Con la mira en un mercado que crece: emprender para dar servicios a sus pares

La expansión de los jóvenes empresarios abrió oportunidades para nuevos productos orientados a facilitar los procesos
Luján Scarpinelli
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10 de agosto de 2015  

De tanto multiplicarse, los emprendedores se convirtieron ellos mismos en target de emprendedores. Fieles al mandato de crear una solución para una necesidad y como retroalimentación de la tendencia, nuevas start ups lanzaron productos y servicios para este mercado creciente. El ejemplo más claro fueron los espacios de coworking, cuya oferta floreció en forma acelerada. Pero la esfera que rodea a los emprendimientos dio lugar a otras iniciativas orientadas a facilitar la tarea. Se crearon, por ejemplo, un software para armar planes de negocios, una guía de asesoramiento legal online y un filtro para encontrar los lugares de trabajo a la medida de las start ups. También surgieron compañías cuyo negocio consiste en convertirse en los socios tecnológicos de las nuevas empresas, a través del desarrollo de sitios o aplicaciones móviles.

Agustín Badano trabajaba detrás de escena del emprendedorismo, como administrador de un fondo de inversión. La experiencia de enfrentarse a cientos de solicitudes de financiamiento lo puso ante el problema: a diario, recibía un sinnúmero de planes de negocios mal armados. Desbordado por las propuestas, aprovechó la deficiencia y la usó como primer filtro para la selección. Se le impuso, entonces, la oportunidad de crear un software que resolviera la cuestión, y creó "Empreware", una empresa que ya tiene más de cinco años de trayectoria. La herramienta contempla los distintos pasos y sirve de ayuda para ordenar el proceso y las presentaciones. Empreware cuenta con distintas versiones que se comercializan a través de licencias de 50 dólares por tres meses, y 100 dólares sin vencimiento. El tiempo de inmersión en el ecosistema reveló a Badano y a su equipo una nueva demanda. Así, la firma lanzó Intiza, un producto para la gestión de cobranzas.

Un sitio de espacios de trabajo flexibles y un software para armar el plan de negocios son ideas que apuntan a pequeñas empresas

En materia legal, los estudios tradicionales están empezando a aggionarse para prestar servicios de una forma más eficiente a un grupo de clientes en expansión. Es un ejemplo Raskovsky & Asociados, que publicó una Guía Legal para Emprendedores, con información útil para la etapa más temprana y aspectos a considerar una vez más avanzado el proyecto: salir del trabajo anterior, armar una estructura jurídica, proteger las ideas o firmar contratos con proveedores y clientes son algunos de los ítems. En el estudio familiar, Juan Ignacio Raskovsky actuó como intrapreneur para poner a funcionar la herramienta y adaptar los formatos clásicos a un nuevo público. "Además de poner la información a disposición de los emprendedores, somos flexibles en la forma de cobrar, ad hoc según el caso, con equity, a resultado o de otro modo", explica Raskovsky.

Otro de los servicios para los que se inician en la propia empresa es www.buscoespacio.com, una plataforma de búsquedas de espacios de trabajo flexibles, que se alquilan por hora, día, semana y mes. El sitio destinado a emprendedores, freelancers o profesionales independientes concentra ofertas de espacios de coworking, oficinas compartidas o privadas y salas de reunión. Por el momento está disponible en la Capital y en zonas oeste y norte del conurbano, la Costa Atlántica y Córdoba, y pronto se expandirá a más lugares. El buscador -una idea ganadora de un concurso de Fibertel-, admite publicaciones de cualquier individuo o empresa que disponga de un espacio ocioso, lo que abre una fuente de ingresos extra y la posibilidad de una sinergia laboral.

RedMintLabs también es proveedor de los empresarios nacientes, como lo fueron sus fundadores unos pocos tres años atrás. Juan Amorós y Damián Dome se enfocaron en desarrollos Web y mobile, pero además de su expertisse técnico, contribuyen al diseño de los productos. Hasta el momento realizaron 60 desarrollos y trabajaron con más de un centenar de emprendedores de distinto origen. "Fábricas de software hay una por manzana, por eso queríamos especializarnos; crecimos trabajando con emprendedores y pasamos de un equipo de dos a uno de 25 personas", cuenta Amorós. Agrega que el valor agregado a los entrepreneurs es el trabajo conjunto y el acompañamiento en la puesta en marcha: un proceso de unos tres meses que cuesta entre 10.000 y 15.000 dólares.

La creación de aplicaciones móviles puede valerse igualmente de MobApp Creator, una firma incubada en Wayra, con presencia en 11 países y 35.000 apps creadas. Los entrepreneurs pueden crear allí sus propias aplicaciones para smartphones con distinto sistema operativo, aun sin saber programar. Aunque parezca sencillo, el sistema contempla todas las sofisticaciones de una app: permite administrar catálogos de productos o una agenda de eventos, geolocalizar puntos de interés o incluir un carrito de compras. El premio de la autogestión está en el costo: el desarrollo por única vez cuesta $ 2300, o pueden pagarse licencias mensuales desde 435 pesos.

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