El dólar vuelve a convertirse en la preocupación de los inversores

La suba del valor de la divisa en la última semana adelantó la decisión de dolarizar las carteras, algo que se esperaba para bien entrado el segundo semestre del año; para contener el alza, el Banco Central gastó reservas y subió la tasa de interés de referencia
Sabrina Corujo
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29 de abril de 2018  

Dólares o pesos, o en otras palabras comprar o vender, vuelve a concentrar la atención de los inversores. No es extraño si se mira la historia argentina, pero sí quizás es anticipado si se pensaba que la recomendación de comenzar a dolarizar carteras se esperaba plantear como opción recién entrado el segundo semestre. La razón de esta posible revisión de estrategias (aunque no obligada y urgente) se deriva lógicamente del comportamiento del billete y del resto de los activos financieros de riesgo local en la última semana, mientras que las causas surgen de una combinación de coyunturas "poco" felices.

Puntualmente, en lo propio la explicación apunta a los ruidos políticos crecientes que se enfrentan -y que incluso siguen demorando la reforma de la ley de mercado-, pasando por cuestiones técnicas, como la ya aplicación del impuesto a la renta financiera (para inversores extranjeros en Lebac) y hasta, en lo estrictamente macro, a un camino de desinflación que peligra y que va mucho más allá de no cumplir con la meta. Incluso se deben sumar, como causa-efecto de un escenario más complejo, que se opacaron las expectativas de volver a ser emergentes.

Mientras tanto, en lo externo debemos básicamente apuntar a una apreciación del dólar a nivel mundial (el Dollar Index testeó la zona de 92 puntos, luego de operar debajo de 90,5 en los últimos tres meses), ante una tasa americana a 10 años que cruzó puntualmente el 3% anual y se ubicó en máximos de diciembre de 2013. Esto último, justificado dentro de un marco de posible mayor agresividad de la Fed ante una inflación presionada al alza. Un marco que, por lógica, no resulta gratis para la región. De hecho, la devaluación no fue exclusividad del peso local.

El billete (tomando como referencia el mayorista, BCRA3500) cerró en $20,69, con una suba de 2,5% en la semana, llegando en las pantallas minoristas a mostrarse arriba de $21, y luego de mantenerse en un acotado rango de entre $20,15-$20,21 en lo que iba de abril. Así aceleró su devaluación en el año a poco más del 10%, superando -y aún ante la devaluación reciente- el 4,3% que acumula el real de Brasil y sin comparación contra la apreciación que registran el sol peruano, el peso chileno o la monedas de México o Colombia en el mismo plazo. De aquí que no se pueda sólo "culpar" al contexto externo de la presión que sufrió el tipo de cambio.

Si se busca una foto del mercado cambiario, hay que hablar de una demanda de dólares que saltó (por el desarme de las posiciones en pesos), y una oferta que no apareció, salvo desde el Banco Central. La autoridad monetaria dio uno de los datos de la semana: la vuelta a la intervención, por un total aproximado de US$4342 millones (un 7,6% de las reservas, que cayeron debajo de los US$57.000 millones). Esto en un marco en el que, con lógica, los futuros se encendieron. La pendiente (negativa) de la curva se empinó, con tasas de devaluaciones implícitas anualizadas que saltaron a niveles de entre 32% y 24% para lo que resta del año, y de entre 23% y 21,5% recién para los primeros meses de 2019. Hace una semana, estas tasas se ubicaban entre 24% y 20,5% para los mismos plazos.

Pero la intervención no fue exclusiva del mercado de cambios (aunque, sin dudas, fue la más criticada). El otro dato de la semana, lo dio primero la posición de la entidad en el mercado secundario de Letras donde convalidó una suba en los rendimientos el jueves y viernes, posición oficial que terminó de reafirmar con la decisión de ajustar al alza en 300 puntos la tasa de referencia. Misma tasa que había decidido mantener el martes en el 27,25%, y que terminó subiendo a 30,25% el viernes. En este marco, la tasa corta de Lebac se operó a fines de la semana arriba del 31%. Hay que recordar que, como referencia, en la última licitación la tasa de corte a 28 días se ubicó en 26,3%, en línea a lo que operaba en la plaza secundario hace poco más de una semana atrás.

La justificación detrás de este accionar se ha validado en un BCRA que buscó frenar la demanda de dólares y limitar una aún mayor presión sobre la inflación. Ahora, el impacto final sobre el crecimiento, la segunda variable de análisis obligada en este ida y vuelta de estrategias, dependerá de que tan rápido o no vuelve a estabilizarse el escenario financiero -y en que niveles, lógicamente, de tasa y dólar lo hace-.

Así el mercado local se fue a un fin de semana extralargo, que volverá a operar el 2 de mayo. Este dato no es menor, cuando parte del cimbronazo reciente se explica por el mercado externo que sí tendrá actividad durante lunes y martes. En principio, la decisión del BCRA del viernes mostró firmeza y determinación, lo que debería -salvo nuevas sorpresas- llevar a una semana próxima más tranquila. No obstante, la última palabra la podría tener una variable que no maneja ni el Gobierno ni la entidad monetaria. El comienzo del miércoles dependerá de lo que suceda en las primeras ruedas en la plaza externa, que contempla en su agenda semanal, por ejemplo, una nueva reunión de la Fed.

Fuente: LA NACION

En abril el dólar aumentó 2,7% frente al peso. La devaluación de la moneda acompañó una tendencia que no es solo local

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