado: de los U$S 280 millones comercializados el año último, la exportación rusa fue de $130 millones, y sus importaciones provenientes de nuestro país, de $150 millones. Claramente, disminuyó la venta argentina y aumentó por el costado ruso. Rusia se abrió a los beneficios del capitalismo, pero también se expuso a sus riesgos. "La crisis de agosto de 1998 produjo una caída trágica de las exportaciones argentinas a Rusia. Pero durante 1999 prácticamente se restablecieron, alcanzaron el nivel de años atrás y todavía pueden aumentar" afirmó el diplomático. Una de las herramientas para sobrellevar con éxito la crisis fue el reflotamiento de la Comisión Intergubernamental Mixta de Cooperación Económica y Científica. El organismo, que había nacido durante el período soviético, se reunió en 1998 y está planeado otro encuentro para este año en Buenos Aires.

"En las sesiones participan empresarios de ambos países. Se analiza la situación del comercio, se ven cuáles son los obstáculos, qué pueden hacer los Estados, y qué deben realizar los privados. Rusia quiere establecer completamente la economía del mercado, el Estado no puede hacer lo que hacía antes", aclaró Tiurdenev.

La mayor cuota de exportación argentina se compone de aceite (firmas como Molinos Río de la Plata y Aceitera General Deheza son las más activas). Otra compañía con afianzados lazos comerciales es Siderca, que suministra tubos sin costura.

Bridas es otra empresa dispuesta a comerciar con Rusia en materia petrolera. "Hace tiempo tiene intereses en nuestra zona petrolera, pero por varios motivos no avanzó hasta ahora", aclaró Tiurdenev.

Para todos los gustos

Con 150 millones de consumidores, el mercado ruso da para todos los gustos. Ya afianzada en la venta de té, una Pyme argentina comenzó a fines del año último a exportar mate. "Todavía es una exploración, porque el mate no es popular en mi país, pero es un producto interesante. Hablé con los exportadores argentinos y tienen la intención de continuar vendiendo", sostuvo el embajador.

Además de frutas frescas, el interés ruso también llega a las pieles para tapados. En efecto, hace dos o tres años era muy popular el tapado de nutria de la Argentina, símbolo de alta calidad y alto precio. Ahora el mercado decreció, en parte debido a las críticas de los ecologistas y por la crisis económica. "Lógicamente, los tapados no son baratos ni de primera necesidad" aseguró Tiurdenev.

Los vinos, en cambio, no tienen por ahora demasiada suerte: "Los supermercados venden vinos franceses, españoles, italianos, incluso chilenos. El año último hice un recorrido para ver dónde había vinos argentinos. Encontré en un solo lugar, y un solo tipo de vino."

La paradoja es que, si bien no se encuentra en las góndolas vino argentino, el embajador aseguró que es visto con muy buenos ojos. Incluso expresó entre líneas que una botella de tinto sería un buen regalo empresarial para un ruso.

Pero a veces, las importaciones y exportaciones exceden lo puramente tradicional. A fines del año último, la Argentina importó de Rusia un dique flotante usado por 2 millones de dólares, que fue a parar a Mar del Plata, adquirido por la empresa Servicios Portuarios Integrados SA.

La nueva Rusia es amiga de las inversiones extranjeras. Por eso su legislación está dirigida a este objetivo. El problema principal es de estabilidad económica y no tanto de obstáculos legislativos, según reconoció el diplomático. No obstante puede afirmarse que la situación económica del país mejoró durante los últimos tiempos: en 1999, por primera vez en muchos años, se vio un aumento en el producto bruto interno (PBI) de un 2,5%, principalmente gracias al aumento de la producción industrial, que ascendió casi un 8 por ciento.

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