Economía china: un tropezón no es caída

Juan Carlos de Pablo
(0)
23 de diciembre de 2018  

La economía de China hace tiempo que dejó de crecer "a tasas chinas". Además, Estados Unidos comenzó una guerra comercial contra ese país, que logró una frágil tregua de 90 días, cuando Donald Trump y Xi Jinping coincidieron en Buenos Aires, hace algunas semanas. ¿Estamos delante de un respiro, dentro de una histórica tendencia o la economía de China se está "japonizando"?

Al respecto entrevisté al polaco Paul Narcyz Rosenstein Rodan (1902-1985), considerado uno de los pioneros de la teoría del desarrollo económico, que no hay que confundir con la teoría del crecimiento. Entre 1961 y 1966 formó parte de los Nueve Sabios, como se conocía al panel de expertos que colaboró con la Alianza para el Progreso. Dentro de la profesión, es principalmente conocido por Problemas de la industrialización del este y sudeste europeos, que publicó en 1943, enfatizando que las complementariedades y externalidades existentes tanto en la demanda como en la producción requerían la programación de las inversiones. De este enfoque surgió la idea de que el proceso de desarrollo requería un gran empujón.

-Dentro del análisis económico, la teoría del crecimiento literalmente se fagocitó a la teoría del desarrollo.

-Efectivamente, como consecuencia de la tendencia a matematizar los análisis. En el comentario bibliográfico que Kenneth Ewart Boulding escribió sobre los Fundamentos del análisis económico, publicado por Paul Anthony Samuelson en 1947, indicó que se había llegado a la máxima utilización de las matemáticas en economía. Varias décadas después, la obra casi se utilizaba como libro de texto.

-¿Qué se ganó y qué se perdió?

-Se ganó en precisar la relación que existe entre las diferentes variables utilizadas en el análisis, así como en extraer las implicancias del caso que se analiza. Se perdió la inclusión de variables o consideraciones difíciles de modelar de manera algebraica, pero que pueden ser relevantes. Por eso, en la formación del economista aplicado, la historia es por lo menos tan importante como la teoría.

-La evolución de la economía china, desde la segunda mitad de la década de 1970, ha generado admiración, pero en los últimos tiempos, preocupación.

-Vamos por partes. El "milagro" chino no tiene nada de milagro, porque es el resultado de un fuerte cambio en las reglas del juego, que inicialmente se produjo en la agricultura. Luego de visitar una zona que estaba sufriendo sequía, el pragmático Deng Xiaoping dispuso que el agricultor a quien le habían asignado una porción de tierra para que produjera repollos, en vez de quedarse el primero para él y entregarle el resto al Estado, le entregara el primero al Estado y todos los demás se los quedara para él.

-¿Y qué pasó?

-Que la misma superficie, utilizando los mismos utensilios, en vez de producir un solo repollo comenzó a producir varios. Esto no fue un milagro, sino la aplicación de la máxima planteada por Adam Smith en La riqueza de las naciones, cuando dijo que no es la benevolencia del carnicero la que nos permite comer, sino el hecho de que él vive de prestar el servicio. Al respecto, Dany Rodrick apunta que los chinos no inventaron ningún principio económico, sino que los aplican todos.

-¿Hay que preocuparse por los problemas que hoy enfrenta la economía china?

-Ante todo, hay que entenderlos. La variación porcentual del producto bruto interno (PBI) de un país es un número, la clave está en la interpretación. ¿Cómo hay que entender el caso chino actual? ¿Como la continuación de la transición, como una cuestión cíclica o como el comienzo de una nueva era?

-Lo escucho.

-El referido cambio en las reglas de juego liberó energías humanas, lo cual permitió utilizar mejor los recursos productivos. China está viviendo actualmente una transición, que en términos del calendario se mide en décadas, no en trimestres. Lo cual explica que hace muchos años su PBI crecía cerca del 10% anual, luego 8% y ahora 6%. Algún día la economía china será una economía desarrollada y crecerá 3% por año.

-¿Entonces, no hay que preocuparse por el presente?

-Sí, pero error tipo I, error tipo II, no tomarlo como el comienzo del cambio de tendencia, pasando del crecimiento propio de una transición al estancamiento secular.

-Pero esto fue lo que ocurrió en Japón, a partir de la década de 1980, cuando hasta ese momento era considerada la economía "estrella".

-Por eso hablé de error tipo I, error tipo II. Nadie sabe cómo ni cuándo terminará la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero no es de buen empresario apostar por la hipótesis más pesimista y regalarles a los competidores el aumento del mercado si la realidad resulta ser mejor de lo esperado. Hay que tomar las decisiones sobre la base de que la economía china continuará creciendo.

-En un libro titulado Sobre China , Henry Kissinger apunta que nadie sabe cómo funcionará el mundo si el liderazgo económico pasa a un país no occidental, porque hace varios siglos que esto no ocurre.

-Cierto, pero los seres humanos tenemos hoy suficientes problemas reales como para también preocuparnos por esa eventualidad.

-Don Paul, muchas gracias.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.