Coronavirus. Las claves para que los nuevos proyectos sobrevivan tras la pandemia

Alicia Veliz buscó reutilizar lo que tenía en otro emprendimiento.
Alicia Veliz buscó reutilizar lo que tenía en otro emprendimiento.
Gabriela Origlia
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29 de mayo de 2020  • 10:28

CORDOBA.- La pandemia del coronavirus trajo un crecimiento del número de emprendedores. La mayoría por necesidad de reemplazar ingresos perdidos y otros por entender que el nuevo contexto era la oportunidad para hacer realidad una idea a la que le daban vuelta hacía tiempo y no la terminaban de instrumentar. Expertos en emprendedurismo coincidieron ante LA NACION en que lanzarse sin planificación tiene un alto riesgo y pocas probabilidades de éxito y lo diferenciaron de aquellos que, ya en una actividad, se reconvierten.

Alicia Veliz está entre los que se reconvirtieron . Hace seis años que trabaja en su casa de Córdoba para una fábrica de calzado (hace la costura y arma los pares), una actividad que se paró con la cuarentena. "No pudimos hacer más nada y todavía no cobramos -cuenta-. El ánimo se me vino abajo porque esa era la única entrada de dinero y con mi marido decidimos reutilizar las herramientas para producir tapabocas . Nos ayudaron amigos que tenían telas y nos financiaron. Así arrancamos, vendiendo a conocidos y fuimos haciendo la rueda. Estamos vendiendo bien y con eso nos sostenemos".

Desde la Fundación Avina, Pablo Vagliente director de Negocios y Finanzas Sostenibles, apunta que ser emprendedor requiere preparación: "Aunque la intuición es siempre una gran aliada hay que acompañarla. Hay recursos para aprender, pares a los que consultar y con quienes compartir, organizaciones que apoyan, herramientas online gratuitas. Lo ideal es que a la ocasión repentina, como la de esta coyuntura, o la idea de concretar un sueño se la acompañe con entrenamiento".

Insiste en que muchas veces hay fallas básicas que pueden evitarse pero requieren de "analizar todo el juego; no sólo de concentrarse aspectos puntuales porque hay que entender la lógica del mercado que es bastante más compleja".

En Goya, Corrientes, los $10.000 del IFE fueron a un kiosco.
En Goya, Corrientes, los $10.000 del IFE fueron a un kiosco.

Después de que se difundiera la historia de una joven salteña que con los $10.000 del Ingreso Familiar (IFE) puso una verdulería en su casa , empezaron a surgir casos similares. Ángela Medina y Horacio Benítez destinaron ese dinero a poner un kiosco en su barrio de Goya ( Corrientes ). "Si tienen este beneficio mi consejo es que lo inviertan, porque se puede salir adelante, aprovechen esta plata", dice ella y agrega que ya tenían la idea de tener un kiosco, pero no tenían fondos. Los habían desalojado de una casilla y debieron irse a otra parte del barrio.

Edgardo Donato, director de Mundo-E que lleva 30 años trabajando con emprendedores, sostiene que a priori todos pueden ser emprendedores pero remarca que es clave saber la intención. Están los que empiezan por necesidad; por ejemplo, ante la pérdida del empleo y la búsqueda de ingresos pone en marcha una idea que ya tenía o bien "como no lo queda otra, emprende". Otro caso es el que ve una oportunidad, e inicia.

Luciano Nicora, vicepresidente de Endeavor, admite que emprender "por necesidad" no tiene el mismo impacto que hacerlo "por vocación" en lo que refiere a ser promotor de desarrollo, a crear valor social. "Es igualmente válido, pero con otras características", aclara.

"Que todos puedan ser emprendedores, no quiere decir que todos tengan éxito -agrega Donato-. La tasa de mortalidad al cabo de diez años es de alrededor del 80% en la Argentina; en el primer año suele quedar en el camino la mitad. Se requiere talento y competencia, como en todas las disciplinas. Hay que saber y saber hacer. Saber, por ejemplo, de clientes; conocer si se está en capacidad de cumplir la promesa de producto; de comunicación; de distribución".

QUE TENER EN CUENTA

El experto advierte sobre la necesidad de analizar con qué se debe contar para producir, para distribuir, para hacer alianzas. Medir costos y precio de venta es crucial. "Los ingresos deben tener cierto volumen y recurrencia, además de escalabilidad. Si no, no alcanzan para vivir. Hay que pensar que no todos pueden ser emprendedores solos, sino que requieren de equipo", enfatiza.

Vagliente advierte que en la actual coyuntura hay "mucha reacción con intuición" y se toman en cuenta "señales" que dan los medios. "Está bien empezar así pero después hay que hilar más fino; puede haber éxito en un primer paso pero hay que planificar después del arranque para poder sostener" el emprendimiento. A su entender, la digitalización y un impulso al emprendedorismo son dos consecuencias de la pandemia "que quedarán".

Para los emprendedores sociales o que apuntan al autoempleo, Nicora indica que deben seguir algunos pasos que son comunes a todos: sentarse a pensar; analizar el mercado (si la idea es un kiosco, ver qué hay en el barrio, qué venden, cómo atienden); validar la idea con otra persona; constituir una red (en estos casos pueden ser amigos o algún familiar que preste algo de dinero) y ejecutar. "La ejecución es el 80%", describe.

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