Deuda. Qué dijeron los economistas sobre la decisión de extender la oferta hasta el lunes

Martín Guzmán se reunió con Alberto Fernández en Olivos; el Gobierno flexibilizó su postura y ahora busca negociar con los acreedores
Martín Guzmán se reunió con Alberto Fernández en Olivos; el Gobierno flexibilizó su postura y ahora busca negociar con los acreedores Fuente: Archivo
Esteban Lafuente
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9 de mayo de 2020  • 15:38

Una postura fallida pero la voluntad de acercar posiciones para lograr un acuerdo. Con su decisión de extender, inicialmente, hasta el lunes, el plazo para dialogar con los acreedores y mantener su oferta, el Gobierno suma tiempo y, según los analistas consultados por LA NACION, explicita su voluntad de negociar. Sin embargo, el bajo porcentaje de adhesión inicial erosiona su posición inicial y lo forzará a ceder en alguna de sus posturas para brindar incentivos a que los bonistas acepten su propuesta.

"La estrategia ahora se parece a lo que fue la negociación fallida de Axel Kicillof por el bono BP21", dice Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina, en referencia a la gestión de la provincia de Buenos Aires, que inicialmente planteó una postura agresiva para postergar el pago, luego extendió los plazos de su oferta y finalmente capituló y pagó el vencimiento para evitar el default. "Acá la posibilidad de pagar el vencimiento de US$503 millones de los bonos globales antes del 22 de mayo y seguir negociando es más lejana", agrega el analista.

Por su parte, Federico Furiase, director ejecutivo del estudio EcoGo, dice que concretar el pago, con la propuesta de canje en curso, representaría "una pérdida de credibilidad", luego de que el planteo inicial de Guzmán ratificaba que la oferta presentada sería la única. "Los tiempos están muy justos hasta el 22 de mayo, donde vence el período de gracia de los globales, porque una nueva oferta tiene que estar 10 días corriendo. El Gobierno podría pagar los US$503 millones y extender los tiempos a julio, pero eso implicaría una pérdida de credibilidad en el marco de la negociación", dijo el economista. "Además, implicaría mayor pérdida de reservas en un contexto de fuerte emisión monetaria y reservas netas escasas", agregó.

El ministro de Economía Martín Guzmán dialoga con los acreedores
El ministro de Economía Martín Guzmán dialoga con los acreedores Fuente: Archivo - Crédito: Pablo Corradi

De todas maneras, los analistas coinciden en que el cambio de postura del Gobierno, que incluso reconoció esperar contraofertas por parte de los acreedores, muestra una mayor voluntad de negociar con los acreedores. Según Furiase, eso está motivado por "el bajo nivel de aceptación de la propuesta original".

Por su parte, Daniel Artana, economista jefe de FIEL, calificó de "positivo" el gesto del Gobierno de abrir un canal de diálogo con los acreedores. "Se está tratando de acercar las partes y no me extrañaría que si se ve que hay una solución cercana, se vuelva a correr la fecha, porque es difícil arreglar las diferencias en un fin de semana", analizó.

Para Artana, el planteo inicial del Gobierno planteando una propuesta única tenía "poca credibilidad". "En una mesa de negociación hay que estar dispuesto a negociar detalles, y eso es bienvenido. Es razonable que la Argentina intente evitar el default mejorando la oferta en las condiciones en las que pueda pagarse", dijo, y concluyó: "Las diferencias no son tan grandes para llegar a la torpeza de caer en default", concluyó.

En esa línea coincidió Martín Kalos, director de Epyca Consultores, quien sostuvo que "a la propuesta como está los acreedores le dieron que no, pero al mismo tiempo es una oferta que está cerca de ser aceptada". "Idealmente querríamos que se encuentre un punto intermedio que lleve a un acuerdo beneficioso para los acreedores y para el Estado argentino, pero si esa negociación ocurre o no depende de cómo el Gobierno pueda venderlo políticamente. Los detalles están en el pago inicial en los primeros tres años o el perfil de intereses", apuntó.

Para Rajnerman, existen incentivos a ambos lados de la negociación para llegar a un acuerdo, y eso se refleja en la dinámica de los mercados, con suba en la cotización de los bonos hasta el viernes. "Obviamente con esta propuesta no se puede acordar. El Gobierno va a tener que ceder y flexibilizar su posición, y también los acreedores deberán atenuar las pretensiones. Pero un 20% de adhesión, según los trascendidos, es un mal número y marca que el Gobierno va a tener que mejorar su posición. No es garantía de nada pero es el puntapié inicial", dice Rajnerman.

"Por otra parte, creo que el Gobierno es consciente de que para firmar un acuerdo muy desfavorable se puede hacer rápido. Concretar un acuerdo que no favorezca al país o que en algún punto va a tener que volver a reestructurarse en el mediano plazo porque es muy exigente para la Argentina se hace rápido. En ese sentido, se está jugando con el margen que todavía queda para intentar algo más cercano a esta propuesta. También es bastante claro que los acreedores no van a ceder tanto y que con la propuesta actual prefieren ir a juicio, pero se puede lograr un punto intermedio", concluyó.

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