¿Créditos para comprar autos o para cargar nafta?

Jorge Oviedo
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30 de junio de 2014  

Signos de "malaria" en la clase media que hace mucho no se veían. Eso aprecian algunos despachantes de combustibles en las estaciones de servicio. Los clientes llegan y antes de cargar piden al empleado que los atiende que pase la tarjeta de crédito o de débito por el post para comprobar cuánto tienen disponible. "Probá con 300", dicen. Rechazada. "Probá 250", insisten. Y así hasta que aparece lo que les queda para poder pagar la cada vez más costosa carga. "Es que está todo muy caro , cargar con súper el tanque de un auto mediano cuesta 500 pesos; es mucho", dicen los que se encargan de los despachos, que sostienen que "con 50 pesos ahora ni siquiera dejás bien provisto un scooter".

Los síntomas de caída de la actividad económica se ven por todas partes. El último fin de semana largo fue mucho menos bueno para el sector turístico que el equivalente de 2013, señalaron los relevamientos de la CAME, una entidad de buena sintonía con el Gobierno.

Oficialmente se concretó lo que tanto tiempo estuvo como posibilidad. Para rescatar al sector de producción y venta de autos se lanzó un plan de financiamiento condicionado a la baja de precios y a que se aplique sólo a los vehículos de fabricación nacional.

"Hemos tenido inflación, devaluación, recesión, suba de las tasas de interés, todo atribuible al Gobierno, que ahora dice que nos va a salvar", dice un empresario, y agrega: "Los políticos suelen venir a regalarte un librito de su autoría titulado: «Te voy a solucionar tu problema»; pero es el segundo volumen de una serie; el primero es «Te voy a crear un problema»". Para la ministra de Industria, Débora Giorgi, fue la propia industria la que "se pegó un tiro en el pie" al aumentar los precios alocadamente. "Debe creer que quisimos derrumbar nuestro propio negocio aumentando los precios de manera injustificada para perjudicar al Gobierno; a Débora el poder le ha hecho mal, porque fue una excelente consultora del sector industrial cuando estaba en la actividad privada", dicen algunos empresarios.

Al Gobierno, sin embargo, no se lo puede culpar de la caída de la demanda de vehículos desde Brasil, que también aumentó los problemas de la industria que fue motor del crecimiento fabril durante la mayor parte de la década kirchnerista.

El Gobierno embistió, en realidad, contra el sector porque no tenía los dólares para pagar los componentes y vehículos importados. Los necesita para pagar el colosal déficit energético causado por las políticas llevadas adelante por el ministro Julio De Vido y el secretario Daniel Cameron.

Ahora la idea es que se financie la compra de vehículos fabricados en la Argentina. La vieja idea de Guillermo Moreno, del "autito baratito para la muchachada peronista".

Las autoridades entienden evidentemente poco del sector. Los vehículos nacionales no son precisamente mayoría entre los más baratos. Cuando a fines de 2013 se enceguecieron contra los vehículos importados juraron ir contra la "alta gama". ¿Habrán visto las estadísticas que ponen al VW Gol como el modelo más vendido durante años? Es de los menos costosos. Y es brasileño.

La Argentina está especializada no sólo en unidades más valiosas, como el Ford Focus y el Peugeot 308, entre otros. También produce los pequeños Clio Mío y Chevrolet Classic. Pero ésos también llevan componentes importados. La idea de un auto enteramente nacional hasta el último tornillo es una antigualla. Basta ver que India acaba de anunciar que deja de fabricar uno de sus famosos íconos. El pequeño sedán Ambassador, hecho con el modelo de "íntegramente nacional", que ya no es sustentable ni siquiera en un mercado interno colosal como el de uno de los países más poblados del planeta.

¿Los argentinos no compran automóviles porque no consiguen préstamos baratos o porque tienen dificultad hasta para conseguir el dinero para el combustible?

En todo caso, pareciera que es el miedo al eventual crecimiento del desempleo lo que movió a actuar a las autoridades. Pareciera que no fue en el sentido correcto. Todas las medidas de ajuste que tomaron a principios de año causaron recesión sin terminar con la incertidumbre y la inflación. No parece que haya corregido eso.

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