Diferencias entre la lógica de campaña y la lógica de gestión

Los tiempos preelectorales tienen su propia dinámica
Los tiempos preelectorales tienen su propia dinámica Fuente: Archivo
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22 de septiembre de 2019  

Hasta el 27 de octubre, si la elección se resuelve en la primera vuelta, o hasta el 24 de noviembre, si es necesario volver a votar, no se sabrá quién presidirá la Argentina entre el 10 de diciembre de 2019 y el 10 de diciembre de 2023. Como las decisiones siempre se adoptan pensando para adelante y sobre la base de lo que se cree que va a suceder, los argentinos formulamos innumerable cantidad de preguntas, referidas tanto a lo que va a hacer el actual gobierno en las próximas semanas, como quien tenga la "mala suerte" de vencer en los comicios.

Buscando pistas para orientar las decisiones conversé con el español Javier Irastorza Revuelta (1929-2005), quien enseñó política económica en la Universidad Complutense de Madrid. Formó parte del Cuerpo de Economistas del Estado. A iniciativa suya, en 1971 se creó la Revista española de economía, publicación que dirigió durante varios años. En 1974, en colaboración con Enrique Fuentes Quintana, quien lideró la redacción de los Pactos de la Moncloa, publicó Introducción a la teoría económica .

-Antes de la primera pregunta me gustaría agradecerte.

-Vaya, ¿por qué?

-Porque gracias a vos, por primera vez en mi vida pisé el territorio español. Nos conocimos en 1974 almorzando con Guillermo Lousteau. A raíz de lo cual, en mayo de 1975 dicté un conjunto de cinco conferencias, dentro de un curso para estudiantes latinoamericanos que vos dirigías en la universidad de Alcalá de Henares. Nieto de españoles, bastó poner un pie en Madrid para decir: "Nací en Liniers, pero también soy de acá".

-¿Tuviste oportunidad de volver a España?

-Varias veces. Recuerdo en particular haber asistido a un inolvidable seminario que en 1984 Guido José Mario Di Tella organizó en Toledo, sobre la política económica argentina entre la Segunda Guerra Mundial y 1983. Pero entremos en materia.

-Con gusto.

-Como sabés, la Argentina está en campaña electoral. Otto Bismarck dijo que nunca se miente tanto como antes de una elección, durante una guerra o después de una cacería. ¿Tiene que ser irremediablemente así?

-El objetivo dominante de cada candidato consiste en ganar la elección, de manera que tu pregunta debe reformularse de la siguiente manera: ¿es posible ganar una elección adelantando lo que efectivamente se va a hacer y no lo que cada uno de los votantes quiere escuchar, aunque luego las promesas no se cumplan?

-¿Cuál es tu respuesta?

-La abrumadora mayoría de los candidatos, no solo en tu país, actúa según la descripción de Bismarck. Lo cual, en todo caso, más que hablar mal de ellos describe de manera dramática a los seres humanos cuando actúan como votantes.

-El resultado de una elección, ¿se explica porque un candidato es más mentiroso que los demás?

-Si fuera tan fácil explicar causalmente el resultado de una elección, no existirían las derrotas, sino los empates electorales. La multiplicidad de explicaciones referidas a por qué pasó lo que pasó en las PASO muestra la dificultad de identificar qué causa fue más importante que las demás.

-Pues bien, el 27 de octubre, o el 24 de noviembre, se sabrá quién presidirá la Argentina durante cuatro años, a partir del 10 de diciembre de 2019. Y entonces llegará "la hora de la verdad".

-En octubre o en noviembre de 2019, Alberto Ángel Fernández se convertirá en presidente electo, o Mauricio Macri en presidente reelecto. Desde ese momento, cada uno de los argentinos dejará de ver al elegido como candidato para verlo como jefe del Poder Ejecutivo. Y cuando digo verlo estoy pensando en señales que envíe para adoptar las decisiones.

-En sus Memorias , Henry Kissinger apunta que una de las tareas más difíciles de un presidente electo consiste en desplazar a quienes lo ayudaron a ganar la elección para incorporar a quienes lo ayudarán a gestionar. Porque se trata de habilidades diferentes, que rara vez coexisten dentro de una misma persona.

-Es difícil, pero particularmente en la Argentina de 2019, mejor que esta difícil tarea sea encarada por el presidente electo lo más rápido y con la mayor claridad posible.

-Por ejemplo, encargándoles a algunos economistas la elaboración de un programa económico concreto.

-Tarea que tiene que encargar ya mismo, no puede esperar a ganar la elección. Porque la elaboración de un programa económico es mucho más que un mero listado de objetivos; tiene que ver con cómo enfrentar los inevitables conflictos que generan la realidad, por una parte, y el conjunto de promesas realizadas, por la otra. Esta tarea profesional tiene que ser encarada por economistas de confianza del nuevo presidente, en silencio y sin involucrarse en la campaña.

-El ministro Hernán Lacunza y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, ¿también están en campaña?

-No, lo cual no quiere decir que no tengan que actuar en un país politizado, en un contexto político peculiar; por lo que todo su accionar puede ser interpretado en el plano político, cuando no en el conspirativo, deporte este último al cual ustedes, los argentinos, son tan afectos. No soy un experto financiero y por consiguiente no puedo juzgar cada una de las decisiones adoptadas, pero es claro que ambos están tratando de evitar males mayores, una tarea ingrata pero muy importante.

-¿Le aconsejaría al próximo gobierno implementar un acuerdo o pacto social?

-A los economistas que trabajen con el futuro presidente les aconsejaría que se documentaran, analizando por una parte qué fue lo que ocurrió en la Argentina en 1973, y por la otra en qué consistió el Pacto de la Moncloa, tanto desde el punto de vista político como técnico. Adolfo Suárez fue crucial desde el primer ángulo, pero Fuentes Quintana lo fue desde el segundo.

-¿Qué quiere decir ?

-Que toda mesa de concertación ignora a los no convocados, y que la realidad argentina no se agota en la CGT y la UIA. ¿Quién defenderá a los ahorristas en pesos y a quienes operan en el sector informal de la economía? Además de lo cual el congelamiento de los valores nominales de algunas variables, sin el correspondiente acompañamiento fiscal y monetario, genera efímeros resultados positivos y una crisis posterior.

-Todo esto es muy conocido.

-Lo es, pero lo recalco porque la historia muestra que muchas veces lo "muy conocido" termina siendo ignorado por quienes diseñan e implementan las políticas económicas. Pensando que podrán mejorarlas más adelante o que se corregirán con el mero paso del tiempo. La historia, no solo la de vuestro país, muestra que esto rara vez ocurre y que -por el contrario- cuando el tiempo juega en contra, los desequilibrios se agigantan; sobre todo cuando una población tan sensible como la de la Argentina sospecha que aparecerá un nuevo "Diluvio Universal".

-Recordado Javier, muchas gracias.

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