Cómo la disputa por el talento en Silicon Valley está matando a las organizaciones sin fines de lucro

La suba constante de los salarios torna cada vez más difícil a este tipo de entidades encontrar los recursos humanos que necesitan para seguir funcionando
La suba constante de los salarios torna cada vez más difícil a este tipo de entidades encontrar los recursos humanos que necesitan para seguir funcionando
Jared Linzon
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26 de septiembre de 2016  

Cuando uno se imagina una organización sin fines de lucro típica puede pensar en un comedor popular, un centro comunitario o un refugio para gente sin techo. Si bien tales servicios siguen existiendo, muchas organizaciones sin fines de lucro ahora diseñan apps, crean sitios en la red y diseñan herramientas digitales que ayudan a llevar programas y servicios sociales a quienes los necesitan.

"Muchas organizaciones que previamente no integraban la tecnología en sus programa han advertido rápidamente que no se puede trabajar en el sector social o el de la salud pública sin abrazar la tecnología, porque es efectiva en términos de costos y tiene impacto", dice Bhupendra Sheoran, director ejecutivo de Youth Tech Health (YTH), una organización sin fines de lucro con sede en el área de la bahía de San Francisco.

Uno podría suponer entonces que Silicon Valley y la zona de la bahía que lo rodea sería el lugar ideal para una organización sin fines de lucro centrada en la tecnología para instalarse. Al fin de cuentas, la zona está llena de talento tecnológico y sus compañías de tecnología locales alardean habitualmente de su compromiso de ayudar a las organizaciones sin fines de lucro en sus comunidades, dado que ayuda a atraer talento y puede ser bueno para los negocios en general.

Pero en realidad el costo de vida por las nubes está afectando a instituciones comunitarias vitales, mientras que la disputa del talento sigue haciendo subir los salarios de los trabajadores de tecnología más allá del alcance del sector de las organizaciones sin fines de lucro. El salario promedio de los trabajadores de tecnología de todo Estados Unidos subió un 7,7% a US$ 96.370 anuales, según la última encuesta salarial anual de Dice. En Silicon Valley, el promedio salarial supera las seis cifras.

"El mero hecho de que uno haya decidido que el cambio social es su pasión y quiere aportar algo no significa que tiene que ser penalizado y que no le paguen un salario que alcance para vivir", dice Sheoran.

Los salarios y beneficios por las nubes en la industria tecnológica han sido un problema para las organizaciones sin fines de lucro locales como YTH, que ahora tienen dificultades para proveer los servicios de los que muchos dependen. "No podemos contratar estos codificadores y diseñadores de alta calidad para que trabajen con nosotros, no podemos pagar sus tarifas, están totalmente fuera de nuestro alcance", dice. "Terminamos teniendo que trabajar con gente que está dispuesta a hacer esto como parte de su responsabilidad social corporativa."

Pero aprovechar la buena voluntad de los gigantes tecnológicos vecinos es sólo un parche, explica Sheoran. "Es una iniciativa fantástica -dice-. El desafío es que estos miembros del staff tienen sus empleos de tiempo completo y cuando trabajan con organizaciones como las nuestras son extremadamente dedicados, son realmente apasionados, realmente quieren ayudar, pero es una cuestión de capacidad." Tener un empleo de tiempo completo y luego enfrentar la expectativa de trabajar con una organización sin fines de lucro como la de Sheoran -"donde los requerimientos son bastante intensos"- es comprensiblemente difícil de manejar.

Si bien los gigantes de la tecnología están dispuestos a prestar a las organizaciones sin fines de lucro locales un codificador o un asesor unas pocas horas aquí y allá, Naldo Peliks, jefe de operaciones de Centro Community Partners, una organización sin fines de lucro con sede en Oakland que ofrece recursos empresariales para comunidades mal provistas de la zona de la bahía, dice que sin personal que trabaje de modo sistemático se vuelve muy difícil completar proyectos grandes en plazos razonables. Eso no sólo significa que los que las necesitan reciben soluciones y servicios basados en tecnología a ritmo más lento, sino que la velocidad también es vital en el desarrollo de soluciones basadas en tecnología dado que los sistemas operativos y el hardware se vuelven rápidamente obsoletos. "Tenemos múltiples personas en distintas locaciones que aportan unas pocas horas, por lo que terminamos diseñando software mucho más lentamente", se lamenta Peliks.

Traducción Gabriel Zadunaisky

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