El campo amenaza con una medida de fuerza más dura

Esta semana, los dirigentes podrían volver a reunirse con funcionarios de la cartera agrícola
Franco Varise
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23 de octubre de 2000  

De no alcanzarse un acuerdo con el Gobierno en el corto plazo, las entidades del campo volverán a tomar medidas de fuerza, pero esta vez "en serio", anticiparon ayer los principales representantes del campo. Un día después del levantamiento oficial del paro agropecuario, los dirigentes se manifestaron no sólo disconformes con las autoridades sino también visiblemente contrariados.

"Creo que la actitud del Gobierno nos va a llevar a hacer otra protesta, pero esta vez en serio: como en los países desarrollados que hasta dan vuelta camiones", expresó sin titubear Manuel Cabanellas, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la entidad del agro más numerosa del país.

Durante los seis días que duró la protesta, finalizada anteayer, los productores mostraron una alta adhesión que, de todos modos, no impulsó mayores medidas por parte del Gobierno. De hecho, tanto el presidente De la Rúa como el ministro de Economía, José Luis Machinea, reiteraron que al agro ya se le había dado todo lo posible en materia de ingeniería impositiva. Declaraciones aquellas que, junto a las del ministro del Interior, Federico Storani, tensionaron aún más la relación con el campo.

"Les quedan tres años de gobierno por delante y no creo que quieran continuar con esta actitud de confrontación, aunque si no hay respuesta el próximo paro del campo va a ser todavía más contundente", opinó el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, que decidió dejar en libertad de acción a los productores asociados para continuar con la medida de fuerza hasta hoy a la medianoche.

En síntesis, el campo pide básicamente la eliminación de aquellos impuestos calificados de "distorsivos", como el de la renta presunta y el que grava los intereses de los préstamos.

Cabanellas recordó que el sector agropecuario transfiere 5000 millones de pesos por año a la actividad industrial -basándose en un trabajo realizado por la cartera de Agricultura- y que con sólo un 1 por ciento del monto destinado al gasto público (900 millones de dólares) el campo volvería a obtener rentabilidad.

"Nosotros solamente pedimos lo que nos corresponde", consideró el ruralista, al tiempo que agregó: "Hasta ahora el Gobierno no nos dio nada, pese a la magnitud del paro, ésa es la realidad ".

Por lo pronto, hasta ayer los dirigentes agropecuarios no habían recibido ningúna invitación al diálogo por parte del Gobierno, aunque no descartan que en los primeros días de esta semana la comunicación se reanude. "Lo lógico sería que habláramos directamente con el Presidente, porque no queremos seguir discutiendo en los mismos términos con los demás funcionarios", señaló Cabanellas, pese a estar al tanto de que De la Rúa viaja hoy a España.

La relación entre el Presidente y los representantes del agro se remonta a algo más de tres semanas atrás. Por aquellos días de intensas negociaciones, De la Rúa se comprometió personalmente ante los dirigentes rurales en encontrar una solución al conflicto. Apenas si se hablaba de un posible paro, pero luego de tres infructuosas reuniones con los hombres de Economía las entidades tomaron la determinación final.

"Yo no tengo esperanzas de alcanzar algún acuerdo, porque nosotros centramos nuestro reclamo en el Presidente y se va a España", se quejó Dardo Chiesa, titular de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), sin duda, la entidad de mayor rudeza a la hora de enfrentar la política oficial.

Por más que en realidad el paro finalizó formalmente el sábado último, en numerosas zonas del país los productores decidieron extenderlo. "Hasta hoy estamos, pero estamos solos", reflexionó Chiesa.

En el Mercado de Liniers, hasta ayer, a las 20.30, habían ingresado 2600 cabezas, lo que permitía estimar un total de 6000 para hoy. Los lunes entran unos 12.000 vacunos. No obstante, las fuertes lluvias del sábado y la continuidad de la protesta dispuesta por Carbap hicieron desistir a los productores de enviar hacienda.

La protesta se sostiene aún en las provincias de Salta, Jujuy, Buenos Aires y La Pampa. En Santa Fe, por ejemplo, el paro del campo empalmó justo con el inicio de una medida de fuerza por parte del transporte de carga en reclamo de medidas supuestamente incumplidas por el gobierno provincial de Carlos Reutemann. Si bien el paro agropecuario contó con el firme apoyo de los productores, también produjo una profunda paralización comercial que sólo en el sector de la industria frigorífica costó aproximadamente 28 millones de dólares y otros incidentes.

Por otro lado, en Junín, fueron detenidos por la policía dos chicos del Centro Juvenil de la FAA, que estaban apostados en uno de los piquetes cercanos a la localidad bonaerense de Arenales.

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