Regreso a Washington con un escenario que cambió drásticamente en 20 días

El hermetismo de la visita de Dujovne para pedir un crédito al Fondo mostró un fuerte contraste con el viaje anterior
El hermetismo de la visita de Dujovne para pedir un crédito al Fondo mostró un fuerte contraste con el viaje anterior Fuente: Reuters
Rafael Mathus Ruiz
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12 de mayo de 2018  

WASHINGTON.- Christine Lagarde recibió a Nicolás Dujovne con un apretón de manos y doble beso, como se acostumbra en Francia , y luego saludó, uno por uno, al resto de los funcionarios que lo acompañaban. Al notar que eran todos hombres, Lagarde le marcó a Dujovne que el equipo estaba "corto" de mujeres. La reacción tardó unos segundos: "Ah, sí, sí... Vamos a mejorar", prometió el ministro, riendo, algo incómodo.

Ese recibimiento, captado en un video del Fondo Monetario Internacional (FMI) de casi un minuto, ofreció un vistazo que quebró el hermetismo de la misión de Dujovne durante dos días en Washington , que marcó el regreso de la Argentina al Fondo en busca de fondos frescos después de casi 15 años.

La delegación acató al pie de la letra la orden de evitar el contacto con la prensa. Toda la información llegó a través de comunicados. "Son negociaciones complejas", justificó Hacienda. Nadie quiso hacer declaraciones, y Dujovne y los siete funcionarios que lo acompañaron pasaron la mayor parte del tiempo entre cuatro paredes. En Buenos Aires, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Finanzas, Luis Caputo , dieron conferencias de prensa y entrevistas. Aquí, la misión argentina se movió con sigilo y en silencio.

El gobierno y la crisis, de la subestimación al acuerdo con el FMI

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Ese hermetismo dejó un fuerte contraste con la visita anterior del equipo económico a Washington, cuando Dujovne; el ministro de Finanzas, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, viajaron con sus colaboradores a la reunión anual del Fondo y el Banco Mundial y una nueva Cumbre del G-20.

Fue hace solo tres semanas, pero parecía otra época: Caputo y Dujovne, junto al embajador, Fernando Oris de Roa, recibieron a los ministros del G-20 en un cóctel en la embajada argentina con altos funcionarios, diplomáticos, empresarios, académicos y periodistas. Lagarde, en un gesto de respaldo, pasó a saludar, escuchó los discursos, cruzó sonrisas y se sacó fotos. El contexto internacional ya se había dado vuelta, pero el país aún no lo sufría del todo. El mensaje oficial aún hacía hincapié en la reinserción de la Argentina en el mundo, y en la agenda del Gobierno para el G-20.

Dujovne y Sturzenegger se hicieron cargo de la tradicional conferencia de prensa tras la reunión de ministros en el Fondo, en la que hablaron sobre la economía global. El tema eran las disputas comerciales que abrió el gobierno de Donald Trump. Caputo promovió la inversión en infraestructura, y el equipo de Hacienda se dedicó, más que nada, a defender el ajuste de las tarifas de servicios públicos.

Cambio de humor

El equipo sí percibió, eso sí, el cambio de humor entre los inversores en las reuniones a puertas cerradas. Estaban más "ásperos", en palabras de una fuente de un banco de inversión, sobre todo por la decisión de "recalibrar" las metas de inflación y la imagen que dejó la conferencia de prensa del 28 de diciembre último. Colaboradores de Dujovne intentaron minimizar aquel episodio, afirmando que era cosa del pasado.

Sin embargo, Sturzenegger luego buscó mostrarse firme y prometió subir la tasa de interés si la inflación no cedía, en un intento de recuperar la credibilidad perdida. Una semana después, se desató la corrida contra el peso. En pleno azote del mercado, en otro cóctel en la embajada, las críticas al Gobierno florecieron a la par de la primavera boreal. "No se sabe quién está a cargo", lamentó un analista de una prominente firma global, al hablar de la atomización del equipo económico.

Días después, la Argentina volvió a compartir títulos en los diarios con el Fondo. Monica de Bolle, analista del Instituto Peterson de Economía Internacional, escribió que la decisión del Gobierno era "un movimiento en gran medida inesperado", difícil de encuadrar, continuó, con la exitosa emisión, hace poco más de un año, del bono a 100 años.

Así fue el saludo entre Christine Lagarde y el equipo económico que viajó a Washington

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Dujovne armó en horas un imprevisto viaje a Washington. Hacienda distribuyó su agenda recién horas después de su aterrizaje. No estaba todavía confirmado el encuentro con David Lipton, número dos del organismo, a quien Dujovne, al final, vio esa tarde. Lagarde estaba en un avión, regresando de Europa.

Luego de las primeras reuniones, llegó la única definición que dejó la misión: "La Argentina pedirá un acuerdo financiero stand-by de alto acceso", comunicaron los voceros Hacienda. No hubo detalles ni precisiones. Dujovne declinó los reiterados pedidos de entrevista. "Va a hablar a través de un comunicado oficial", indicaron, nuevamente, los voceros oficiales.

Una hora después, Dujovne dijo que la decisión era "no hablar de cifras o modalidades". Punto. En Buenos Aires, un día antes, Caputo había dicho que, para el mercado, un acuerdo de US$30.000 millones "sería fantástico", y que, por el contrario, 10.000 millones "sonaría a poco", que el préstamo era "preventivo", y que ayudaría a cubrir las necesidades de financiamiento de lo que restaba del primer mandato de Macri.

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