¿Le cobran según la cara?

Los "precios para turistas" son uno de los abusos típicos que sufren los extranjeros; una iniciativa de la Alcaldía de Londres apunta a evitarlo durante los Juegos Olímpicos
Ariel Baños
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28 de julio de 2011  • 09:40

El radar de algunos comerciantes da la señal de alerta cuando detecta a un despreocupado turista que camina sacando fotos a todo a su alrededor. Sucede que los turistas, particularmente de origen extranjero, suelen ser la presa preferida de inescrupulosos comerciantes en todo el mundo. Estos intentan aprovecharse de los visitantes con precios abusivos. Precisamente esta conducta es el reflejo de la peor estrategia de precios que puede aplicar una empresa: "cobrar según la cara del cliente".

Este comportamiento poco ético, dominado por una visión cortoplacista, ha generado una postura defensiva y de gran desconfianza entre los visitantes extranjeros de diversos destinos turísticos. ¿Cómo contrarrestar entonces esta justificada reputación?

La ciudad de Londres, sede de los próximos Juegos Olímpicos, está llevando a cabo una interesante iniciativa para atacar este problema, al cual considera prioritario.

Con el patrocinio del mismo gobierno de la ciudad de Londres, las principales empresas vinculadas al sector turístico y comercial de la ciudad, han firmado un acuerdo para mantener los precios durante los Juegos Olímpicos. Este compromiso, llamado The 2012 London Visitor Fair Pricing and Practices Charter , indica en resumidas cuentas que las empresas adheridas no ajustarán sus precios especialmente para esta ocasión y que la comunicación de precios será comprensible y transparente para todos los visitantes.

Este acuerdo se enmarca dentro de la campaña de marketing de los Juegos Olímpicos, y tendrá amplia difusión para intentar disminuir los temores de abusos de precios entre los potenciales visitantes. Asimismo, como parte de la campaña de comunicación, las empresas adherentes exhibirán un logo identificatorio del compromiso asumido, en todos sus locales y páginas web.

Esta iniciativa no está simplemente motivada por el altruismo. Las entidades firmantes ven a los juegos como una oportunidad para dar a conocer la ciudad a nuevos visitantes, que pueden convertirse en futuros turistas frecuentes de la capital británica. Es decir que en lugar de pensar en maximizar el beneficio en el corto plazo, se propone un horizonte de largo plazo para obtener una rentabilidad aún mayor.

Un incentivo adicional para esta campaña es que la ciudad de Londres ya tiene un posicionamiento de "ciudad cara". La capital británica siempre se encuentra en el "top ten" de las ciudades más caras del mundo para vivir y visitar. Esta situación, sumada a un potencial aprovechamiento de la coyuntura de los juegos para incrementar algunos precios destinados a turistas, podría directamente dejar a la ciudad con un estigma casi imposible de superar.

Más allá de que las diferentes legislaciones nacionales de defensa del consumidor intentan prevenir este tipo de abusos, el hecho de involucrar aún más a las empresas con esta clase de acuerdos, refuerza el cumplimiento de las normas. Además, una adecuada campaña de marketing acompañando a la iniciativa, permite que el mensaje llegue con claridad a sus principales destinatarios: los turistas extranjeros.

En definitiva se trata de una estrategia interesante, y replicable a nivel internacional, para reducir las anécdotas desagradables de los turistas en relación a los precios.

(*) Ariel Baños es un economista especializado en estrategias de precios. Es presidente y fundador de fijaciondeprecios.com y autor del libro "Los secretos de los precios".

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