Dura audiencia para el país en la justicia de EE.UU. por el default

Enojo de los jueces ante la negativa argentina a acatar un posible fallo adverso
Silvia Pisani
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28 de febrero de 2013  

NUEVA YORK.- En una durísima audiencia, la justicia norteamericana calificó como "víctimas" que hace "once años esperan pago" a los llamados "fondos buitre", que reclaman más de US$ 1300 millones en un proceso que amenaza con poner al país al borde de una nueva cesación de pagos.

La Argentina optó nuevamente por desafiar al tribunal y anticipar que "voluntariamente no acatará el fallo si éste ordena el pago total de la acreencia", según expresó el abogado del gobierno argentino, Jonathan Blackman. Por momentos, al letrado le costó resistir la presión que los magistrados pusieron sobre la Argentina, y su estrategia pareció no caer bien en la Corte.

"Cuando uno se somete a la Justicia es porque piensa aceptar sus veredictos", reprendió, molesta, la jueza Reena Raggi, una de las integrantes del tribunal y la más activa durante las dos horas y cuarto que duró la audiencia.

De hecho, algunos observadores coincidieron en que tal vez la mejor noticia que tuvo la Argentina fue lo prolongado del encuentro, ya que eso revelaría interés de los jueces por ahondar en las consecuencias de un fallo adverso para el país.

Pero incluso eso tuvo su matiz. "La función de la Corte es hacer cumplir los contratos, no reescribirlos", gatilló la misma jueza cuando la defensa argentina insistía en las "razones políticas" por las que el país "no acatará" una posible orden de pago.

Despachado a Nueva York de urgencia por la presidenta Cristina Kirchner, el vicepresidente Amado Boudou encabezó la nutrida delegación de funcionarios que presenció el debate. "La Argentina no pagará sobre el hambre de su pueblo", dijo luego, al hacer declaraciones a medios afines al Gobierno.

"Tratamiento igualitario sería que todos los acreedores aceptaran las mismas condiciones", acotó, por su parte, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, en alusión a la renovada oferta de lanzar un nuevo y tercer canje.

Integrado por tres magistrados, el tribunal no produjo ayer un veredicto sobre lo que hará con el fallo -por ahora en suspenso- del juez Thomas Griesa, por el que se ordenó a la Argentina pagar el 100% de la deuda en poder de esos inversores, a los que se define como holdouts y a los que el Gobierno alude como "fondos buitre".

La resolución podría ocurrir en cualquier momento, con la impresión coincidente de que "no tardará mucho". Su contenido develará lo que ocurra con el fallo, por el que Griesa ordenó el pago de una vez y al contado de US$ 1330 millones a los holdouts . La demanda fue impulsada por los fondos NML Capital y Aurelius -los mismos que consiguieron el embargo temporario de la Fragata Libertad- así como por un grupo de ahorristas argentinos.

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Lo prolongado de la audiencia fue señalado como la mejor noticia que tuvo la parte argentina. "Revela que los jueces no tenían tan claro qué hacer", dijo Sean O'Shea, uno de los abogados que defiende a los bonistas que sí aceptaron los canjes.

Como contracara, la mala noticia pareció ser la confirmación de que la de ayer fue la última audiencia oral en esta instancia. "No habrá otra", anunció Rosemary Pooler -la jueza amiga de Hillary Clinton- apenas comenzó el encuentro. Para la Argentina, que busca estirar el camino judicial lo más posible, no fue un buen dato.

Para colmo, tampoco lo tuvieron muy fácil las llamadas "terceras partes" afectadas, que en los hechos, y si bien por caminos distintos, argumentan a favor de la posición de la Argentina.

Tanto el Bank of New York Mellon (BoNY), que opera como agente de pago de la deuda, como el llamado Exchange Bondholders Group (EBG), que agrupa a los bonistas que sí aceptaron los canjes, comparecieron para pedir que la resolución final "no afecte" la cadena de pagos.

Con una insistente línea de preguntas, la jueza Raggi apuntó a poner en duda que el BoNY sea agente independiente de la Argentina. "Ustedes reciben honorarios del país", constató la jueza, luego de presionar a uno de los letrados, al extremo de obligarlo, en dos ocasiones, a pedir pausa para consultar con sus colegas antes de responder.

"La Argentina puede pagar, no hay dudas sobre eso", afirmó Ted Olson, uno de los abogados de NML Capital. "Nunca ha querido hacerlo ni tampoco, en todos estos años, ha intentado una negociación seria", dijo.

Una mala respuesta

El letrado de los "fondos buitre" fue más lejos al pedir que, por su comportamiento, el país debería "ser prohibido en los mercados de capitales hasta tanto aprenda a cumplir con las leyes". "Ha habido enorme paciencia con este país", añadió.

Una vez más, el letrado recordó las palabras tanto de la presidenta Cristina Kirchner, en el sentido de que no se le pagará "ni un centavo" a los holdout s, como del ministro Lorenzino en sentido similar.

"Bueno, usted sabe que a veces los políticos dicen cosas que luego, en realidad, no cumplen", deslizó la jueza Pooler, en uno de los pocos momentos de distensión que tuvo la audiencia. Hubo algunas sonrisas en la sala, pero no en el banco argentino.

Uno de los tantos momentos de tensión fue, en cambio, cuando Blackman sostuvo que la Argentina no acatará "voluntariamente" una orden de pago.

"¿Qué significa no acatar algo en forma voluntaria? Acá no venimos a hablar de emociones ni de sentimientos, sino de resoluciones", lo cruzó la jueza Raggi.

El abogado insistió por el lado de que el Gobierno "tiene principios" que no piensa violar y que no acatará medidas que vayan "en contra de su línea política", un argumento en línea con las declaraciones que más tarde hicieron Boudou y Lorenzino. Aunque poco después, no obstante, el letrado trató de suavizar el momento y deslizó la idea de que, a veces, "se pierde la paciencia".

De hecho, a eso -la impaciencia- atribuyó el fallo "francamente fuera de lo común" por el que el juez Griesa ordenó a la Argentina que les pague a sus acreedores.

"El problema es que eso no será el final del problema. Habrá una catarata de juicios y nadie saldrá favorecido", pronosticó Blackman, en uno de sus mejores momentos.

Anoche, la Corte incorporó al expediente el documento que da por leído y escuchado el caso. Ahora sólo hay que esperar el veredicto.

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