Los jueces, sin apuro por el dólar

A diferencia de lo ocurrido con el corralito, no se dictarían cautelares
A diferencia de lo ocurrido con el corralito, no se dictarían cautelares
Adrián Ventura
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10 de junio de 2012  

Después de varios días de sufrir el cepo para la compra de dólares, de versiones de pesificación y de varios amparos presentados por ciudadanos ante la Justicia, se puede sacar una primera conclusión: los jueces no encuentran motivo ni tienen apuro para dictar medidas cautelares.

Dólares para ahorrar. Dólares para viajar. Dólares para regalarles a los nietitos. O para pagar una hipoteca. Cualquiera que sea su destino, la divisa norteamericana se volvió una figurita difícil. En ese contexto preocupante, además, reaparecieron los cacerolazos y los ahorristas más sofisticados insisten en sacar sus divisas del sistema.

Esta vez los jueces no están reaccionando como en 2002, cuando el corralito atrapó los depósitos de los argentinos y los magistrados respondieron favorablemente a casi la totalidad de los 323.000 amparos.

En estos momentos la cautela judicial es mucho mayor y, si bien no se descarta que algún magistrado, frente a un caso excepcional, pueda conceder una cautelar, en términos generales rechazan esos planteos. Esto es lo que surge de conversar con muchos de ellos.

"Todavía está fresco el recuerdo de la avalancha de amparos que taparon a los juzgados. Ningún juez va a reabrir esa puerta por ahora. La situación no es tan grave ni justifica invalidar una medida de política económica. Si alguien quiere ahorrar en dólares, como tiene los pesos quizá no pueda comprar dólares, pero sí puede ahorrar en otros bienes", explicó a LA NACION uno de los jueces de la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal.

"Para presentar un amparo hay que demostrar que se tiene una urgencia. No veo cuál es la urgencia en estos casos. Tal vez, si el ahorrista demuestra que tiene una necesidad de salud, un juez le dé la cautelar. Es razonable. Pero querer comprar dólares a la cotización actual antes de que se devalúe el peso es una urgencia hipotética, conjetural", coincidió otro camarista, tal vez uno de los más influyentes e informados.

El martes último, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, dijo que el Gobierno no favorecería la compra de dólares para atesorar y que se profundizaría la pesificación de las operaciones inmobiliarias, aunque sí dejó entreabierta la posibilidad de comprar dólares para turismo.

Echegaray tuvo mucho interés en dejar constancia de la actitud cautelosa que están tomando los magistrados de distintos puntos del país, desde Mar del Plata o Bariloche hasta la Capital Federal, Córdoba o Concordia: mostró un listado de once amparos que no tuvieron sentencia o cautelar favorable.

Por si quedaba alguna duda, al día siguiente la presidenta Cristina Kirchner, como suele hacer cuando quiere dejar en claro el alcance de sus medidas, recurrió a un ejemplo: el del abuelito amarrete que quiso comprar diez dólares para regalarles a sus dos nietos. Sentenció que eso no es excusa para comprar dólares.

¿Por qué no es el amparo la vía adecuada? Los motivos son muchos:

1) Para reclamar una medida cautelar hay que justificar la urgencia y el peligro en la demora. Pero para los jueces, nuestra natural desconfianza al peso no alcanza para convencerlos de que es urgente comprar divisas.

"Si el cepo, cuando comenzó a regir, sorprendió a una persona en el medio de una operación inmobiliaria y tiene que comprar dólares para pagar el precio en la hipoteca, por ejemplo, entonces sí procede el amparo. Pero si no se dan estas circunstancias excepcionalísimas, estimo que los jueces de primera instancia van a rechazar los amparos", coincidieron en señalar dos magistrados de primera instancia en lo contencioso administrativo.

2) Los jueces no quieren cuestionar una decisión de política económica. "En 2002 era distinto. El corralito directamente impedía al ahorrista acceder a su dinero. Ahora tiene pesos en sus manos", dijo otro camarista.

3) Los jueces que intervienen en estos casos se desempeñan en el fuero contencioso administrativo. En 2002, en masa, salieron a respaldar a los ahorristas. Pero desde entonces, el Gobierno hizo mucho lobby sobre esos magistrados y tuvo directa intervención en el nombramiento o ascenso de la mayoría de ellos.

4) La duración del juicio. En algunas ocasiones los amparos se resuelven con mucha celeridad, pero en otras, los jueces demoran meses o años. El ahorrista, si lo piensa bien, no tiene muchos incentivos para ilusionarse con un amparo, porque si su intención es comprar la divisa a la cotización actual, obtendrá el fallo dentro de bastante tiempo, cuando la cotización sea, posiblemente, más elevada.

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