Dólar y tasa en baja, pese a que relajan un poco el ajuste monetario en julio

El BCRA redujo encajes a plazos fijos y fijó en 58% anual el piso de interés; volvieron los fondos especulativos
El BCRA redujo encajes a plazos fijos y fijó en 58% anual el piso de interés; volvieron los fondos especulativos
Javier Blanco
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2 de julio de 2019  

El peso mantuvo ayer su racha alcista frente al dólar, aunque la ralentizó, pese a que el Banco Central (BCRA) oficializó una baja de 450 puntos básicos en la tasa de referencia mínima que garantiza (de 62,50 a 58% anual) y flexibilizó, aunque solo temporalmente, su férrea política monetaria.

Esto último lo hizo al reducir en 3 puntos la exigencia impuesta a los bancos para constituir encajes sobre los depósitos a plazo fijo, es decir, la parte del dinero captado que deben tener prudencialmente inmovilizada. Ese porcentaje cae del 35, 25 y 7% para colocaciones a 29 días, de entre 29 y 59 días y 60 y 89 días -por encima de esos plazos no hay obligación- al 32, 22 y 4%, lo que vuelca $45.000 millones a la calle durante este mes.

Se trata de una adecuación para responder a la "elevada estacionalidad que la demanda de circulante" presenta en este mes por "aguinaldos y gastos asociados al receso invernal". Y que apunta a "permitir una mejor administración de la oferta de pesos y contribuir a fortalecer la transmisión de la tasa de las letras de liquidez (Leliq) a la que reciben los ahorristas", explicó el Comité de Política Monetaria (Copom) del Central en un comunicado.

Sin embargo, de inmediato aclaró que esa flexibilización se agotará con el mes, dado que "para no relajar la política monetaria" la nueva meta de base monetaria (BM) descenderá "entre agosto y octubre hasta compensar totalmente este efecto expansivo", con lo que, tras mantenerse en $1343,2 mil millones en julio deberá caer "a partir de agosto hasta llegar a $1298,2 mil millones en octubre".

En el comunicado además ratificó los últimos cambios en la política cambiaria, es decir, mantuvo la zona de referencia para el dólar y su decisión de "no comprar" si esa divisa perfora el piso de $39,755 (para no inyectar pesos), y venderlos "para contrarrestar episodios de excesiva volatilidad" sin necesidad de esperar a que supere el techo de $51,45, es decir, haciendo uso de la potestad que recuperó hace dos meses y le bastó para calmar al mercado.

Impacto en el mercado

La batería de anuncios no modificó la tendencia que venía mostrando el mercado: la cotización del dólar cedió del 0,2 al 0,45%, según se considere el cierre para venta mayorista (a $42,37) o minorista (a $43,48), y la tasa de referencia, que venía de clausurar junio a $62,69%, bajó al 62,08% anual, aunque el BCRA retiró del mercado unos $18.450 millones, al vender $259.350 millones en nuevas Leliq, cuando vencían títulos por $237.000 millones. Y amplió el plazo de 7 a 9 días, por los feriados con que iniciará la semana próxima.

Para los analistas, la respuesta del mercado fue lógica, dado que el BCRA volvió a hacer gala de "prudencia en momentos de potencial alta volatilidad", juzgó el economista Gabriel Caamaño, del Estudio Ledesma. "Al modificar encajes ajustó su meta, que reducirá luego gradualmente hasta octubre, con lo que para entonces habría menos encajes no remunerados, más Leliq e igual circulante", explicó.

"Con la baja de encajes, el BCRA suaviza temporalmente la restricción monetaria que había eliminado a mediados de marzo el ajuste por estacionalidad en junio. Si no se bajaban encajes y crece la demanda de circulante, el sesgo contractivo se hubiera vuelto excesivo presionando sobre la tasa", interpretó el economista Martín Vauthier, director del Estudio ECO/Go. "Las medidas ratifican que su prioridad es la calma cambiaria y que busca preservarla haciendo sintonía fina con la tasa, aunque evitando dar señal de relajación", coincidió Hernán del Villar, del Estudio Alpha.

Parte de esa tendencia está alimentada por el vuelco que dio el mercado global ante la expectativa de baja de la tasa de interés en los mercados centrales, que alimenta el vuelo de capitales especulativos sobre las plazas emergentes.

En el caso argentino, esa tendencia se fortalece por la creencia de que el Gobierno controlará el dólar al menos hasta que se definan las elecciones, lo que genera una oportunidad de aprovechar las tasas locales, que aun bajando son altas. "Si la tasa baja rápidamente al piso del 58% y la inflación persiste en niveles del 2,5% mensual este mes, la tasa real anualizada se ubicaría en 31,80%. Sigue siendo un número alto. Todo esto diseñado para que el ahorrista y los inversores prefieran invertir en pesos, pero va en contra del nivel de actividad", advierte Nicolás Rivas, analista de Estudio Kotsias.

Parte de eso quedó a la vista nuevamente ayer al anunciar el BCRA que hizo la segunda compra directa de dólares al Tesoro en 10 días y, esta vez, por el doble de lo adquirido antes: US$800 millones.

Se trata de divisas que entraron al país para suscribir títulos de deuda en pesos y en dólares que la semana pasada emitió el Gobierno, los que fueron adquiridos mayoritariamente con dólares.

Por esta razón, "el Tesoro quedó con un exceso de dólares en relación con los pagos en pesos que debe realizar", señaló el BCRA en un comunicado en el que explicó que la venta directa procura evitar distorsionar el precio del dólar en el mercado. Además, valora que por este mecanismo aumenten sus reservas netas y con ellas "los recursos disponibles para ser utilizados ante una eventual volatilidad cambiaria disruptiva".

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