Cuatro más uno: la clave está en saber negociar

Por Roberto Bouzas Para LA NACION
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24 de agosto de 2001  

En simultáneo con el anuncio del Tesoro de los EE. UU. y del FMI de que se había llegado a un acuerdo para ampliar en US$ 8000 millones el préstamo stand-by que tiene vigente la Argentina, el representante comercial norteamericano, Robert Zoellick, anunció que estaba dispuesto a reunirse con sus colegas del Mercosur para discutir el lanzamiento de una nueva rueda de negociaciones comerciales multilaterales en la OMC; las negociaciones del ALCA y otros temas, en el contexto del acuerdo "4+1" (Mercosur + Estados Unidos).

El anuncio de Zoellick es una buena noticia, especialmente si es parte del reconocimiento implícito de los efectos nocivos de la asimetría que existe entre la ausencia de restricciones al movimiento internacional de capitales y la aún elevada protección al comercio de bienes de interés para países como la Argentina.

En efecto, a pesar de que casi la mitad de las ventas argentinas a EE. UU. ingresa con aranceles inferiores al 0,5%, un 36% de ellas está afectada por medidas no arancelarias. Esa proporción aumenta al 78% en el rubro de alimentos y bebidas. Aún hay mucho por mejorar en materia de acceso a los mercados y toda conversación en esa dirección es bienvenida.

Con todo, no es bueno crear expectativas desmedidas con respecto a la posibilidad de un pacto de libre comercio. El Congreso norteamericano continúa reacio a tales convenios y la próxima reunión de la OMC en Qatar podrá influir decisivamente sobre negociaciones regionales como las del ALCA.

Preparación

En realidad, el anuncio de Zoellick debería ser un estímulo para que la Argentina comience a prepararse de manera para la eventualidad de una negociación, que de hecho ya se está produciendo en el marco del ALCA.

Las negociaciones comerciales están inspiradas en una lógica mercantilista. En este contexto, los activos estratégicos son el poder, el conocimiento y la organización. En todos estos campos la Argentina está precariamente equipada. A los efectos prácticos podemos tomar el poder como un dato de la realidad. Pero la calidad de los otros atributos son resorte exclusivo de nuestras acciones.

Si queremos aprovechar las oportunidades que ofrecen las negociaciones comerciales, el sector público y el privado deben prepararse urgentemente para ello. El tiempo es oro. La idea de que un acuerdo de libre comercio es bueno por sí mismo no se condice con la realidad. Depende de su contenido y de sus resultados. Y éstos son, esencialmente, consecuencia de la negociación. Para poder conducirla apropiadamente debemos desarrollar la capacidad de formular nuestros intereses y prioridades y de equiparnos institucionalmente para promoverlos.

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