Cómo se mide la presión tributaria

Juan Carlos de Pablo
(0)
19 de abril de 2015  

La política fiscal que aplicará el nuevo gobierno a partir del 10 de diciembre de 2015 genera acalorados debates, tanto de profesionales como de quienes adoptan la postura de los contribuyentes impositivos, y la de los beneficiarios del gasto público. ¿Cómo hay que medir la presión tributaria, indicadora del peso del Estado sobre la economía privada?

Al respecto entrevisté al inglés Alan Turner Peacock (1922-2014), porque según Ernesto Rezk fue uno de los tres "gigantes" de la Universidad de York (los otros 2 eran Alan Harold Williams y Jack Wiseman). Especializado en finanzas públicas, fue un multifacético economista aplicado. Publicó en revistas técnicas, enseñó, trabajó como consultor de muchas organizaciones públicas y asesoró a varios gobiernos. En 1943 fue uno de los pocos que salvaron su vida de milagro, cuando torpedearon el destructor Limbourne, en el que prestaba servicios.

-¿Cómo hay que medir la presión tributaria?

En la década de 1930 John Maynard Keynes formuló propuestas de política económica y sugirió una forma de analizar el funcionamiento de una economía. Las primeras pueden ser relevantes o no, en función de las circunstancias. La segunda generó la macroeconomía de corto plazo, un campo de estudio que llegó para quedarse.

-¿Qué tiene que ver con la medición de la presión tributaria?

-Que desde entonces se adoptó la costumbre de expresar los valores de distintas variables, como proporción del PBI. Así nacieron el grado de apertura (exportaciones/PBI), el nivel de endeudamiento (deuda/PBI), la tasa de inversión (inversión/PBI) y la presión tributaria (recaudación impositiva, aduanera y previsional/PBI). Todas muy fáciles de computar, sirven para comparar en el tiempo y en el espacio.

-En la comparación internacional, ¿cómo se ubica la presión tributaria de la Argentina?

-En un lugar intermedio, que lleva a los "estadomaníacos" a sugerir que todavía hay espacio para aumentarla.

-¿Qué dicen los "estadofóbicos"?

-Que ese indicador ignora la evasión y la elusión tributarias. Hay países donde al lado de alguien que paga sus impuestos hay otro que también los paga; en la Argentina -en promedio- al lado de dos que pagan sus impuestos hay otro que los evaden. Por lo cual, en una comparación internacional, la relación recaudación/PBI puede ocupar un lugar intermedio, pero las alícuotas son similares a las de los países de mayor relación recaudación/PBI.

-En su argumentación usted no incluyó la calidad del gasto público.

-Efectivamente. Me restringí al lado de los ingresos, pero en países donde el grueso del gasto público es redistributivo, quienes pagan más impuestos sienten que el Estado no les devuelve nada en términos de seguridad, salud, etcétera. Un país puede tener una política fiscal progresiva si el sistema tributario es neutral o recesivo, pero el gasto público es más progresivo todavía.

-¿Qué tal combatir la evasión, aumentando sus costos?

-En esta materia, la Argentina debería analizar cómo hacen los países en los cuales la evasión es mucho menor. ¿Hay que aumentar la probabilidad de ser descubierto en infracción; hay que aumentar la pena, una vez que el evasor ha sido descubierto; o se trata de una cuestión "cultural", de manera que la lucha es tiempo perdido? Que opinen los expertos locales.

-De lo que usted dice deduzco que aumentar la presión tributaria sin atacar la evasión tiene límites.

-Así es. No pienso en una rebelión fiscal, sino en los otros efectos que tienen sobre la actividad económica. Nunca está de más repetir que, en la Riqueza de las naciones, Adam Smith enseñó que no es la benevolencia del carnicero la que nos da de comer, sino el hecho de que tal actividad es la que les permite alimentarse, a él y a su familia. Una presión tributaria que neutralice el esfuerzo adicional, o la asunción de riesgos, condena al país al estancamiento económico. Le quita los fondos propios en manos de los emprendedores y pone en duda si podrán apropiarse de los frutos de sus esfuerzos.

-Don Alan, muchas gracias.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.