Convierten Monedero en un sistema de micropagos

Visa le compró la tarjeta al grupo Roggio y la relanzará en 4 meses
Javier Blanco
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14 de marzo de 2012  

La administradora de medios de pago Visa Argentina le compró al grupo Roggio (operador del subte) la tarjeta Monedero y adelantó que la reconvertirá en un sistema electrónico de micropagos para ofrecer a los clientes bancarizados en la segunda mitad del año como complemento al débito.

El anuncio fue hecho ayer por el presidente de la compañía, Luis Schvimer, y el responsable del negocio de micropagos, Claudio Magi, quienes explicaron que, de aquí en más, Monedero estará disponible en dos modalidades: TAG y Online.

La primera es una especie de etiqueta o sticker que puede pegarse a cualquier plataforma de uso habitual (una billetera, un celular) para hacer pagos de pequeños consumos. "Cuenta con un chip que no necesita contacto para ser leído y se precargará a través de la tarjeta de crédito o débito y permitirá a su portador pagar con sólo acercarla al lector ubicado en el punto de venta, sin necesidad de firmar un cupón", explicó Magi. Y la versión online funciona como "una cuenta virtual prepaga que permite operar a través de una aplicación móvil o desde Internet", agregó.

"En sus dos modalidades será una solución ágil, fácil de recargar y segura, ya que se puede bloquear ante pérdida o robo. Además, evita vueltos y redondeos, a la vez que facilita el control de los gastos", apuntó Schvimer, que explicó además que los usuarios podrán predefinir parámetros para su uso como establecer topes a los consumos o a la frecuencia de recarga para entregar adicionales, por ejemplo, a un hijo en edad escolar.

Para fomentar su aceptación, buscarán universalizar su aceptación en comercios: "De los actuales 1500 pasaremos a una red de 10.000 en un año, lapso en que esperamos llegar a un millón de «monederos»", dijo Magi.

La reconversión de Monedero se activó una vez el Gobierno avanzó con la SUBE y definió que los pasajeros metropolitanos "subsidiables" sólo serían elegibles dentro de ese universo, lo que convenció al grupo Roggio, que la había creado básicamente para su uso en el subte porteño (aunque luego la amplió al pago de consumos en cadenas de farmacias, cines, gimnasios, clubes, etcétera) de venderla.

Esto le abrió la oportunidad a Visa de intentar una nueva incursión en un segmento de negocios que le resulta esquivo desde hace largos años apelando, esta vez, a una marca ya más instalada. Pero el cambio implica que la actual tarjeta innominada pasará a tener los datos de su dueño y, en principio, bloquea el camino a quienes no estén bancarizados porque la ofrecerán los bancos. "Después veremos cómo ampliarla al resto", dicen.

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