Un laboratorio Pyme de exportación

Logró posicionarse en todo el globo tercerizando la investigación y reinvirtiendo las utilidades
Emiliano Galli
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25 de diciembre de 2001  

Hoy, un exportador Pyme argentino corre los mismos riesgos que los mitológicos navegantes frente al estrecho italiano de Mesina: ser atacados por el monstruo Escila, o naufragar ante el remolino Caribdis.

Los altos costos operativos y la orfandad de una política exportadora oficial agresiva son los escollos que amedrentan a más de uno.

No obstante, algunos lograron sortearlos a fuerza de creatividad, continuidad y, por supuesto, esfuerzo. Es el caso de Bedson Argentina, una Pyme que lidera en el mundo en materia de farmacéutica veterinaria.

Su expansión es envidiable:hace cinco años tiene un crecimiento sostenido del 30%anual y este año se disparó al 53%.

La Nación dialogó con su presidente, Omar Romano, "un simple vendedor con un muy buen producto", como se define, que narró cómo lograron posicionarse en la vanguardia de una industria dominada por las multinacionales.

"Empezamos en 1979, en Pilar, con un laboratorio de productos veterinarios, especializados en el área avícola", contó.

En esa planta de 3000 m2, veinte personas trabajan para producir 60.000 kilos mensuales del antibiótico Fosbac, "y exportamos el 95% de lo fabricado", indicó el estratega comercial de Bedson.

"En aquel año tomamos un antibiótico desarrollado por una multinacional norteamericana y española, cuya patente estaba vencida -la fosfomicina- y lo adaptamos al uso veterinario. Todo lo que existe en el mundo de este antibiótico, a nivel veterinario, lo descubrimos nosotros luego de años de investigación", dijo Romano.

Adelantados

En 1981, se hizo la primera exportación a Uruguay para nunca detener su expansión:una oficina comercial en Miami, una red de distribuidores en 35 países y sucursales en México, Guatemala, República Dominicana y en Sudáfrica, donde inauguraron hace pocas semanas una planta en Pretoria que fracciona y distribuye el producto.

En 2001 exportaron por nueve millones de dólares y otros cinco millones desde las sucursales.

"Somos una Pyme que se adelantó a las empresas multinacionales más grandes y las hicimos distribuidoras nuestras, mientras se preguntaban porqué no se les había ocurrido antes", destacó, orgulloso, Romano.

-¿Cuáles fueron las claves de este posicionamiento?

-Tuvimos cierto grado de ingenio. Tercerizamos todo lo que fue investigación, es decir, no compramos el microscopio del millón de dólares para usarlo tres veces al año, sino que hicimos una alianza razonable con el que tiene el microscopio y le pagamos cada vez que lo usamos. Y lo hicimos todo con instituciones argentinas como la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Facultad de Veterinaria, el Centro de Birología Animal y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, con costos muy accesibles. Los contratamos para trabajos puntuales imitando el modelo de los Estados Unidos donde las empresas privadas realizan convenios con las Universidades.

-¿Qué otros aspectos propiciaron el crecimiento?

-La iniciativa y la continuidad. La exportación es un negocio a largo plazo y el éxito consiste en lograr credibilidad y confianza: les demostramos a nuestros clientes del exterior que llegamos siempre con un precio uniforme y calidad permanente.

Sostuvo Romano que "una de las razones de nuestro crecimiento fue que reinvertimos permanentemente la utilidad de la empresa. La Argentina está acostumbrada a tener empresas pobres con empresarios ricos. Nosotros vamos al revés. No pensamos en el auto último modelo, sino en pagar los azulejos del laboratorio".

"El mayor costo -agregó- es el del transporte: si queremos llegar por aire a nuestro distribuidor de Kuala Lumpur (Malasia), la rentabilidad de ambas partes se va con el flete".

Precisamente, el próximo blanco de Bedson para levantar una sucursal es la ciudad de las Torres Petronas. "Mi señora me dice que es como venderle heladeras a los esquimales, porque las materias primas farmacéuticas con los costos más bajos se fabrican muy cerca de allí, en India y en China.

Perspectivas

Aunque todavía la producción se hace toda en el país, de agravarse el contexto no dudan en mudarse.

"Hay que modificar estructuras de fondo. La Argentina viene viviendo de prestado y durante mucho tiempo se miró el ombligo en comercio exterior", señaló.

"No hay duda de que se viene un cambio sustancial, que durará mucho tiempo", dijo. "No se le puede enseñar a nadar a alguien cuando se está ahogando", concluyó.

Financiamiento

"Una de las razones de nuestro crecimiento fue que reinvertimos permanentemente la utilidad de la empresa. La Argentina está acostumbrada a tener empresas pobres con empresarios ricos.

Nosotros vamos al revés."

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