Deuda. Cómo hizo Uruguay para sobreponerse al problema que ahora tiene la Argentina

Carlos Steneriel, el economista que lideró la última renegociación de deuda uruguaya
Carlos Steneriel, el economista que lideró la última renegociación de deuda uruguaya Crédito: Presidencia de Uruguay
Gabriela Origlia
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5 de septiembre de 2019  • 11:33

"Lo mejor fue haberla peleado; tomar un rumbo y sacar lo mejor con los costos más bajos posibles para el país". Así define la experiencia de renegociación de deuda de Uruguay en 2003 el economista que lideró el proceso, Carlos Steneri. Advierte que él y un grupo de colegas fueron la cara visible, "pero atrás estaba toda la ciudadanía que un mes ganaba 100 y al siguiente, 90; que vio pasar el tipo de cambio de 18 a 32. Al año y medio ya había retrocedido a 19; tomamos una pastilla amarga, fue un sacrificio, pero después el cuerpo social y el país se regeneraron".

En diálogo con LA NACION, Steneri admite que el parecido con la situación que atraviesa la Argentina hoy está en el tipo de propuesta a los acreedores: extender plazos sin tocar capital e intereses. Uruguay refinanció US$10.000 millones; corrió la curva cinco años y mantuvo la tasa de interés.

Repasa que Uruguay necesitó refinanciar su deuda después de una "fuerte corrida bancaria", cuando los depositantes argentinos retiraron en masa el dinero de los bancos. "Pagamos con reservas, asistimos a los bancos y quebramos al 25% de nuestro sistema financiero -describe-. Tratamos de proteger a los depositantes de hasta US$100.000 y a los ahorristas de los bancos públicos (Hipotecario y de la República) les hicimos una extensión de plazos".

La situación desembocó en una "disputa muy fuerte" con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le pedía al Gobierno que siguiera el camino argentino, pagar con bonos. El organismo no autorizó un desembolso para Uruguay, que recurrió al Tesoro de los Estados Unidos y le entregó US$1500 millones.

"Con eso paramos la corrida y devaluamos 100% en un escalón; la relación deuda/PBI llegó a más del 100% y teníamos una liquidez muy baja por apuntalar al sistema financiero", recuerda Steneri. Por esa falta de recursos no podían cumplir con las obligaciones; estaban convencidos de que hacer un default era "extremo" por lo que avanzaron en refinanciar mientras ejecutaban un ajuste fiscal que desembocó de pasar de un déficit a un superávit del 4%.

No sólo se ajustaron gastos, sino que se fijó un impuesto temporal a todos los sueldos del 10%. "Ya no existe más esa carga; pero esa conducta fue la que nos dio la palanca y la fuerza para demostrar que pedíamos refinancimiento pero hacíamos un esfuerzo", subraya el economista.

Para el FMI la propuesta era insuficiente e insistía en que debía haber una quita; el Gobierno se opuso. El proceso se inició en agosto de 2002 y se cerró en mayo de 2003: "Fueron nueve meses lidiando y pagando al mismo tiempo los servicios de deuda; en abril estábamos exhausto. En enero el Fondo entendió que no nos iban a mover; nuestros principales aliados fueron los acreedores".

Steneri cuenta que el argumento fue "si caemos en default el país pierde sus credenciales de deudor confiable y ustedes el dinero; con esta solución nos irá bien a los dos". En mayo de concluyó la operación con un 93% de aceptación.

"Fue un todo o nada; jugamos fuerte y fue clave que buena parte del sistema político nos apoyara. El Frente Amplio, que era minoría, estaba en contra pero después tuvo la gentileza de reconocer que fue adecuado lo hecho", apunta el economista.

En octubre de 2003, Uruguay volvió al mercado internacional con un bono en pesos. "Empezamos a tener crédito; una empresa finlandesa hizo la primera planta de celulosa y siguieron entrando inversiones. Hay que actuar con firmeza, con rumbo cierto y apoyo político", sugiere el economista.

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