Deuda. El Gobierno reconoció que le falta el apoyo de grandes acreedores

Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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11 de mayo de 2020  • 13:39

Sin dar precisiones sobre la tasa de aceptación, el Gobierno admitió hoy que los grandes fondos de inversión con tenencia de títulos bajo legislación extranjera no aceptaron la oferta oficial, se mostró dispuesto a reabrir la negociación y a modificar la tasas de interés, reducción de capital, períodos de gracia y dar extensión de vencimientos diferentes.

"Si bien muchos de nuestros tenedores de bonos respaldaron la invitación de la Argentina, hubo otros grupos importantes de acreedores que no lo hicieron", reconoció el Ministerio de Economía en un comunicado enviado a la prensa luego de que esta mañana el Gobierno extendiera la negociación oficial hasta el 22 de mayo, día en que el país caerá en default si no cierra un acuerdo sobre una deuda elegible de US$68.842.528.826 bajo legislación extranjera. Este año quedan vencimientos de esos papeles por unos US$3300 millones.

"Entre los que rechazaron la oferta de la Argentina, varios han indicado que existen mejores alternativas que pueden conciliarse con los objetivos que esta administración se ha fijado para sí misma y para el pueblo argentino. Seguimos abiertos a tratar todos los aportes diseñados para ayudar a Argentina a lograr sus objetivos y al mismo tiempo mejorar las recuperaciones de los acreedores", indicó el equipo de Martín Guzmán que trabajó contra reloj el fin de semana.

De la propuesta de la que surgen una estructura de bonos amortizables con tasas escalonadas nunca mayores al 5%, quitas de capital que van de entre 12% y 18% para los papeles más cortos según la moneda, un esquema de "opcionalidades" para elegir los nuevos papeles y diluir el poder de los bonistas, y vencimientos hasta 2047. La oferta argentina a los bonistas implica una reducción en la carga de intereses de 62% (US$37.900 millones), un alivio en el stock de capital (5,4% o sea, US$3600 millones) y un período de gracia por tres años (2023).

"La gestión de (Alberto) Fernández se ha comprometido a abordar los desafíos de sostenibilidad de la deuda pública de la Argentina al tiempo que promueve un modelo de crecimiento económico para el país que sea inclusivo, justo y duradero", estimaron desde el Palacio de Hacienda. El Presidente ratificó este fin de semana que no quiere el default.

Fuentes privadas del mercado señalaron que la aceptación de la propuesta oficial estuvo en torno al 13%, una adhesión muy baja. En el Gobierno indicaron el fin de semana que Guzmán y su equipo habían mantenido conversaciones con todos los grandes actores con tenencia de deuda bajo legislación extranjera. En los fondos no quisieron comentar ante la consulta. Pese a machacar insistentemente sobre la importancia de la transparencia en el proceso de reestructuración de la deuda, Guzmán no informó oficialmente cuál fue el nivel de aceptación el viernes pasado, fecha que el Presidente puso como deadline oficial.

Justamente, fue el Presidente el único con acceso a esa información pública privilegiada el sábado a la mañana en un desayuno que compartió con el ministro. Antes, en una entrevista en una radio, Alberto Fernández, había señalado: "Nadie quiere caer en default".

"En solo cinco meses y en un entorno internacional marcado por una crisis mundial sin precedentes debido a la pandemia de Covid-19, el Gobierno manejó proactivamente la deuda en moneda local a través de 17 licitaciones públicas. Hasta la fecha, hemos refinanciado un total de 315.000 millones de pesos, bajando sustancialmente las tasas de interés y alargando el perfil de vencimientos", precisaron sobre el mercado local de deuda.

El equipo de Guzmán rememoró que "el nuevo reperfilamiento" de Lecaps, Bogato y Boncer 2020, y el Bono Dual AF20, incluso en las transacciones de Letes denominadas en US$ de la semana pasada, "también son etapas importantes de nuestros esfuerzos encaminados a alcanzar un perfil de deuda alineado con la capacidad de pago de deuda de la Argentina".

"En cuanto a nuestra deuda externa en bonos, el 21 de abril de 2020, la Argentina invitó a los tenedores de esos bonos a participar en un canje que persigue los mismos objetivos que hemos promovido con nuestros otros componentes de la deuda: crear espacio para respirar a fin de que nuestra economía se recupere, estirar los pagos para que podamos mitigar el riesgo de refinanciamiento y sus implicancias negativas y reducir el costo general de financiamiento a niveles que se adapten más adecuadamente a la capacidad de generación de divisas de mediano y largo plazo de la Argentina", se afirmó y agregó sobre el respaldo político: "La propuesta se basa en el apoyo expresado por un amplio espectro de la sociedad argentina (gobernadores, legisladores y más de 1400 intendentes, hombres y mujeres de negocios y líderes sindicales, incluso representantes de la oposición) a las obligaciones financieras que el país puede comprometerse a saldar de buena fe.

"La invitación de Argentina también recibió el respaldo [sin precedentes] de más de 130 economistas de renombre internacional de diferentes líneas de pensamiento y de más de 170 economistas del país", estimaron sobre los documentos firmados por varios expertos.

"Si bien muchos de nuestros tenedores de bonos respaldaron la invitación de la Argentina, hubo otros grupos importantes de acreedores que no lo hicieron. Entre los que rechazaron la oferta de Argentina, varios han indicado que existen mejores alternativas que pueden conciliarse con los objetivos que esta administración se ha fijado para sí misma y para el pueblo argentino. Seguimos abiertos a tratar todos los aportes diseñados para ayudar a Argentina a lograr sus objetivos y al mismo tiempo mejorar las recuperaciones de los acreedores", señaló Guzmán.

"Tendremos en cuenta de buena fe cualquier propuesta de reestructuración de deuda que cumpla con los objetivos de sostenibilidad que necesitamos garantizar, con inclusión de combinaciones de tasas de interés, reducción de capital, períodos de gracia y extensión de vencimientos diferentes a los que hemos propuesto", indicaron en el Gobierno. "Con la cooperación de los acreedores del sector privado y el sector público, la Argentina puede superar este período de agitación sin caer en la angustia social, política y económica que afligió tristemente a la República a principios de este siglo", estimaron.

"La Argentina cree firmemente que por medio del compromiso con su comunidad de acreedores, las medidas reparadoras se pueden identificar a un ritmo en el que tales medidas seguirán siendo las adecuadas para estabilizar la situación y hacer que la economía del país regrese al crecimiento a largo plazo y su deuda recupere sostenibilidad", señalaron.

"En suma, reconociendo que todas las partes tienen más que ganar si se les da a los acreedores más oportunidades de contribuir a una reestructuración de la deuda realizada con éxito, la Argentina ha extendido el plazo de vencimiento de la invitación relacionada con su deuda externa hasta el 22 de mayo de 2020", estimaron sobre el documento presentado hoy ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC, según las siglas en inglés)

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