Taiwan, de mendigo a millonario

El país asiático pasó de la ruina a ser una de las economías más dinámicas del planeta; hoy, sin poder ampliar su frontera productiva, sale a comprar
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28 de marzo de 2000  

Chien Liang, un joven de 18 años, difícilmente pueda imaginar cómo era Taiwan después del final de la Segunda Guerra Mundial. Cuando el gobierno de la República Popular de China recuperó Taiwan de manos de los japoneses, en 1945, la isla estaba devastada, destruida. Su padre -el mismo que hoy trabaja en un rascacielos y usa celular- iba a la escuela descalzo y en ropa interior hecha con harapos.

Esa isla asiática hoy tiene una de las economías comercial y financieramente más dinámicas. El contraste entre la prosperidad actual de Taiwan y la pobreza que le tocó vivir es como el día y la noche. Hasta en la Argentina se percibe el empuje de su industria: en este extremo del globo, el made in Taiwan ya es moneda corriente.

Gracias a todo tipo de componentes electrónicos, juguetes y hasta tejidos teñidos, las ventas de Taiwan a la Argentina representaron más de 300 millones de dólares en 1999. En cambio, las ventas argentinas son una lágrima: 120 millones de dólares, lo que satisface poco menos del 0,2 por ciento de las compras de la isla.

Quienes han logrado hasta ahora vender productos locales son algodoneras, curtiembres, y empresas de alimentos, entre las principales.

Con limitados recursos naturales y una alta densidad de población, Taiwan no es autosuficiente. Por eso, el comercio exterior ha llegado a desempeñar un papel importante en el desarrollo económico del país. Junto con el aumento de la inversión extranjera, es la fuerza motriz que empuja la industria.

Curiosamente, verifica un incremento paulatino de la demanda de alimentos preparados, al mismo tiempo que se ve imposibilitado de ampliar su frontera productiva interna debido a las restricciones por escasez de recursos naturales.

Tanto por el volumen como por la estructura de las importaciones, en función de las ventajas competitivas de la Argentina, es de importancia estratégica para nuestro país conocer las particularidades que ofrece Taiwan: una preeminencia de alimentos y bebidas por sobre otros rubros. Específicamente en este capítulo se trata de uno de los principales mercados consumidores en Asia de carne vacuna, pescado, lácteos, frutas, hortalizas y vegetales.

Productos con posibilidades

Pero no son sólo los alimentos los que tienen posibilidad de ingresar en el mercado taiwanés. Una misión comercial formada por empresarios de Taiwan visitará la Argentina el 3 y 4 del mes próximo para contactar fabricantes de productos orgánicos, máquinas de moldeo, herramientas eléctricas, medicamentos, piedras rústicas, balanzas, yerba mate, botones y productos típicos sudamericanos enlatados. También quieren acercarse a importadores interesados en comprar souvenirs (llaveros, pins, etcétera), productos químicos, equipos medicinales, elementos de jardinería, ferretería y teléfonos celulares. La misión está organizada por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Ronda de negocios será en el hotel InterContinental.

Pero si Taiwan por sí solo es un mercado atractivo, ahora su potencial se multiplica ya que puede representar una puerta de entrada a China, el país más poblado del mundo.

Una semana después de las elecciones presidenciales en Taiwan, la legislatura permitió el comercio directo -vía marítima y aérea- entre China continental y las tres islas controladas por Taiwan (barrera impuesta desde 1949, cuando los comunistas ganaron la guerra civil).

Por el grado de interdependencia comercial creciente con China continental, Taiwan puede constituir una base de reprocesamiento para productos argentinos cuyo destino final sea China.

Sin embargo, el éxito o el fracaso de su futuro no depende sólo del gigante asiático. Taiwan tiene motivos para pensar que seguirá creciendo durante los próximos años: tiene baja inflación, desempleo en descenso, buen nivel de ahorro y educación y una vasta suma de reservas en moneda extranjera.

En la isla de hoy, el 85 por ciento de los ciudadanos posee su propia vivienda y, el número de familias que posee electrodomésticos ha alcanzado casi el mismo nivel de Gran Bretaña y Estados Unidos.

Sin intermediarios

Taiwan es uno de los fabricantes mundiales más grandes de computadoras y semiconductores. Pero la prohibición de enlace directo con China que adoptó hace unos años impidió el ambicioso plan -tomando en cuenta su ventajosa ubicación geográfica- de convertirse en un hub de transporte en Asia. Plan que quizá ahora pueda desempolvarse.

Es que ya no habrá intermediarios entre China y Taiwan. Traducido en la industria del transporte, esta medida significa ahorrar costos. Cuando Taiwan hizo público el levantamiento de la prohibición del comercio directo con China, muchos armadores empezaron a trazar nuevamente sus rutas.

Actualmente, la mayoría de los buques que hacen el intercambio de productos entre ambos puntos deben hacer escala en Hong Kong u otro puerto de un tercer país puesto que el gobierno nacionalista -que acaba de perder las recientes elecciones presidenciales- temía que la seguridad de la isla pudiera verse amenazada si se integraba estrechamente con el continente.

El comercio entre China y Taiwan, que alcanzó años atrás el pico de 1,5 millón de TEU (unidad de medida equivalente a un contenedor de 20 pies) por año, circula casi todo vía Hong Kong, motivo por el cual el nuevo gesto conciliador no favorecerá demasiado a esta región administrativa especial.

Es que ahora Hong Kong no sólo verá pasar la carga frente a sus narices, sino que incluso sus tarifas portuarias se ubican entre las más caras del mundo. Los puertos de Taiwan, en cambio, son más eficientes y competitivos en términos de costos, y la nueva jugada puede conducirlos al éxito.

Los puntos débiles

Si Taiwan no lleva a cabo ciertas mejoras en su planificación económica, la competencia con otros países de su nivel le será cada vez más difícil.

El desarrollo del sector agrícola ha encontrado dificultades tanto internas como externas: por un lado, los desastres naturales y por otro, el flujo de productos agrícolas extranjeros que deberá enfrentar cuando ingrese en la Organización Mundial de Comercio, o bien si establece lazos directos con China continental.

Algunos analistas advierten también sobre la necesidad de actualizar ciertas leyes y reglamentaciones, rígidas y anticuadas para los tiempos que corren y que, en muchos casos, llegan a obstaculizar el desarrollo industrial.

Por último, las regiones económicas que están surgiendo en todo el mundo tienden a operar como una entidad única, con mayor poder. Ejemplos de ello son Estados Unidos, con el Nafta, y Europa Occidental, con la Unión Europea. Y si bien Taiwan es miembro del Foro de Cooperación Económica del Asia-Pacífico (APEC), si las relaciones entre Taipei y Pekín no mejoran (los recientes acercamientos muestran una luz en el camino), la posición de la isla dentro del bloque seguirá siendo inquietante.

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