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Con el acuerdo entre la Bolsa y los bancos todos ganan

Los agentes bursátiles podrán entrar en la colocación de deuda pública, y las entidades consolidan su posición; más transparencia para el inversor
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26 de marzo de 2000  

La mediación que ensayó el Gobierno en el conflicto desatado en febrero entre la Bolsa y los bancos concluyó en un acuerdo que deja un nuevo mapa en el que no parece haber costos muy gravosos para nadie.

Aunque parezca obvio, los primeros ganadores serán los inversores. La posibilidad de que se establezca una plataforma tecnológica para la liquidación de operaciones, y que además su lanzamiento se dé en el marco de un acuerdo sobre los roles que tendrá cada uno de los actores ayudará a bajar la incertidumbre, además de transparentar y bajar los costos del mercado.

"El inversor pequeño va a ver a lo largo del tiempo una baja en las comisiones, sobre todo en lo que hace a intermediación y custodia de sus papeles. Pero además, podrá adquirir desde el recinto y sin mayores complicaciones títulos como Letes y Bontes", se entusiasmó el secretario de Finanzas, Daniel Marx, al anunciar el que presentó como un acuerdo programático.

Ganadores y perdedores

Una mirada más reflexiva permite observar que el saldo que las partes enfrentadas obtuvieron de la negociación no es despreciable. La sensación que se instaló el viernes en el mercado es que quienes tienen más motivos para festejar eran los agentes de Bo lsa, por varias razones:

  • Lograron que el Gobierno les abriera juego en el negocio que se genera por la colocación local de títulos de deuda pública, un nicho que hasta aquí era de exclusivo dominio de los doce bancos denominados creadores de mercado. Esos mismos bancos son los que se agrupan en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y habían detonado el conflicto al amenazar en febrero con la creación de una "Bolsa paralela".
  • Así, la Bolsa (o el Merval, mejor dicho) se posicionó como el número 13 en la lista de los creadores de mercado en un momento por demás oportuno: cuando la salida de empresas cotizantes deja cada vez más en claro que el mercado local tenderá a centrarse en la negociación de bonos, antes que de acciones.
  • Borraron de un plumazo el fantasma de Argenclear, al integrarse a su directorio y aceptar un convenio con la Caja de Valores. El temor que tenían los agentes de Bolsa era que la cámara de clearing de los bancos (que en el año último manejó un volumen de negocios seis veces superior al de la Bolsa) terminara deglutiéndose a la Caja de Valores. Desde la noche del jueves, duermen más tranquilos.
  • Y se tranquilizaron mucho más al ver que el acta suscripta reconoció la autoridad de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para fijar las reglas prácticas del mercado y trabajar en la simplificación de trámites y requisitos en las normas de oferta pública.
  • Desconfianza

    Aunque los agentes bursátiles no lo decían en público, el pasado reciente de banqueros de Marx (ex Merchant Bankers y Asociados) y su secretario de servicios financieros, César Deymonnaz (ex titular del ABN Amro), los hacía desconfiar de sus intenciones. Especialmente desde el momento en que Deymonnaz dijo a la prensa que se crearía un superente financiero. A partir de ese día se hicieron a la idea de que Marx y su colaborador en verdad sólo querían avanzar sobre las funciones de la CNV para jugar en favor de los intereses de los bancos. Pero el pacto oficial del jueves mostró que sólo eran presa de un ataque de paranoia.

    También hay motivos para que en el MAE celebren:

  • los bancos se aseguraron terminar la historia de cinco años de frustraciones que llevaban con Argenclear.
  • Además, consiguieron que el Gobierno aceptera cerrar en un plazo prudente Cryl, el clearing que hace unos años abrió el Banco Central. De esta manera clausuraron la competencia que amenazaba con hacerles el Estado en el negocio de la liquidación y compensación de valores.
  • Por último, pese a que debió ceder, el saldo tampoco es malo para el Gobierno. Diluyó la posibilidad de una fractura en la Bolsa y sentó las bases para abrir una discusión seria sobre el futuro del mercado de capitales en la Argentina. Aunque pueda parecerlo, no es poco.

    Optimismo sin contagio

    La Bolsa porteña no logra contagiarse del optimismo que se vive hoy en los principales mercados mundiales. El índice Merval cerró la semana en los mismos valores que siete días atrás aun a pesar de las fuertes subas en las principales plazas internacionales.

    Mientras los mercados externos celebran la confirmación de un escenario de crecimiento sin inflación, la plaza local sigue atrapada por la falta de señales de reactivación y el nulo avance de las reformas pendientes en el Congreso. En este contexto, el Merval cerró el viernes en 608 puntos, acumulando en el mes una caída del 3,7%, y en la semana sólo ganó un 0,3 por ciento.

    Diferentes

    Los títulos públicos siguen mostrando una performance diferencial respecto de las acciones. Mientras que las acciones se ven afectadas por la demora en la reactivación, los bonos fueron beneficiados por la menor incertidumbre acerca de la solvencia fiscal del Gobierno.

    Durante la última semana siguieron registrando mejoras en sus cotizaciones. La caída en las tasas largas americanas que siguió a la decisión de la Fed de subir un cuarto de punto la tasa de redescuento benefició a los Bonos Brady argentinos que en promedio registraron un alza del 1 por ciento.

    El índice Dow Jones subió un 4,9% en las últimas cinco jornadas mientras que el Nasdaq, tras la depuración de más de 10 por ciento, volvió a cerrar al alza al aumentar un 3,4 por ciento en el mismo lapso.

    La bolsa porteña no logra contagiarse del optimismo que se vive hoy en los principales mercados mundiales. El índice Merval cerró la semana en los mismos valores que siete días atrás aún a pesar de las fuertes subas en las principales plazas internacionales.

    Mientras los mercados externos celebran la confirmación de un escenario de crecimiento sin inflación, la plaza local sigue atrapada por la falta de señales de reactivación y el nulo avance de las reformas pendientes en el Congreso. En este contexto, el Merval cerró el viernes en 608 puntos, acumulando en el mes una caída del 3,7% y en la semana sólo ganó un 0,3 por ciento.

    Diferentes

    Los títulos públicos siguen mostrando una performance diferencial respecto de las acciones. Mientras que las acciones se ven afectadas por la demora en la reactivación, los bonos fueron beneficiados por la menor incertidumbre acerca de la solvencia fiscal del gobierno.

    Durante la última semana siguieron registrando mejoras en sus cotizaciones. La caída en las tasas largas americanas que siguió a la decisión de la Fed de subir un cuarto de punto la tasa de redescuento benefició a los Bonos Brady argentinos que en promedio registraron un alza del 1por ciento.

    El índice Dow Jones subió un 4,9% en las últimas cinco jornadas mientras que el Nasdaq, tras la depuración de más de 10%, volvió a cerrar al alza al aumentar un 3,4% en el mismo lapso.

    http://www.portfolio.com.ar

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