EE.UU., poco receptivo con el Mercosur

El bloque quiere hacer un tratado bilateral del tipo 4+1; el enviado de Bush evitó referirse al tema
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28 de mayo de 2003  

SAN PABLO.- El gobierno norteamericano no simpatizó con la idea de Brasil, apoyada por la Argentina y el resto de los países del Mercosur, de negociar un acuerdo bilateral, con el esquema 4+1, entre el bloque y los Estados Unidos. Eso fue lo que dio a entender ayer el representante comercial de EE.UU., Robert Zöellick, en una visita a Brasil que concluye hoy.

Durante la conferencia de prensa que concedió tras su encuentro con la cúpula del gobierno brasileño, evitó comentar la propuesta hecha ayer para que antes o simultáneamente a la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el Mercosur negocie un acuerdo bilateral con los Estados Unidos. Además de preferir evitar responder sobre el tema, Zöellick aclaró que estaba en Brasil para discutir el ALCA.

"Tomamos la decisión de explotar ese camino (de proponer la bilateralidad)", había dicho el canciller de Brasil, Celso Amorim. Brasil presentaría la idea con el aval de la Argentina y Uruguay. "Como las negociaciones ya están en cierta forma bilateralizadas, queremos sacar el máximo provecho de eso", explicó.

Brasil quería evitar, también, que los Estados Unidos vayan cooptando individualmente a varias de las 34 naciones que compondrían hipotéticamente el ALCA, tal cual lo hicieron con Chile, que firmará este año su acuerdo bilateral con los Estados Unidos, o con Colombia, que tiene compromisos debido al apoyo que recibe por medio del Plan Colombia para la lucha contra el narcotráfico.

La idea de una negociación bilateral 4+1 permitiría focalizar los asuntos que le interesan al Mercosur en conjunto frente al poder de los Estados Unidos como potencia industrial y agrícola.

Zöellick, en cambio, se permitió ser sutilmente amenazador. El ALCA, dijo, "puede ser una ventaja competitiva por ejemplo en relación a China, que viene demostrando una competencia cada vez más desafiante frente a Brasil y México", dijo.

Frente a la presión ejercida por Brasil, copresidente con EE.UU. del proceso negociador del ALCA, y que suele señalizar una voluntad de retrasar el proceso si las reivindicaciones de apertura de las barreras comerciales y agrícolas no son tomadas en cuenta, Zöellick volvió a usar el mismo estilo. Si hay atrasos, dijo que "no sería atípico, porque las negociaciones son siempre difíciles", pero deslizó: "Frente a las fragilidades de la economía mundial y de las incertidumbres de las economías de América latina, sería mejor avanzar en el proceso" de creación del ALCA.

Una vieja historia

Las negociaciones parecen complicarse, a medida que los agricultores de EE.UU. exigen más barreras y protecciones para sus productos, y Brasil -con el apoyo argentino- responde que la negociación sólo avanzará cuando esas barreras sean reducidas. El nuevo encuentro que los presidentes Lula da Silva y George W. Bush tendrán en Washington en junio podrá servir para destrabar los nudos de la negociación.

Para reducir las tensiones, Zöellick se permitió una ironía: dijo que había venido a Brasil para felicitar al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, por la victoria de los tres corredores brasileños en las 500 millas de Indianápolis, el domingo pasado. "Eso demuestra que Brasil puede competir en cualquier lugar del mundo", afirmó con sorna, frente a las críticas brasileñas de que EE.UU. limita su competitividad.

Zöellick tiene una vieja historia con Brasil y con Lula. El presidente brasileño, al saber que tendría que tratar sobre ALCA con Zöellick, había dicho al asumir la presidencia que no negociaría "con el sub del sub del sub", sino directamente "con el compañero Bush".

Era una picardía de Lula, que ocho años atrás, en una visita a EE.UU. como candidato a presidente, había sido dejado plantado en la Casa Blanca por Zöellick, un joven funcionario en aquella época, asignado por George Bush padre para ocuparse del dirigente de izquierda. Quien ahora negocia con el Brasil se retrasó con otro compromiso y terminó no recibiendo al hoy presidente brasileño.

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