¿Qué es la inflación y cómo puedo cuidar mi bolsillo?

Santiago Bulat
Santiago Bulat PARA LA NACION
Fuente: Archivo - Crédito: Patricio Pidal/AFV
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1 de septiembre de 2019  

1- ¿Qué es? La inflación es el aumento sistemático y generalizado de precios en una economía. Es decir, que suben los precios de todos los bienes y servicios que se producen y utilizan en una economía, cada uno con sus propias características y a diferentes ritmos.

2- ¿Cómo se mide? Mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que difunde el Indec sobre una canasta de bienes y servicios de consumo de una familia tipo (dos adultos, dos menores) en la cual se relevan aproximadamente 200.000 productos y tienen sus propios ponderadores. De esta manera, podemos comprender cuánto deben aumentar nuestros ingresos para sostener el mismo nivel de vida a medida que pasan los meses con inflación. Muchas veces oímos frases como: "el gas aumentó 80% y me dicen que la inflación fue de 30%, ¡no puede ser!", y sin embargo es correcto, porque el gas no representa todo nuestro consumo, sino una pequeña porción. El Indec marca que los servicios de agua, luz y gas significan 14,5% del total de la economía de un hogar tipo.

3- ¿Es mala? Depende. Que suban los precios en una economía puede ser un buen síntoma, siempre y cuando sea controlada y en un nivel relativamente bajo. Todos los países del mundo, salvo contadas excepciones, tienen inflación. Por ejemplo, la inflación en los Estado Unidos ronda el 2% anual y el objetivo es mantenerla en esos niveles año a año, básicamente porque cierta inflación moderada es síntoma de que la economía continúa creciendo y de que nuestros salarios lo hacen a la par, creándonos una ilusión de mayor capacidad consumo. Por el contrario, la deflación ocurre cuando la economía entra en recesión y los precios bajan para concretar las operaciones.

Ahora bien, definitivamente es mala cuando se registran altos niveles, como en la Argentina. Nuestro país es el tercero con inflación más alta del mundo, solo superada por Venezuela y Zimbawe. El gran mal de la inflación es que genera distorsiones en los precios relativos de la economía; es decir, perdemos la noción de lo que valen los bienes que se transaccionan y esto automáticamente afecta negativamente las decisiones de consumo e inversión y, por supuesto, afecta a los segmentos de menor poder adquisitivo que tienen menos poder de negociación salarial.

4- ¿Cómo la combato? Dada nuestra condición de individuos no podemos hacer nada por frenar un fenómeno macroeconómico. De eso se ocuparán (o no) quienes nos gobiernen. Pero sí podemos tomar decisiones de ahorro e inversión por nuestra cuenta. La pata inversora es la que nos permitirá cubrirnos ante este fenómeno. Cada vez que me quede algo de mi sueldo puedo invertir ese dinero: comprar dólares (o algún activo en esa moneda) suele ser la opción más elegida por los argentinos. Otra es comprar un bono o fondo de inversión en pesos que esté ligado a la inflación, cubriéndome de ese eventual riesgo, o si no, elegir alguna inversión real que yo considere que superará la inflación futura.

5- ¿Cómo consumo? Las decisiones de consumo son vitales en una economía de alta inflación. A tener en cuenta: siempre debemos pensar qué pasará con nuestros ingresos futuros. Si mi sueldo se mantiene estable durante todo el año y compro algo en cuotas con una tasa que se mueve con la inflación, mes a mes esa compra estará haciéndome perder poder adquisitivo. Por el contrario, en una economía con inflación, comprar un bien sin intereses o con intereses bajos será una gran alternativa. Visto de otra forma, estockearse hoy de productos no perecederos (que duran en el tiempo) es una buena manera de bajar el impacto que tendrá la inflación a futuro: asumo el costo de pagarlo hoy sabiendo que me durará en el tiempo, para reducir el riesgo de que en el futuro me sea más caro.

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