El BCRA compró menos dólares de los que podía para evitar que la inyección de pesos acelere la baja en las tasas

El acuerdo con el FMI habilita sumar hasta US$50 millones por día si el tipo de cambio se ubica por debajo de la zona de libre flotación; hoy la entidad solo compró US$20 millones, mientras la tasa sigue por encima del 58% anual
El acuerdo con el FMI habilita sumar hasta US$50 millones por día si el tipo de cambio se ubica por debajo de la zona de libre flotación; hoy la entidad solo compró US$20 millones, mientras la tasa sigue por encima del 58% anual Fuente: Archivo - Crédito: Maria Amasanti
Javier Blanco
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10 de enero de 2019  • 16:55

El dólar rompió ayer por segunda vez, de modo más decidido, el piso de la zona de no intervención del Banco Central, lo que obligó a la entidad a accionar el mecanismo de sostén que contempla su plan y que procura evitar una apreciación excesiva del peso.

La operación, ejecutada después del mediodía, fue tímida, ya que la entidad compró US$20 millones a $37,305, un 40% de lo que podía adquirir. No alteró la tendencia del mercado y el billete terminó el día ofrecido a $37,08 para la venta mayorista, 0,75% por debajo del piso de la banda.

La acotada intervención, primera compra del BCRA en 20 meses (la última había sido en mayo de 2017), tampoco alteró el homeopático ritmo de ajuste a la baja de la tasa de interés de referencia, que aunque cedió otros 32 puntos básicos (bajó de 58,78 a 58,46%) se mantuvo cómoda por encima del 58% anual.

El BCRA tenía la posibilidad de comprar hasta US$50 millones y solo convocó al mercado para adquirir US$20 millones. Esto, a criterio de los analistas, indica que no tiene demasiado anhelo por relajar su política monetaria pese a que el esquema pactado con el FMI permite interpretar la caída del dólar por debajo del nivel pautado para su libre flotación como una señal de "demanda genuina de pesos", al validar que la inyección de liquidez resultante por esa vía (ayer fue por $746 millones) no deba esterilizarse.

Esa misma lectura parece surgir de la forma en que el BCRA manejó la licitación diaria de deuda para regular la liquidez y asegurarse de mantenerla restringida. Ayer colocó tantas letras de liquidez (Leliq) entre los bancos como las que le vencían (unos $151.300 millones en cada caso), de lo que resultó una expansión marginal de $1700 millones derivada del pago de intereses. Y si bien confirmó la tendencia bajista de la tasa antes mencionada, la mantuvo en niveles que pueden derivar en un estímulo extra para las inversiones a renta en pesos.

Guido Sandleris es el presidente del Banco Central
Guido Sandleris es el presidente del Banco Central Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

El punto que provoca temor en parte del mercado es que si esta demanda para colocaciones en pesos (por caso, el stock de plazos fijos privados crece al 11% mensual) solo está tomando más volumen para, llegado el momento, alimentar una demanda de dólares (riesgo potenciado en un año electoral), el esquema corre el riesgo de estar recreando viejos errores, en la medida en que no busque relativamente pronto un nuevo equilibrio.

En el BCRA valoraron que la primera intervención dentro del esquema lanzado en octubre haya sido de compra y confirmaron que esta se hizo a $37,305, cuando el billete se operaba "5 centavos por debajo del nivel mínimo de la zona de no intervención". Pero a la vez reiteraron que serán cautelosos en la compra de reservas, aunque esta operación aportó el 21% de la mejora de US$96 millones que tuvo ese activo en la jornada (cuarta seguida no derivada de préstamos).

Otras interpretaciones

"Lo que se vio fue una intervención muy moderada que ni siquiera hizo uso del límite diario autoimpuesto, que, vale recordar, ya había sido recortado de US$150 millones a US$50 millones. Esto indica que la idea oficial es mantener una política monetaria muy contractiva e ir dosificando la baja de tasas", interpretó el economista Guido Lorenzo, de la consultora LCG.

"El esquema, al permitirle al BCRA aumentar la base monetaria si compra reservas, está diseñado para activar una relajación que el BCRA y, al parecer, el FMI aún no quieren. Pero si todo sigue como en estos días, con la base ampliándose (aunque módicamente) por esta vía, y suponiendo que la demanda de dinero siga estable, no queda otra que esperar una baja de tasas. Aun así, ya avisaron que serán muy graduales, por lo que proyectamos la Leliq en 55% para fin de enero, con una baja extra de tres puntos", explicó Miguel Zielonka, de la consultora EconViews.

Para el economista Gabriel Zelpo, de la consultora Elypsis, la tendencia bajista del billete, más allá del aporte de un contexto global más calmo, deriva de la tranquilidad que le dio al mercado la tarea que hasta ahora desarrolló el BCRA, por lo que le recomendó "mantener esa conducta para asegurar, a la vez, que se mantengan estables las expectativas". Aun así, no ve el dólar perforando por mucho la banda inferior, a menos que se acelere en las próximas semanas la caída en la tasa de riesgo país.

Gabriel Caamaño, del Estudio Ledesma, en cambio, cree que lo sucedido mostró que quien ejerció "la cláusula explícita de flexibilización que contempla un plan monetario basado en objetivos de cantidad de dinero fue el mercado". Tal vez por eso el BCRA la ejerció de manera tímida, para intentar "no reforzar una tendencia de reducción de tasa que ya venía produciéndose de la mano de la mejora de expectativas". Después de todo, "su margen para jugar con las variables es limitado", avisa.

El economista Federico Cohen, por su parte, interpreta la tímida intervención como una jugada de equilibrio. "El BCRA buscó mostrarles al FMI y al propio mercado que cumple con lo que estipula el esquema para tratar de reacomodar el valor de la divisa y, a la vez, confirmar su compromiso con una expansión monetaria muy controlada", dice.

Lo estima con los propios datos que dejó la operación, dado que "comprar menos de la mitad de lo permitido en un mercado que opera unos US$600 millones por día muestra que no es por esa vía que intenta influir en el precio del dólar, que, no casualmente, terminó el día 0,7% por debajo del piso". Pero a la vez dice que la entidad debiera "aprovechar la calma cambiaria, que puede verse potenciada por el ingreso de dólares del agro y del turismo receptivo, para continuar con la baja de tasas y buscar un cierto resurgimiento del crédito".

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