Disminuyen los accidentes laborales

La mayor baja se dio en la construcción; el número de fallecidos en tareas de empleo es todavía considerado "alto"
Silvia Stang
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4 de mayo de 2003  

El número de accidentados y fallecidos por causas laborales cayó el año pasado alrededor de un 16% en relación con 2001. Así lo indican datos estadísticos del mercado que, aunque extraoficiales, anticipan claramente la tendencia que se verá cuando la Superintendencia de Riesgos del Trabajo difunda los datos definitivos.

Según esos registros, no sólo disminuyó la cantidad de siniestros, sino también la tasa de incidencia, es decir, la proporción de trabajadores accidentados sobre el total de los que están cubiertos por el sistema, que son casi 4,48 millones. En 2002, ese indicador habría sido de 62,4 por mil, en tanto que en 2001 fue de 69 por mil, lo que implica una caída del 9,6%, en tanto que, con respecto a 2000, la disminución es del 19,5%. Esto último no quita que, según varios analistas, una de las razones principales que explican la disminución de la siniestralidad es la caída de la actividad registrada el año pasado.

Pese al alivio de los índices, el número de fallecidos en ocasión del trabajo sigue siendo considerado demasiado alto: el año pasado fueron 639 personas, de las cuales 245 sufrieron un accidente in itinire (en el trayecto de ida o de vuelta del lugar de trabajo). En 2001, los muertos por causas laborales fueron 782, y en 2000, 915, según indicadores provisionales que difundió la OIT.

La hipótesis de la recesión económica como una de las principales causas de la menor siniestralidad, se refuerza si se tiene en cuenta el desplome de la construcción, tal como apuntó el abogado laboralista Juan José Etala. Ese sector, que es en el que se producen más casos de accidentes laborales, perdió entre enero y diciembre del año pasado el 37,7% de sus dotaciones y resultó el más castigado por la crisis laboral.

Mara Bettiol, gerente general de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), señaló que la caída del nivel de actividad incide, pero no es lo única causa que hace mover los índices. "La baja de la siniestralidad en las llamadas "empresas testigo" demuestra que el trabajo en conjunto de las ART asesorando, las empresas cumpliendo y el Estado fiscalizando tiene sus resultados", sostuvo. El comentario hace referencia al plan de acciones especiales de prevención que se desarrolló el año pasado en aquellas empresas que en 2001 tenían un índice de siniestralidad superior en un 10% o más respecto de la tasa promedio de las compañías dedicadas al mismo rubro.

El año pasado los accidentados habrían sido 341.772 trabajadores, sobre los 4.472.056 amparados por el sistema de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART). Entre 2002 y 2001 las actividades que lograron una mayor caída en la relación de trabajadores accidentados sobre el total de la plantilla fueron la construcción (cayó un 18,1% al pasar de 146 a 119,5 por mil); la minería, donde el índice se redujo un 17,9% (del 67,4 al 55,5 por mil), y la industria, que pasó de un tasa de 111,5 a 98,3 siniestrados cada mil asegurados. El número de accidentes se incrementó en la agricultura, caza, silvicultura y pesca, en la provisión de servicios públicos, en el transporte y en las empresas sobre las que no se especifica debidamente su actividad.

Según un reciente informe de la UART, en las ya mencionadas empresas testigo, que fueron 3416 (las que hacia 2001 concentraron el 47% de los accidentes), los índices de incidencia, sin contar los casos in itinire, registraron una disminución del 29%, en tanto que en las compañías que no integraron este grupo con controles especiales, hubo un aumento del 11,5%. En 8 de cada 10 de las empresas testigo se redujo la tasa de incidencia. En lo que se refiere a muertes por causas laborales, las tasas bajaron para los dos grupos de empresas: un 53% en las que integraron el grupo "testigo" y un 31% para las que estuvieron fuera del plan.

El trabajo muestra también una caída más pronunciada de la tasa siniestral en la actividad de la construcción, por efecto del plan, del 24 por ciento. A ese índice se llegó, según la UART, por una caída del 42% de los accidentes en las empresas testigo y un leve aumento -del 0,1%- en el resto.

Con respecto a las perspectivas, hay algunos factores que ubican al optimismo en una tendencia bajista. Básicamente, porque la siniestralidad está estrechamente relacionada con la composición del mercado laboral. "Los servicios tuvieron una fuerte expulsión de mano de obra y se desarrolló la industria que es de baja tecnología, por lo tanto, las condiciones de trabajo son más inseguras; eso puede hacer subir el riesgo", comentó Bettiol.

En el ranking de actividades con mayor índice de siniestros la industria ocupa el tercer lugar, detrás de la construcción y la agricultura. Las compañías de servicios sociales y las de servicios financieros son las que tienen la menor incidencia: en esos sectores se accidentan o se enferman por causas laborales 39,4 y 44 de cada mil trabajadores, respectivamente.

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