Con una inversión de US$ 500.000, instalan en Santa Cruz una planta para almacenar hidrógeno

Permitirá su uso como combustible
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25 de mayo de 2003  

COMODORO RIVADAVIA.- En Pico Truncado, una localidad santacruceña ubicada 150 kilómetros al sur de Comodoro Rivadavia, comenzó el montaje de la primera planta experimental de hidrógeno de América latina.

En este ventoso poblado patagónico de 14.000 habitantes, una inversión de 500.000 dólares permitirá levantar una estación de servicio expendedora de hidrógeno para abastecer al transporte automotor, en reemplazo de otros combustibles convencionales y contaminantes como la nafta y el gasoil.

El proyecto ya está en marcha: "Comenzamos los trabajos para construir los 600 metros cuadrados de la primera etapa de la obra. Estimamos que dentro de dos años la planta estará funcionando.

"Para iniciar las pruebas adaptaremos a hidrógeno dos camionetas municipales para demostrar que es posible utilizar energía limpia y que no genera polución", explicó el secretario de Obras Públicas de Pico Truncado, Juan Estigarribia.

El inédito emprendimiento es desarrollado a partir de un convenio firmado entre la comuna de Pico Truncado y la Asociación Argentina del Hidrógeno, una organización no gubernamental que preside el ex titular del Centro Atómico Bariloche, Juan Carlos Bolcich.

El municipio se comprometió a aportar los 500.000 dólares necesarios para el montaje de "la planta experimental escuela, que servirá para la capacitación y desarrollo de pasantías", explicó Estigarribia.

El 70% del total de la inversión se destinará a la compra del material y equipamiento de la planta, al tiempo que el 30% restante se repartirá entre los honorarios de los profesionales que participan del proyecto.

Con esta propuesta, Pico Truncado se consolidará como un municipio ecológico. La planta permitirá almacenar la energía que actualmente producen los dos molinos eólicos que operan en esta localidad, que producen luz eléctrica para el 36 por ciento del consumo total de la ciudad, según la estimación del funcionario municipal.

La energía que producen estos aerogeneradores de 600 kilovatios es limpia, renovable y no contaminante. Pero no se puede almacenar. Estigarribia explicó que "con la tecnología de la planta podríamos no sólo evitar el desperdicio de esta energía sino además pensar en exportar a otros lugares del mundo".

El pasado 21 de abril se colocó la piedra basal de la planta integral de producción de hidrógeno. La obra se divide en dos etapas: en los primeros 600 metros cuadrados se repartirá la planta de producción. Allí estarán el hidrolizador, los laboratorios, el sector mecánico y el surtidor para los vehículos con hidrógeno. En otro módulo se ubicarán las aulas y el sector administrativo.

En la segunda etapa de obra se anexarán 200 metros cuadrados al proyecto inicial, en donde se montará un sector vinculado a la investigación. El municipio ya recibió 10.000 bloques para la construcción del edificio y comenzó con el armado de las estructuras de hierro.

Estigarribia dijo que "nuestro objetivo es que vengan profesionales o pasantes del país y del mundo, como sucede en otros países que desarrollan estas experiencias". Y agregó que el hidrolizador, una pieza clave para la generación de hidrógeno, fue donado por la Universidad de Quebec (Canadá). El aparato es de "5 kilovatios, facilitará la producción de 20 metros cúbicos de hidrógeno y 10 metros cúbicos de oxígeno. A este último se le dará uso industrial o medicinal".

Con perfil estatal

"Tenemos previsto adaptar dos camionetas del municipio para que funcionen a hidrógeno. Estimamos que la adaptación de cada vehículo nos exigirá una inversión de 10.000 dólares. Los fondos son municipales. Manejamos un presupuesto de 18 millones de pesos anuales. Contamos con ingresos genuinos que nos generan las cooperativas de teléfono y energía eléctrica, que son municipales. Por eso no nos resulta imposible ahorrar para proyectos de esta envergadura", dijo el secretario de Obras Públicas.

Islandia y España fueron los primeros países que inauguraron estaciones de servicio expendedoras de hidrógeno, al tiempo que varias firmas automotrices comenzaron a fabricar vehículos propulsados con esta fuente de combustible renovable y no contaminante. En Islandia, la estación es administrada por la Royal Dutch Shell y abastece a tres ómnibus en el marco de un proyecto financiado parcialmente por la Unión Europea.

"En Pico Truncado decidimos realizar esta inversión porque creemos que es la energía del futuro. Aparecieron petroleras privadas interesadas en financiar el proyecto, pero nosotros queremos mantener el perfil estatal. No queremos que pase con el hidrógeno lo mismo que sucedió con el petróleo, que terminó en manos extranjeras", finalizó Estigarribia.

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