Considera el BCRA que la demanda de dinero es genuina

Instrumenta una encuesta de indicadores
Javier Blanco
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31 de mayo de 2003  

La conducción del Banco Central (BCRA) se muestra convencida de que la fuerte expansión que la base monetaria tuvo durante el mes que finaliza responde a una genuina demanda de dinero y no está dispuesta a poner en práctica políticas restrictivas hasta que aparezcan señales económicas que la convenzan de la necesidad de hacerlo.

La definición torna estériles los cálculos y especulaciones que en el mercado se hicieron luego de que la Argentina recientemente lograra flexibilizar las metas financieras originalmente pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esas especulaciones se produjeron porque algunos funcionarios del BCRA dejaron trascender al iniciarse el mes que el FMI había aceptado extender los límites de la meta de base en unos $ 4000 millones.

Con este dato en la mano, en el mercado rápidamente calcularon que, según este nuevo acuerdo, el BCRA podría emitir pesos hasta llegar a los $ 40.500 millones a fines de junio. Y el paso siguiente fue estimar a partir de allí el grado de intervención cambiaria que había ganado, en un intento por predecir la conducta del dólar.

Según este razonamiento, el margen que le quedaba al BCRA para seguir monetizando dólares ya se había terminado en los últimos días, pues la base monetaria amplia, al martes pasado (último dato disponible), se ubicaba en $ 40.773 millones, excediendo en más de $ 270 millones la meta comprometida. Esto generaba las condiciones para una baja en la cotización de la divisa, al restarle capacidad de maniobra para seguir sosteniéndolo en un momento en que -según se descuenta- la oferta de dólares seguirá sostenida.

Pero quienes hubieran adherido a este razonamiento, y aun realizado apuestas de inversión o compra a partir de ello, deberían revisar sus pasos.

El caso es que aunque la base monetaria creció $ 2420 millones durante mayo, este comportamiento no inquieta a las autoridades del BCRA, las que cada vez se muestran más seguras de que la expansión es genuina, esto es, que no implica riesgos inflacionarios.

"La verdad es que no nos preocupa el incumplimiento de la meta monetaria, que además vale recordar es una meta indicativa y no exigible, en tanto podamos cumplir con el objetivo final que es controlar la inflación para preservar el poder de compra del peso", concedió a LA NACION una alta fuente del BCRA.

En la cúpula del ente monetario coinciden en evaluar que la enorme capacidad ociosa que tiene aún la economía y los límites que supone una estructura devaluada de salarios para a la expansión de la demanda crean la necesidad de seguir inyectando pesos en el mercado.

Buscan nuevas herramientas

Sin embargo, se considera que a esta conclusión llegan tras un exhaustivo seguimiento de las variables que combinan con un grado de lo que popularmente podría denominarse "tanteo", dado que aún no cuentan con modelos predictivos de proyección monetaria que les permitan "profesionalizar más el trabajo".

"De hecho, estamos elaborándolos con la idea de comenzar a aplicarlos a modo de prueba en el último trimestre del año", dicen.

Para entonces, además, habrán lanzado una encuesta de indicadores económicos que reflejará el consenso de los economistas locales sobre la evolución que tendrían variables clave de la economía.

Para cooperar en su elaboración invitaron a una quincena de consultoras, las que desde la semana próxima deberán remitir sus pronósticos para empezar con las pruebas piloto. El objetivo es generar un instrumento que a la conducción del Central le sirva para medir la expectativa inflacionaria a futuro.

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