El día 91 no es una fecha cierta para los ahorristas

La acumulación de depósitos, la necesidad de mostrar resultados fiscales para mejorar la certidumbre -para que los ahorristas dejen sus depósitos en el sistema-, y la recuperación de reservas, es un proceso que llevaría más tiempo que los 90 días anunciados por el gobierno. El día 91 sigue siendo un espejismo
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18 de diciembre de 2001  • 14:32

El dispendio fiscal de los últimos años así como la erosión de la solvencia que sufrió el sistema financiero pone el día 91 como un espejismo frente a los depositantes que quieren volver a disponer libremente de sus ahorros en efectivo.

Existen varias razones para prever una postergación de la disponibilidad de los ahorros de la mayoría de los argentinos.

En los próximos 90 días se acumularían más 42.000 millones de depósitos esperando la salida

En las últimas dos semanas, los plazo fijos no fueron renovados sino que pasaron a las cuentas corrientes y cajas de ahorro. Los depósitos privados cayeron U$S 200 millones como consecuencia de retiros restringidos y la prohibición de enviarlos al exterior. Pero los depósitos a interés cayeron U$S 4200 millones, de los cuales U$S 3250 millones pasaron a disponibilidad inmediata en Caja de Ahorro y Cuentas Corrientes.

En los próximos 90 días vencen U$S 30.000 millones de depósitos a interés, los cuales sumados a las cajas de ahorro acumularían más de US$ 42.000 millones que podrían buscar la puerta de salida.

En este sentido, si sigue acentuándose "la presión en la puerta" se hará cada vez más lejana la probabilidad de que en el día 91 los depositantes vuelvan a contar con sus ahorros en efectivo.

El sistema financiero no tiene caja ni solvencia para soportar una corrida en los próximos 90 días.

El sistema bancario no tiene caja, ni activos ni solvencia para afrontar una salida de capitales, la cual -teniendo la situación descripta anteriormente- podría ser el doble de la salida de capitales que se registró en el 2001.

La liquidez de los bancos a mediados de diciembre no superaba los U$S 5500 millones, y la recuperación de caja solo va de la mano de la caída de los préstamos. Una proyección de los últimos tres meses mostraría que se podrían recuperar U$S 800 millones mensuales, o estimativamente U$S 2400 millones en los próximos tres meses. Con ello la caja sería de U$S 8000 millones, o el 19% de los eventuales depósitos que querrían buscar otro refugio.

Tampoco el sistema financiero tiene activos para vender. Los bonos del gobierno están congelados en el préstamo garantizado, y no hay por ahora posibilidades de un mercado secundario.

El patrimonio líquido se erosionó en los últimos meses ante la incobrabilidad y las pérdidas económicas generadas por tantos meses de incertidumbre.

Las casas matrices de los bancos extranjeros no traerían fondos.

La acumulación de vencimientos, la escasa caja y la incertidumbre económica ante la falta de un plan claro con apoyo político llevan a esperar que las casas matrices no abastezcan de dólares a las filiales para satisfacer la salida de capitales. Esto se profundiza si se tiene en cuenta el trasvasamiento de depósitos de los bancos nacionales a los extranjeros registrados en las últimas dos semanas. Estos bancos, en el caso de una corrida masiva, propugnarán cambiar los depósitos por bonos con mayor vencimiento.

Las reservas del BCRA no se usarían para respaldar depósitos.

El BCRA tiene U$S 15.400 millones de reservas (al 13/12). Estas en el corto plazo pertenecen a la Base Monetaria de la cual alcanza para cubrir el 73% de las mismas, o sea U$S 11.000 o 12.000 millones.

Alternativamente, en el caso de una dolarización, las reservas deberían aplicarse a retirar los billetes y monedas emitidos en pesos, ello eliminaría la relación 1 a 1, lo que permitiría a los depositantes mantener el valor de sus inmovilizados plazos fijos. Sin embargo, su disponibilidad en el día 91 tampoco estaría asegurada porque siguen faltando los dólares para enfrentar la corrida.

-En el corto plazo el gobierno tiene un uso alternativo de las reservas en el pago de deuda e intereses. Mientras mayor sea su uso en los próximos meses -y sin desembolsos del FMI-, no solo no se levantará la inmovilización sino que corre peligro el valor real de los depósitos porque la relación de cambio entre los depósitos privados y las reservas disponibles pasó de 3,4 veces en noviembre a 4 veces en diciembre. Esta relación era de 2,2 veces en el primer trimestre del año. El valor de este ratio daría una idea de la presión cambiaria en el caso de un descongelamiento de depósitos con flexibilización del tipo de cambio.

De acuerdo al actual contexto, este ratio podría empeorar en las próximas seis semanas. El gobierno pagaría con reservas U$S900 millones de vencimientos entre capital e intereses llevando las divisas de libre disponibilidad a U$S14.400 millones, por lo que la relación depósitos a reservas se elevaría en 4,2 veces. Si el FMI finalmente llega a un acuerdo con la Argentina y libera los desembolsos, esa relación podría caer 3,8 veces, pero eso depende de la aprobación del presupuesto 2002, así como del acuerdo político.

Por consiguiente, la acumulación de depósitos, la necesidad de mostrar resultados fiscales para mejorar la certidumbre -para que los ahorristas dejen sus depósitos en el sistema-, y la recuperación de reservas, es un proceso que llevaría más tiempo que los 90 días anunciados por el gobierno. El día 91 sigue siendo un espejismo.

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