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El aceite de oliva sigue al vino

La Argentina puede devenir uno de los grandes exportadores de virgen extra y vivir un boom como el del malbec
Carlos Manzoni
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13 de febrero de 2011  

MENDOZA.- De la mano del aceite de oliva, la Argentina tiene el potencial para protagonizar otro boom productivo y exportador como el que se produjo en el sector del vino. Quizás aún no sea tiempo de hablar de un "malbec" de este producto, pero sí de aprovechar la oportunidad de ser uno de los más grandes exportadores de virgen extra, una clasificación de alta calidad para la que las condiciones locales son excepcionales.

El país fue un importante productor olivícola hasta la década del 70, época en que el sector entró en crisis a causa del auge de los aceites de semilla. Luego, en la década de los 90 y a través de la promoción fiscal (diferimientos impositivos en algunas provincias), se plantaron nuevas superficies y se pasó de 29.000 hectáreas a 105.000 (cerca de 350% más). En dos décadas, se invirtieron US$ 950 millones.

Aunque se pasó de US$ 10 millones anuales en concepto de exportación a 60 millones por año en la última década, en el sector consideran que el techo está mucho más alto y se debe trabajar para colarse entre los principales jugadores mundiales.

"Deberíamos exportar por valor de US$ 390 millones anuales si toda nuestra superficie cultivada produjera la cantidad que debiese. Tenemos los recursos naturales, un mercado actual, un futuro ilimitado y, sobre todo, el conocimiento", dice José Chediack, presidente del Grupo Phronesis, dueño de la marca Solfrut y productor de Oliovita.

Un estudio de la consultora Claves, en tanto, estima que en 2020 la Argentina podría transformarse en uno de los polos productivos más importantes de aceites varietales y de blend de consumo del mundo.

Gianfranco Andreani, director de Yancanello, que produce y exporta aceite de oliva y aceitunas en conserva, señala que el país está en un lugar geográfico privilegiado como para abastecer una demanda mundial creciente. "Estamos en contraestación de los principales consumidores. Australia es otro productor que está en igual posición, pero tiene un mercado interno que le absorbe casi todo lo que elabora", indica. "A diferencia del vino, el aceite debe consumirse antes de un año, por eso esta ventaja cobra fuerza", añade.

Aún lejos de las cifras y el volumen de la Unión Europea, que produce 97% de lo que se mueve en el mercado mundial, el país puede ganar terreno en ese 3% restante, donde ya es líder, con 67%de la torta. Una ventaja es que en el Viejo Mundo muchas plantaciones están agotadas y, como la mayoría pertenece a pequeños productores arraigados a la tradición, es difícil cambiar su vetusto método de cosecha, consistente en golpear la planta y recoger los frutos del suelo.

"Tenemos un nicho pequeño porque los países del Mediterráneo son históricamente fuertes en el sector y, además, los que manejan los precios internacionales", comenta Luis Feld, presidente de Cuna de Olivares, un novedoso fideicomiso inmobiliario vinculado a la producción de aceite de oliva. "Pero contamos con buenas plantaciones y óptima tecnología para crecer."

Mientras recorre parte de las 1250 hectáreas que abarca el emprendimiento, Feld se ilusiona con la impronta local. "Podemos hacer muy buen aceite acá, aportarle valor agregado y venderlo a países donde la calidad ya no es lo que era", explica. "Ahí está el futuro", acota.

La apuesta de Cuna de Olivares en el olivo ratifica el potencial del sector. Todo el proyecto, que consta de cuatro fideicomisos en Mendoza y San Juan, demandó una inversión de US$ 30 millones. Este año llegará a contar con tres fábricas de aceite de oliva y una de aceitunas en conserva. La firma comercializa las marcas Vero Andino y Olikids.

Precios y destinos

La Argentina vende 30% de su producción a Brasil; 17%, a EE.UU., y 9%, a Italia. Se producen aquí 25.000 toneladas anuales (España extrae 1,2 millones), de las que 19.000 van al mercado externo. El mercado mundial es de 2,2 millones. ¿Su precio? El virgen extra de calidad, nicho al que debe apuntar la Argentina, puede llegar a US$ 4500 cada tonelada; el extra virgen comercial, a 3500, y los de inferior calidad, entre 2000 y 3000.

En Maipú, Mendoza, cerca de donde su familia tiene su bodega, Miguel Zuccardi muestra cómo elaborar un aceite de oliva. "Cuanto menos tiempo pase entre la cosecha y la extracción, mejor", dice el joven. En minutos, lo que entra como aceituna sale como líquido listo para envasar o conservar en tanques hasta su venta. El frío reina en la sala de almacenamiento. "Esta es la temperatura para conservarlo", cuenta Zuccardi, que creó Zuelo, marca boutique con la que elabora 150.000 litros por año.

La Argentina está entre los 11 principales productores y es el séptimo exportador mundial, con 89 empresas exportadoras, el triple de las que había en 1996. Las principales provincias productoras son La Rioja, Mendoza, Catamarca y San Juan, pero también se hace una parte en Buenos Aires y Córdoba.

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