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De espaldas al sueño brasileño

Fernando Jakubowicz, dueño de una fábrica de jeringas, dice que no tiene dinero para irse y le pide a Ruckauf una solución; la semana última, su principal competidor recibió una ayuda del gobierno bonaerense para que no se vaya
Francisco Olivera
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22 de marzo de 2000  

-Fernando, ¿y si se tiene que ir a Brasil?

-No, qué Brasil. Invertí un millón de dólares, no me queda más plata. ¿Y por qué irme? Acá no salimos de una guerra, esto no es Chechenia. Me quiero quedar en mi país y me tienen que solucionar las cosas en mi país. Estamos hasta el cuello, llenaron la Argentina de productos asiáticos.

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Es la hora de la siesta en Castillo al 700, en Morón. Fernando Jakubowicz, un empresario de 60 años, mira de arriba abajo su fábrica de jeringas y dice que está molesto, pero que ni piensa emigrar. Hace un mes, una noticia lo hizo estallar: el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, mediante un desembolso de más de 400.000 dólares, le compró la producción de jeringas a Héctor Piqueras, su principal competidor, alarmado con la posibilidad de que la firma se trasladara a Brasil.

Jakubowicz le mandó, entonces, dos cartas documento a Ruckauf y una a la secretaria de Industria, Débora Giorgi, con un pedido similar para su compañía, Productos Médicos Descartables SA. Pero todavía no tuvo respuesta. ¿No creo que me discriminen, ¿no?, dice.

-¿Por qué cree que Ruckauf no se ocupó también de usted?

-A Ruckauf lo engañaron, le dijeron que ésa era la única empresa de jeringas del país. Pero somos tres: Beckton Dikinson, la de Piqueras y nosotros. Me preocupa, la próxima vez que le pidan algo ya no lo va a creer, como pasó con el pastorcito mentiroso. ¿Por qué lo ayuda sólo a él?

-¿Será porque es más grande?

-No sé si es así. Yo tengo 45 operarios y ellos dicen que tienen 200 empleados, pero cuentan los que trabajan en otras empresas del grupo. En la fábrica, somos más o menos iguales.

Pero Jakubowicz, un descendiente de polacos que vive en Devoto, se espanta ante un enemigo mucho más poderoso que su competencia local:la importación desde Asia. "Los vietnamitas preguntan: ¿A cuánto hay que venderlo? , y acá les compran cinco contenedores. ¿Cómo quiere que compitamos? Me cuesta 1,02 dólar el kg de polipropileno para hacer jeringas, y el precio internacional es de 70 centavos. Las mías cuestan 0,06 peso;las importadas, 0,059. ¡Ganan licitaciones por una milésima! Y en la farmacia, las dos cuestan 50 centavos.

El fantasma no es nuevo. Jakubowicz cuenta que lo conoce al dedillo desde hace tiempo: en los 70, durante la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz en Economía, su fábrica de instrumentos de cirugía debió convertirse en importadora por la irrupción de productos de Paquistán. "Teníamos 11 operarios y quedaron cuatro administrativos -dice-. Con tres peones y dos administrativos importás 5.000.000 por mes.

En el último semestre, la planta redujo de 3.600.000 a 2.000.000 la producción mensual de jeringas. Sus clientes son 14 distribuidoras y los gobiernos bonaerense y porteño. La provincia me debe como 60.000 dólares, señala.

Cae la tarde en Morón, y Jakubowicz mira orgulloso sus máquinas. La mayoría, Industria Argentina , como prefiere el propio Ruckauf. Pero subraya que necesita más: "El otro día el Banco Galicia me ofreció un leasing (préstamos con opción a compra)para una 4x4. ¿Para qué la quiero? ¿Para jugar en la playa? Les dije: No, denme un leasing para máquinas . Yme contestaron: No, para eso no hay leasing ".

-¿Qué pasa si le sigue yendo mal?

-Tengo que cerrar en tres meses. Pero no sé por qué me pregunta eso. Yo tengo fe en que todo va a cambiar.

-¿Ysi Ruckauf no lo escucha?

-Pero es que yo me conformo con que suban los aranceles de 19 al 35 %.Y pido que mi situación mejore, no sentarme a charlar con Ruckauf.

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