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Desafiar los límites off road en la cordillera

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29 de noviembre de 2018  • 00:00

Una caravana de camionetas se zambulle en el río Castaño para llegar a un viejo emprendimiento minero el cual hoy, luce como un pueblo fantasma invadido en una soledad absoluta. Poniendo a prueba la capacidad todoterreno de sus camionetas y también sus propios límites, el premio al esfuerzo de los offroaders fue la posibilidad de conocer un lugar al que solo se puede llega atravesando caminos naturales y donde no asoman los flashes turísticos.

Toyota Hilux en las expediciones

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Primera parada

Mariano Platero lleva 12 años a bordo de su Toyota Hilux , dirigiendo las expediciones "4x4 Enrede" a las montañas de San Juan , La Rioja , Catamarca y Atacama ( Chile ). Poniéndose al frente de la travesía que dura tres días, el primer lugar de encuentro es el Parque Nacional El Leoncito en la localidad sanjuanina de Calingasta. Allí dictó una clínica de navegación y anticipó al grupo los detalles de la excursión. "Acá hay diferentes terrenos, Barreal parece un suelo blando pero es duro, ideal para pruebas de manejo. También se realizan badeos muy profundos, barro, piedra, laja y vegetación", contó. Con ya todo organizado y un paisaje cordillerano, partió al otro día la caravana.

"Siempre me llamó la cordillera. Al principio subía a la montaña haciendo trekking, después en moto y ahora en camioneta", dice Mariano antes de encarar el tramo más difícil de la travesía. Y con el tiempo, esa pasión llegó a los amigos. "Me pedían que acompañara a conocidos a subir, que los guiara, y cuando se hizo masivo cree una empresa de turismo, que es la que tengo hoy", explica.

Máxima exigencia

"Toyota me da una confianza increíble al momento de entrar al campo. La Hilux logró la perfección de su torque, de su motor, su velocidad y con la relación de caja. Sé que siempre voy a tener el torque que necesito en el momento que lo necesito", dice Mariano antes de encarar el tramo más difícil de la travesía.

Para llegar a Castaño Viejo, los restos del primer emprendimiento minero de la provincia, hubo que cruzar con las Hilux cinco veces el río Castaño, "Es muy caudaloso y pusimos a prueba la capacidad de badeo de las Hilux. Los terrenos tienen además mucha roca, vegetación y todo tipo de dificultades. La confiabilidad de Toyota es clave", señala Mariano ya durante el almuerzo, bajo el sol de la precordillera y en medio de las estructuras abandonadas de la vieja minera, en donde incluso están las máquinas que se usaban en los procesos de 1956. En tono nostálgico, recuerda que su afición por el off road también es hereditaria: tiene grabada a fuego una experiencia con su papá a fines de los 80, también en la montaña, y todavía recuerda a las camionetas en dos ruedas.

"A medida que íbamos subiendo el terreno se volvía más hostil. La piedra pasó de ser lisa y redondeada a filosa, tipo laja", explicó uno de los participantes de la travesía. Es que la pasión del toyotero por sacar sus pick ups de la comodidad del asfalto es la verdadera clave de este tipo de travesías y lo que permite conocer paisajes inhóspitos y lugares a los que solo se tiene acceso en 4x4. Según Mariano Platero, una de las finalidades de las travesías es que el conductor conozca su Toyota, descubra que puede llevarla a su máximo potencial y que puede usar el 100% de su capacidad. "Eso le da una gran satisfacción a quienes vienen acá", agrega.

Alfredo "Freddy" Vizcaino es la mano derecha de Mariano. Con el #1 pegado en la puerta de su Hilux llevó siempre la delantera en la caravana. Era el primero en experimentar el terreno, en testear los badeos, y como toda la caravana estaba intercomunicada por radio era el encargado de guiar a cada uno de los participantes cuando el terreno presentaba alguna dificultad. Junto con Mariano son los encargados de brindar los consejos para que los conductores puedan superar cada obstáculo. Mariano siempre cierra la caravana.

Último objetivo

El día final de la aventura empieza en Barreal y se recorren unos 20 kilómetros de ripio hasta el paraje Las Juntas, donde confluyen los ríos Blanco y Los Patos. La hilera de Hilux, esta vez en compañía de las motos, cruzó uno de los pasos más pintorescos a través del puente militar que atraviesa uno de los ríos.

Mariano rápidamente confiesa qué significa para él subirse a su Hilux y realizar este tipo de travesías: "es una de las mejores formas de desconectarse de la locura del mundo, y valorar la riqueza de la naturaleza, de los paisajes". Como guía siempre busca transmitir sus conocimientos sobre los terrenos y sobre el manejo de los vehículos para que todos puedan disfrutar de la experiencia de conducir una Hilux en la montaña. Se emociona cuando señala que al recorrer los paisajes en su Toyota Hilux, lo más importante es "regresar sano y salvo a su casa" para reencontrarse con su hijo, "la razón de su felicidad".

En Laguna Blanca el ripio acompañó todo el camino, con un terreno que se volvió más complicado durante el ascenso. Pero aún así, es menos exigente que en la jornada anterior y la fauna es parte de la postal: cóndores, zorros y guanacos se camuflan en la aridez del paisaje.

Y aunque en ese punto terminaba la excursión, Mariano propuso seguir subiendo y la caravana se puso nuevamente en marcha. El trayecto se volvió más hostil: hubo que sortear lenguas de nieve que en plena primavera se convierte en hielo, caminos de barro y un precipicio amenazante fueron protagonistas de un zigzag cuesta arriba. A 4.500 metros de altura el grupo se reunió en una foto final en la nieve. "La mejor forma de testear las ventajas de estas camionetas es realizando travesías en la cordillera, meterte a la nieve, a un río, testear la dirección, el ángulo de ataque, y la facilidad con la que las 4x4 enfrentan los terrenos", concluyó Mariano, antes de emprender el regreso a Barreal. El cierre fue sin camionetas: asado y vino casero, con la cordillera bajo las estrellas.

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