Un antibiótico argentino es número uno en ventas en China

Crédito: GETTY IMAGES
Nieves Guerrero Lozano
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11 de enero de 2019  

Los casi 19.000 kilómetros de distancia que separan a la Argentina de China no son un impedimento para las compañías locales que tienen éxito en el país asiático a través de la búsqueda de nichos específicos.

Uno de los casos es el de Laboratorios Bagó, una empresa multinacional de origen argentino fundada en 1934, que actualmente comercializa más de 480 productos para 46 líneas terapéuticas en más de 50 países. La compañía alcanzó el puesto número uno de ventas en China con el antibiótico Trifamox IBL.

En diálogo con la nacion, Rallys Pliauzer, director general para la región Asia, Europa y África de la compañía, precisó que en 2004 la firma comenzó las ventas de ese producto en China. "Exportamos un antibiótico de desarrollo propio que combina amoxicilina con sulbactam, que brindó una nueva opción terapéutica para el cuerpo médico y los pacientes de ese país. Esta innovación nos permitió diferenciarnos en el mercado y crecer. De ese modo, el Trifamox IBL se convirtió en la molécula más elegida por esa comunidad médica", destacó.

Trifamox IBL es un antibiótico inyectable de amplio espectro que combina amoxicilina y sulbactam y que sirve para el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio inferior y otras afecciones como la otitis, la sinusitis y las infecciones del tracto urinario. El directivo comentó que "a lo largo de los años varias compañías chinas lanzaron productos para competir en esa clase terapéutica y por su condición de locales cuentan con una gran ventaja en los costos de logística y producción", pero la empresa argentina siguió en la competencia.

"Luego de varios años de esfuerzo, en 2018 logramos ubicarnos en el primer puesto en ventas de esa categoría, y alcanzamos una participación de mercado del 45%. El segundo competidor del mercado tiene el 22%; el tercero, el 15% y el resto lo comparten las otras catorce empresas del mercado", describió.

Laboratorios Bagó importa la materia prima de China, realiza los controles de calidad, planifica y produce en la planta de antibióticos ubicada en la provincia de La Rioja, y luego empaca y prepara para exportar productos que viajan nuevamente a China. "Es decir, importamos materia prima y exportamos valor agregado y trabajo argentino; es el proceso inverso de la matriz exportadora argentina", distinguió.

En cuanto a las exigencias que caracterizan al país asiático en el rubro farmacéutico, Pliauzer remarcó que "hoy en día para registrar un nuevo producto en China es necesario hacer estudios clínicos locales y el registro puede durar de cuatro a seis años, con lo cual decidir entrar a ese mercado es una decisión que tendrá frutos dentro de unos ocho o diez años, y demanda en los primeros tres años una inversión aproximada de US$2 millones".

Actualmente, Bagó tiene presencia propia en Pakistán, Sri Lanka, Singapur, Filipinas, Vietnam y Myanmar y también oficinas en la India y Rusia. El ejecutivo especificó que la compañía trabaja "con foco en la necesidad terapéutica de los pacientes en esos diferentes países", con el fin de evaluar su capacidad para abastecer a ese mercado y analizar la macroeconomía del país, el mercado farmacéutico y el sistema de salud, entre otras variables.

No obstante, Pliauzer aseguró que hoy para la firma el mercado más significativo es China, porque solo está presente en menos del 5% de los hospitales de ese país, por lo que "el crecimiento potencial es de dimensiones bíblicas". En ese sentido, remarcó "la permanente inversión que realiza la compañía en tecnología industrial y en investigación y desarrollo".

Como reflexión general, el directivo estimó que para exportar lo más importante es poder planificar a mediano y largo plazo. "Tener variaciones permanentes en los costos y en el tipo de cambio agrega un nivel de incertidumbre que no ayuda y complejiza aún más estos negocios, en los que el volumen es un factor central y los márgenes son muy bajos", apuntó.

Para embarques grandes, la compañía utiliza "containers completos con destino a China, que permiten incrementar la competitividad con la escala, y otros productos exportados de menor volumen van vía aérea". Actualmente, está trabajando "sobre las clases terapéuticas relacionadas con cardiología, dolor, infecciones, diabetes, hipotiroidismo, también en cáncer y productos de biotecnología".

"Muchos países tienen reintegro sobre las exportaciones; es decir, el país premia la producción a exportar, ya que esto genera trabajo local de calidad y la empresa mejora la balanza comercial del país, importando materias primas y exportando productos terminados. Sería muy alentador este tipo de políticas que incentiven la presencia de productos argentinos en el mundo", concluyó el ejecutivo.ß

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