Cortocircuito entre Catamarca y la firma Minera Alumbrera

La provincia quiere que genere más trabajo para sus habitantes y proveedores
Alejandro Rebossio
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23 de agosto de 2000  

SANTA MARIA, Catamarca.- En un pueblo llamado Loro Huasi, de camino a la mayor mina de la Argentina, Bajo La Alumbrera, sorprende la presencia aparentemente ociosa de dos flamantes semáforos, que contrastan con lo solitario del lugar.

Fueron emplazados allí por Minera Alumbrera Limited, la concesionaria de aquella explotación de oro y cobre. El vicepresidente de la firma, Julián Rooney, puso acento en señalar a La Nación que ellos hicieron por Catamarca más de lo pedido por la ley de regalías, en respuesta a las manifestaciones efectuadas por el gobernador Oscar Castillo en la localidad de Belén -cercana a la mina-, que consideró que no se cumplieron las expectativas que la provincia tenía en el proyecto.

El mandatario recibió hace dos semanas a la plana mayor de la minera, cuyo 50% pertenece a la australiana MIM Holdings, 25% a su compatriota North Limited y el resto a la canadiense Río Algom. El radical Castillo le reclamó que contrate más catamarqueños, que la oficina central de la firma se mude desde la Capital Federal a esta provincia, que contrate con proveedores locales y favorezca el desarrollo de la zona.

Más de la mitad de los 700 empleados de la compañía son de fuera de Catamarca, en cuya capital la tasa de desempleo asciende al 19,6%. "La capacitación de la provincia no es adecuada", opinó Rooney, que explicó que Minera Alumbrera está trabajando con los colegios industriales de la zona para revertir esa situación.

Muchos estudiantes secundarios de la ciudad de Santa María -al nordeste de la provincia- sueñan con un futuro en la mina, aunque algunos de sus mayores compartan la desilusión del gobernador. "El yacimiento no necesita más empleados, pero los próximos reemplazos se harán con catamarqueños", prometió Rooney.

La empresa procura reducir costos para mejorar la eficiencia de la faz operativa. "Buscamos mejorar la productividad de la mano de obra mediante alternativas técnicas", explicó el vicepresidente de Minera Alumbrera, que en 1999 facturó 487 millones de pesos -un 22% más que en 1998- y ganó 22,1 millones.

La rentabilidad está lejos de los cálculos que elaboraron cuando arrancó el proyecto, en 1997. En aquel entonces, la onza de oro se cotizaba a 420 dólares y ahora ronda los 275. La libra de cobre también bajó: de 110 dólares a alrededor de 85. Los precios se recuperaron en el primer semestre del año, pero no lo suficiente, según el directivo de Minera Alumbrera, que invirtió 1200 millones para su instalación.

Rooney y otros empresarios se reunieron la semana pasada con el presidente Fernando de la Rúa, que los alentó a que aumenten sus exportaciones, ocasión que aprovechó el directivo para desmentir cifras del Gobierno que indicaban un desequilibrio en el comercio exterior de su empresa. "Exportamos el 100% de la producción e importamos sólo 60 millones por año." El directivo pidió una adecuación de la ley de inversiones mineras, mayor estabilidad fiscal y que en la Aduana conozcan mejor las maquinarias que importan.

Los obstáculos no mellan el optimismo de Rooney respecto de una mejora de la situación externa que dé empuje a la compañía. "Además, hay muchas industrias proveedoras que están estudiando instalarse en la región, aunque no encuentran escala", comentó el empresario.

La llegada de esas petroquímicas, químicas, siderúrgicas y metalmecánicas depende de la materialización de dos avanzados proyectos mineros en San Juan: Pascualama y Peladero. Están pendientes iniciativas en Agua Rica (Catamarca), Pirquitas (Jujuy) y Pachón (San Juan).

Lo concreto, por ahora, es la mudanza del gerente general, Charlie Sartain, desde Buenos Aires al yacimiento. Un gesto de buena voluntad para distender la tensa relación.

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