¿De granero a supermercado?

El impacto del cambio en el sector agrícola; chances para agregar valor a las exportaciones
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31 de enero de 2016  

Si se analizan las exportaciones, la Argentina tiene dos grandes problemas. El primero, los principales productos que vende son sin transformación (soja, maíz y trigo) o de primera transformación (aceites y harinas de los aceites), y por tener bajo valor por tonelada la variación de su precio tiene un alto impacto. El segundo, los destinos de venta están superconcentrados. Quien así describe el panorama es Nelson Illescas, del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), que hace unas semanas presentó el segundo "Escenario de Referencia Agroindustrial y Mundial Argentino al 2024".

Se trata de una proyección que permite hacer un viaje virtual en el tiempo para verificar qué panorama encontraría el sector en 10 años, si se mantuvieran las principales tendencias actuales (macroeconómicas, de políticas comerciales, condiciones meteorológicas, suscripción de acuerdos comerciales y desarrollo de infraestructura, entre otros muchos aspectos).

Como la presentación estaba agendada para antes del recambio presidencial, esta vez se simularon escenarios alternativos: en el primero se eliminaban las retenciones y los ROE (Registro de Operaciones de Exportación); en otro se aumentaban los rendimientos, y en el tercero se aplicaba una corrección cambiaria.

"En el escenario de continuación de las políticas que se aplicaron hasta el 10 de diciembre, el estudio mostraba que en 2024-2025, la producción de granos y oleaginosas de la Argentina rondaría los 115 millones de toneladas. O sea, casi lo mismo que se produce actualmente. En cambio, en los escenarios alternativos esa cifra varía entre 135 y 145 millones de toneladas, lo que muestra el importante crecimiento que permite la liberalización de las trabas que se venían imponiendo al sector", detalló Illescas.

¿Cuán realista es el deseo de que la Argentina pase de ser el granero al supermercado del mundo?, preguntó LA NACIÓN. "Es muy complejo", responde Illescas, y explica que hay algunos factores que "juegan en contra", como la ubicación geográfica del país.

"Buena parte de lo que es el comercio de productos elaborados se da en distancias cortas. El gran comercio de productos elaborados se da, por ejemplo, en el Nafta (el bloque comercial formado por Estados Unidos, México y Canadá), al interior de la Unión Europea o entre los países asiáticos dentro de los diferentes agrupamientos comerciales. También pesan mucho las marcas y los gustos de los consumidores. Sin embargo, pese a todo, vemos que hay muchas oportunidades para los productos argentinos gracias a la tendencia global, por lo que cada vez más población rural se muda a las ciudades. Ese proceso es muy relevante porque conlleva un aumento de la demanda de productos preelaborados o ya preparados. Hay un mercado potencial muy importante en varios países de Asia, que están incorporando muchos hogares a la denominada nueva clase media mundial, y también hay un crecimiento poblacional muy importante en África", concluyó.

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