Coronavirus. Semana a semana, el dramático camino de una pyme

En la Argentina hoy de las 603 mil pymes formales, 325 mil están cerradas, más de un 50% del total
En la Argentina hoy de las 603 mil pymes formales, 325 mil están cerradas, más de un 50% del total
Mariana Reinke
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27 de abril de 2020  • 10:46

Por la cuarentena, la situación de una pyme en la Argentina está en metamorfosis negativa permanente y cada día que pasa se pone más oscura. Un informe de la consultora Analytica recreó el camino eventual que recorrería una firma de ese tipo que no esté incluida en las actividades esenciales.

En la primera semana de cuarentena, una pyme promedio verificó su caja, analizó sus cuentas y, con 25 empleados, entendió que su disponible sólo le alcanzaba para pagar tres semanas de sueldo.

A diferencia de las empresas con mayor número de trabajadores que pueden soportar hasta 14 semanas de pago de salarios, una pyme puede sobrevivir sólo tres semanas sin crédito. "Hoy, de las 603.000 pymes formales, 325.000 están cerradas, más de un 50% del total", detalla Ricardo Delgado, de la consultora Analytica.

A los días del anuncio del aislamiento social obligatorio y para dar alivio a la situación de pequeñas y medianas empresas, el Gobierno anunció la implementación de créditos blandos para pagar sueldos. Si bien la propuesta solo era una boya en medio de un mar de problemas financieros, igualmente muchas llamaron a sus entidades bancarias de siempre para hacerse del crédito.

Se comunicaron con sus oficiales de cuentas quienes le mandaron el listado de requerimientos para calificar para el préstamo del 24%. La actividad de las pymes en los últimos años fue en declive y, con los balances en rojo, muchas no podían acceder al financiamiento ofrecido.

Para Delgado, es prioritaria la intervención del Banco Central para allanar el camino de las pymes al acceso al crédito: "Los bancos están reacios de prestarles dinero, a pesar que están llenos de pesos. El Banco Central debe agilizar los créditos con ojos de una realidad distinta".

Segunda semana, se acrecientan los problemas

Con el inicio de la segunda semana de aislamiento y frente a las dificultades, era momento de hablar con los distintos acreedores para acordar la manera de ir acomodando las cuentas.

Para desazón de las pymes, el 29 de marzo Fernández decidió extender la cuarentena obligatoria por 12 días más hasta el domingo de Pascuas. "Una economía que cae siempre se levanta, pero una vida que se va no se recupera más", sostuvo el Presidente.

Los vencimientos de los servicios estaban al caer y muchas pymes decidieron no pagarlos, asumiendo que no se los iban a cortar. Asimismo, comenzaron a llegar los compromisos contraídos con proveedores, que con un sistema financiero inmovilizado, era imposible de afrontar. La enorme cantidad de cheques rechazados era la vidriera de una cadena de pagos cortada.

"Si bien algunos pusieron parte del stock del negocio, incluso capital propio para hacer frente a las obligaciones de su empresa, otros arreglaron como pudieron sus gastos y muchos se vieron imposibilitados de hacerlo", describe el consultor.

El 10 abril, entrando en la tercera semana de aislamiento obligatorio, Fernández anuncia que la cuarentena se extendía hasta el 26 de abril inclusive. "De un punto del PBI que se cae se puede volver, de una vida perdida no. Sepan que hay un Estado que los va a seguir auxiliando", dijo. Era tiempo de concordar un recorte salarial con los empleados para evitar despidos.

"Con una demanda futura aún más baja a la de antes, se espera una caída de la actividad en el segundo trimestre de entre 13 y 16% en relación con el primero. Por cada 10.000 pymes que cierran, el desempleo aumenta tres puntos", describe Delgado.

En la cuarta semana de cuarentena, con un balance es positivo en materia sanitaria, la supervivencia económica de una pyme es desesperante. A pesar de los intentos del Gobierno de salvaguardarlas y donde en el último tiempo sumaron 11 nuevas actividades exceptuadas de la cuarentena, la caída es abrupta y profunda, veloz e imprevisible, sin capacidad de respuesta.

Cuando todo pase, las pymes de emprendedores podrán repensar nuevos proyectos. Otras subirán su persiana, verán con qué capital de trabajo cuentan y de a poco saldarán sus deudas. Algunas achicarán su negocio por un consumo menor en el rubro pero muchas quedarán en el camino, sin poder continuar con el negocio.

"La economía de bajo contacto llegó para quedarse. Las pymes, con nuevos protocolos de trabajo, deberán repensar en actividades con distancia social y en el trabajo remoto", concluye Delgado.

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