Signos y síntomas de la parálisis económica

Electromecánica Vic, una Pyme en el ojo de la tormenta
Electromecánica Vic, una Pyme en el ojo de la tormenta
Emiliano Galli
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29 de enero de 2002  

Recesión, presión fiscal y falta de crédito. Luego, la devaluación, el giro condicionado de divisas al exterior y el estricto ingreso de divisas en el país. Todo esto, bajo el halo de una nueva política monetaria que parece un gran concepto vacío de contenido, tras el dilatado anuncio de planes que la sustenten.

Hasta aquí, los síntomas y los signos de la enfermedad.

En cambio, poco se dice del paciente, de las personas y empresas detrás de los números y las estadísticas. De los proyectos con décadas de existencia, amenazados ahora por el desenlace argentino.

¿Cómo se para ante la crisis la gente, los pequeños y medianos exportadores?

En 1965, en Rosario, la familia Payrolat fundó Electromecánica Vic, empresa de autopartes especializada en faros y ópticas para automotores. Con el tiempo, esta Pyme se constituyó en referente del sector.

Con el objeto de tecnificarse para crecer y conquistar los mercados del exterior, la compañía invirtió en una planta y en una matricería. Tomó un crédito bancario por un millón de dólares, una deuda que ahora deberá saldar con el cambio oficial US$ 1 a $ 1,40.

"Simplemente impagable"

Sucede que "el tipo de cambio oficial no se va a quedar así... va a flotar y la deuda va a ser simplemente impagable", sentenció a LA NACION el gerente administrativo y financiero de la Pyme rosarina, Gerardo Dedominici.

Electromecánica Vic factura alrededor de seis millones de dólares por año. Cuenta con 120 trabajadores y es la autopartista que más emplea en Santa Fe. Fabrica más de 150 modelos de faros -alrededor de 60.000 por mes- en dos plantas que suman 10.000 metros cuadrados. Colocan un 70% de la producción en el mercado de reposición y un 12% en la industria.

Uno de los destinos del crédito fue la "instalación de la cristalería (donde se fabrican las ópticas con termoplástico); somos la única autopartista argentina con cristalería propia", señaló el vicepresidente de la compañía, Santiago Payrolat.

Con una imagen, explicó la paradoja: "Veo por la ventana la fábrica paralizada y es inexplicable, porque vendemos productos de necesidad; hay un choque y hay que reponer las ópticas... cada vez veo más autos que siguen con los faros rotos".

El empresario recordó el nacimiento de la empresa, una suerte de paralelo con la situación actual. "En los 60, el desarrollismo de Frondizi (el ex presidente, Arturo) planteó el régimen de sustitución de importaciones. Se radicaron cuatro empresas de maquinaria agrícola y se impulsó el desarrollo de proveedores."

Tras la reforma financiera de los 70, la "tablita cambiaria" y la "circular 1050, las empresas agrícolas se fueron del país y nos abocamos al mercado de reposición automotor. En la actualidad tenemos la línea más completa de faros principales (ópticas) de la industria nacional", dijo, orgulloso, Payrolat.

A mediados de los 80, se aventuraron con los mercados externos. "Hoy exportamos el 20% de la producción a América latina, Estados Unidos, Europa (Italia y España, principalmente),norte de Africa y China, por montos cercanos a los US$ 200.000 mensuales, que fluctúan constantemente ", dijo.

Pese a que desde entonces la tendencia exportadora de los rosarinos fue en aumento, una luz roja los frenó: "no tenemos crédito, se cortó la financiación bancaria y la de los proveedores", explicó Dedominici y agregó que "los pedidos del exterior se mantienen, pero tenemos que hacer frente al desabastecimiento interno; nuestros proveedores nos piden que les compremos las chapas al contado cuando antes teníamos un plazo de 60 días", dijo.

"El 30 de noviembre pasado, con el corralito, se cortó la facturación, pero hay que seguir pagando sueldos, obligaciones comerciales y bancarias y con el exterior", señaló Payrolat.

"Comerciamos siempre con los mismos clientes y proveedores. Antes levantábamos el teléfono, llamábamos a Italia y teníamos un anticipo de US$ 15.000. Pero si todo está paralizado, no puedo embarcar y hacer mover la rueda", destacó el vicepresidente.

La historia que sigue es conocida y ya forma parte del folklore Pyme argentino, y está signada por la incertidumbre.

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