Claves para administrar mejor tus gastos y ser eficiente en las compras cotidianas

Inflación en doble dígito, promociones, descuentos, tarjetas de beneficios y cuotas son factores cotidianos en la Argentina; cómo planificar e identificar los consumos prioritarios
Inflación en doble dígito, promociones, descuentos, tarjetas de beneficios y cuotas son factores cotidianos en la Argentina; cómo planificar e identificar los consumos prioritarios Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Esteban Lafuente
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6 de diciembre de 2018  • 12:22

Acostumbrados a vivir entre promociones, descuentos, tarjetas de beneficios y una inflación en doble dígito desde hace más de una década -este año superará el 45% y será récord desde 2002- los argentinos creamos hábitos para intentar optimizar el uso del dinero.

Ese mismo contexto también es perjudicial. Además de erosionar el poder adquisitivo, la suba de los precios y la dispersión que existe en diferentes puntos de venta impiden planificar y ordenar los gastos semana a semana.

Claves para enfrentar la inflación

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"El argentino es un consumidor experimentado e inteligente, sobre todo en tiempos de crisis. Es ágil como los cazadores-recolectores, pero no tiene la ventaja del sedentario que puede planificar", sintetiza el economista Matías Tombolini, especialista en consumo y hoy dedicado a la política.

Fuente: Archivo

Su propuesta para "consumir mejor", sintetizada en el libro "113 secretos para ganarle a la crisis" (Paidós) se apoya en la planificación y la información, dos hábitos que, sostiene, no están muy desarrollados entre los argentinos y que permitirían "ahorrar entre un 15% o un 20% del presupuesto mensual". A continuación, algunas de sus claves.

Armar un presupuesto

Es el primer paso para ordenar los gastos de una persona o un grupo familiar. De una forma simple, requiere armar una lista de productos, servicios u otro tipo de consumos que ingresan en un mes. "Incluye todas las cosas que necesitás o que querés", dice Tombolini, y plantea que los rubros principales a tener en cuenta son alimentos, transporte, comunicación, esparcimiento.

La inflación, en este caso, puede ser un problema. En un contexto de volatilidad de precios, sugiere no pensar en plata (montos o un porcentaje de los ingresos de cada mes), sino en consumos ordenados según su necesidad.

Informarse

La tecnología es clave para el consumo eficiente. El ‘Camine, señora’ que Lita de Lázzari popularizó como estrategia para buscar los mejores precios, se reemplazó hoy por otra clave, que es navegar. Para los consumos cotidianos, existen plataformas como Precios Claros, que permiten conocer los valores de cada producto en los supermercados del país.

Crédito: Pixabay

¿Planificando un viaje? Existen sitios locales (Turismocity, Promos Aéreas) o globales (Kayak, Hoppr) que sirven para elegir los mejores precios a la hora de comprar un pasaje.

Control

"No nos terminamos haciendo cargo de lo que gastamos", dice Tombolini. Así como los hábitos de los consumidores en el país no suelen contemplar el presupuesto planifica los consumos, tampoco es común el registro de esos los gastos. "El criterio de presupuesto no existe y eso hace que seamos muy ineficientes en el uso de nuestra plata", insiste.

Desde una tabla de Excel hasta métodos más sofisticados como apps o programas digitales (Checkbook, Money Prop), existen múltiples recursos que permiten registrar los ingresos y gastos. "Consumir mejor no es complicado, pero hace falta orden", insiste Tombolini.

Qué mirar al consumir

Años de inflación acumulada generan distorsión en algunos precios y mucha diferencia entre productos, variedades o presentaciones. "Hoy los precios no representan la unidad de información que deberían representar y eso a veces hace que las decisiones se alejen del óptimo", insiste Tombolini.

Fuente: LA NACION - Crédito: Adán Jones

Una clave del consumo eficiente es identificar no el precio del producto en sí, sino su expresión por unidad: valor por kilo, por litro o por metro. Siguiendo este criterio, es posible identificar paradojas como ocurre con la carne (el kilo de lomo cuesta mucho menos que la hamburguesa congelada) o el queso (el trozo de horma es mucho más económico que la bolsita de queso rallado).

Identificar falsas promociones

"La asimetría de información entre el consumidor y el que vende los productos es enorme, y todas las estrategias de marketing se basan en esa asimetría. Está estudiado cómo se arman las góndolas, qué se mira en determinada altura y cómo consumimos", dice Tombolini. Por eso, el plantea en su libro estrategias para evitar caer en esas "trampas" y minimizar gastos inncesarios.

"No hay que ir con hambre al supermercado. Hay que buscar también el final de la góndola e identificar los buenos y malos hábitos propios del consumo", dice el economista, quien habla de decisiones "disfuncionales".

"Cuando te dicen que un detergente rinde por cuatro, lo compras porque no vale cuatro veces más que uno común. Pero la información en la decisión de compra no es la misma que la decisión de uso. En general no usás un cuarto del detergente. Esa es una decisión contraria a tu bolsillo", apunta.

El error de buscar descuentos cuando no conviene

Las promociones se volvieron un elemento diario a la hora de consumir. Sin embargo, buscar el último descuento y el mejor precio en cada compra no siempre es el mejor camino para el bienestar. "La idea es que puedas ser lo más feliz que puedas con la plata que querés gastar", dice. La clave: encontrar el equilibrio y priorizar.

"Para ahorrar, una de las cosas es determinar ese costo de oportunidad. Si uno sale del trabajo a las ocho de la noche y vas al supermercado todos los días para tener justo lo que necesitas con la mejor promoción y ahorraste el 3% de tu sueldo pero te perdiste tiempo con tu familia o de hacer deporte o tu mascota estando sola te rompió medio sillón…no te conviene", ilustra.

Invertir el ahorro

Es una decisión que también implica una planificación personal. "No hay una receta clara. Depende de la aversión al riesgo, que es a cuanto te animás, cuánto querés mantener el valor de tu plata y qué querés ganar".

Fuente: Archivo - Crédito: Reuters

Para el más conservador, la alternativa es ahorrar en dólares o con plazos fijos. Mayor nivel de riesgo presentan alternativas como más habituales como el plazo fijo en UVA, las acciones y los bonos o elementos menos expandidos como el bitcoin.

En este sentido, Tombolini propone analizar para qué se busca el ahorro y decidir en función de ese contexto. "Si vas a tener en tres meses un gasto en moneda nacional, como armar el bautismo de tu hijo, entonces te conviene ahorrar en pesos con un plazo fijo UVA y te cubrís de la inflación. Si vas a viajar y comprar un pasaje al exterior, entonces sí es mejor pensar en dólares, y no pensar en inversiones de largo plazo. Ahí no querés ganar plata. Querés pagar tus vacaciones".

Priorizar lo que usas

El celular, el gimnasio o la prepaga son algunos rubros que son parte de los gastos mensuales pero que, muchas veces, terminan siendo un consumo mal elegido, porque existen muchos servicios incluidos dentro del paquete contratado que no son utilizados.

"La clave radica en identificar cuáles son las prioridades y determinar qué es importante y qué no. Si vos sos fierrero, pagar la mega cadena de gimnasio que tiene pileta climatizada y clases de yoga no tiene sentido", ilustra Tombolini.

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