Desde la devaluación, los productos no perecederos subieron un 99,8%

Las bebidas, en tanto, aumentaron un 54,6%, y un 94% los artículos de limpieza
Alfredo Sainz
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27 de noviembre de 2002  

Las argentinos que a principios de año decidieron pasar a dólares sus ahorros una vez más ganaron la apuesta. Al menos en el sector de consumo masivo, los precios de los alimentos vienen perdiendo por varios cuerpos la carrera contra la cotización de la divisa norteamericana. A lo largo de 2002, el dólar acumula una suba del 255%, mientras que la inflación promedio en los alimentos no perecederos -que fueron los que más subieron dentro de los productos de la canasta básica- no llegó al 100 por ciento.

Los datos se desprenden de un estudio de la consultora Tomadato Auditores de Mercado, que relevó los precios en supermercados de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires y dejó en claro que la suba de los productos de la canasta no fue pareja en todos los rubros.

"Pese a lo que comúnmente se dice, no todos los precios acompañaron la suba del dólar con la misma intensidad. Y si bien en cada rubro hubo distintos comportamientos, el impacto de la devaluación hasta el momento se hizo sentir con mucho menos fuerza en las bebidas que en el resto de los productos", señaló Luis Sorichetti, director de la consultora. "La gran brecha que todavía existe entre el valor del dólar y la suba de los alimentos implica o que el dólar está sobrevaluado o que hay que stockearse de alimentos y otros productos de la canasta básica porque están muy baratos en dólares, y tarde o temprano van a subir", agregó.

Tomando en cuenta las principales familias de productos, los alimentos no perecederos (como el aceite, el azúcar o el arroz) encabezan las subas con un promedio de 99,81% en los 12 meses transcurridos entre el 1° de noviembre de 2001 y el mismo día de este año. La suba representa prácticamente el doble de la que se dio en el sector de las bebidas, que en promedio sólo incrementaron sus precios un 54,63 por ciento.

Disparidad

El alza en bebidas y en el rubro de de alimentos frescos y congelados (70,47%), incluso, fue menor a la que se dio en los combustibles -que en promedio acumulan un alza del 81,32%- y en la canasta alimentaria que mide todos los meses el Indec (70,77 por ciento).

La disparidad en las subas es aún mayor si se toma en cuenta el comportamiento de familias de productos individuales, como los aceites o las harinas. En el primer caso, las subas promedio alcanzan al 194,93%, mientras que en las harinas de trigo el alza acumulada alcanza al 202,11 por ciento.

Como contrapartida, en los últimos 12 meses las cervezas aumentaron apenas un 25,69% y las gaseosas, un 37,45 por ciento.

En la mayoría de los casos, las diferencias en los niveles de aumentos se explican por la incidencia de los insumos importados y en mayor medida por la capacidad de ser exportado que tiene cada producto.

De esta manera se entiende que un litro de aceite de maíz Cocinero que en enero de este año costaba $ 1,49 en el supermercado Coto de Agüero al 600 -según un relevamiento de LA NACION-, hoy en el mismo local cueste $ 4,89 (+ 228%), o que un paquete de harina Blancaflor en el Carrefour de Paseo Alcorta haya saltado de $ 0,75 a 1,76 (+ 134,6%).

Por su parte, los que mejor vienen esquivando el impacto del dólar son la yerbas, que acumulan un aumento de 24,56%, y las verduras, con una suba del 47,69%. La brecha de precios también es muy grande entre los artículos de limpieza y tocador. En promedio, el rubro aumentó un 94,91% desde noviembre de 2001 a la fecha.

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