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Después de la crisis internacional, la minería local comienza a ver Luz al final del túnel

Con el repunte del precio de los metales, la Argentina recupera su atractivo; en el 2005 las exportaciones de minerales podrían superar los US$ 2300 millones
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26 de marzo de 2000  

Los sanjuaninos lo llaman "el valle encantado". Es el Valle de Cura, cerca de la frontera con Chile. Allí, en medio del desierto y a más de 4000 metros de altura, un puñado de geólogos rastrea reservas de oro y plata en Pascua-Lama y Veladero, dos yacimientos que prometen convertirse en las nuevas estrellas de la minería local.

Estos proyectos, que en conjunto significarán una inversión de más de 1600 millones de dólares en los próximos tres años, son una de las más importantes señales de reactivación que está mostrando la minería local luego de la crisis mundial por la caída del precio de los metales. El derrumbe comenzó en el segundo semestre de 1997. El cobre, que cotizaba a US$ 2450 la tonelada, se vio arrastrado por los mercados asiáticos (sus principales consumidores) y llegó a un piso de US$1378 en marzo de 1999.

El oro, que tenía un valor de US$ 324 por onza, llegó a los US$ 261. En este caso tuvieron mucho que ver las ventas de reservas por parte de los bancos centrales de algunos países europeos.

La caída promedio del 40% en la cotización de los metales provocó el cierre de numerosos proyectos en todo el mundo.La Argentina, que desde 1993 disfrutaba de un boom de inversiones mineras, también sintió el golpe. Agua Rica, uno de los proyectos más prometedores de la provincia de Catamarca, entró en un compás de espera. Lo mismo sucedió con Pachón, en San Juan. Pero a pesar de la crisis a nivel mundial, la Argentina tenía algunas ventajas que ofrecer. Y con la recuperación de los precios de los metales de por medio, los resultados están saliendo a la luz.

Todo por hacer

Con el 75 por ciento de sus yacimientos aún sin explorar, el país ofrece depósitos nuevos, que pueden explotarse a cielo abierto y con bajos costos. La energía es barata. Y no hay pasivos ambientales, uno de los problemas más graves que deben enfrentar naciones como Sudáfrica o Australia, que tienen una larga historia en minería. Por eso, la Argentina se ha convertido en una de las zonas más atractivas para las inversiones mineras a nivel mundial.

La revalorización del oro y del cobre dieron el último empujón para que el sector reconstituyera su atractivo. Gracias a la recuperación de Asia, el cobre cotiza a US$ 1766 la tonelada, y el oro, tras algunos acuerdos entre productores y países europeos para frenar las ventas, a US$ 284 la onza.

"Los precios están razonablemente mejor y la tendencia es favorable", aseguró Martín Dedeu, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM).

Además de Pascua-Lama y Veladero, hay otros emprendimientos importantes en carrera. Entre ellos están Pachón, un yacimiento de cobre que demandará una inversión de más de US$ 900 millones, y Pirquitas, en Jujuy, un proyecto para la producción de plata que absorberá unos 120 millones. Los dos emprendimientos ya cuentan con sus estudios de factibilidad económica, pero todavía tienen problemas de financiamiento para entrar en la etapa de la construcción de la mina.

En los próximos meses podría haber buenas noticias. Entre los empresarios mineros comentan que, en pocos meses, el grupo chileno Luksic podría quedarse con Pachón, hoy en manos de la canadiense Cambior y Compañía Minera San José.

Luksic es el propietario de Pelambres, la continuación de Pachón al otro lado de los Andes. La explotación en conjunto de ambos yacimientos haría el negocio más rentable.

En cuanto a Pirquitas, y tras dejar atrás la idea de desprenderse del yacimiento, la norteamericana Sunshine Mining busca un socio para poder desarrollar el proyecto, alentada por las buenas perspectivas en la cotización de la plata.

Cifras oficiales

Los montos de inversión en exploración también dan cuenta de la recuperación del sector. Según la Secretaría de Industria, Comercio y Minería, este año se desembolsará un total de US$ 500 millones, mientras que en 1999 la cifra fue de 85 millones.

La expectativa oficial es que hasta el 2005 la inversión total en el sector sea de US$ 5000 millones, a un ritmo de US$ 1000 millones por año. "Ese es sólo el piso", aseguran en el sector minero.

En cuanto a la creación de empleo, podrían contratarse unas 4000 personas en forma directa durante el mismo período. Si a esa cifra se suman los puestos indirectos y los grupos familiares de los trabajadores, el total de personas beneficiadas por los emprendimientos ascendería a cien mil.

La cifra adquiere todavía más trascendencia si se tiene en cuenta que los yacimientos están ubicados en zonas económicamente postergadas, con escasas fuentes de producción y alto desempleo, en provincias como Jujuy, Salta, Catamarca, San Juan, Santa Cruz y Mendoza.

Pero quizá el aporte más interesante de la minería a la economía local sea el de las exportaciones. Este año, las ventas de minerales al exterior llegarán a los US$ 830 millones y se pondrá a la par de los envíos de carne.

Para el 2005 se calcula que las exportaciones mineras superarán los US$ 2300 millones de dólares y arrojarán, frente a importaciones por US$ 300 millones, un superávit de US$ 2000 millones. Una cifra cercana a los US$ 2221 millones del rojo que mostró la balanza comercial argentina el último año.

En 1983, la transformación del contexto jurídico de la minería volvió al sector más atractivo para los inversores internacionales. La ley más importante, la de inversiones mineras, estableció entre otros puntos la estabilidad tributaria y cambiaria por 30 años, la posibilidad de deducir del impuesto a las ganancias los gastos de preinversión y el no pago de aranceles y tasas de estadística para la importación de bienes de capital.

Energía y caminos

Los beneficios tardaron poco en dar resultado: mientras que en 1989 había sólo cuatro mineras extranjeras operando en el país, en 1997 esa cifra había llegado a las 80 compañías.

Pero todavía queda mucho por hacer. Entre las tareas pendientes figura la construcción de la infraestructura necesaria para que los proyectos en marcha sean competitivos a nivel internacional.

Una de las prioridades es el transporte de energía hasta los yacimientos. "Hacen falta redes troncales que salgan de los principales gasoductos -dijo un ex funcionario del sector. Si no, vamos a terminar comprando nuestro propio gas en Chile, donde llega un 20% más barato que acá."

Dedeu también pidió la sanción de algunas leyes para aliviar la carga financiera de los proyectos, que no terminan de salir del Congreso. Y reclamó una solución para el problema de regalías con Catamarca. "Ya pasó demasiado tiempo", comentó.

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