El dólar dio otro paso para atrás y se frenó el aumento de tasas

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Javier Blanco
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30 de marzo de 2019  

El dólar y la tasa de interés de referencia para la economía se movieron ayer por primera vez en conjunto en un mes levemente a la baja en la plaza local, entregando una señal de distensión financiera que, a juicio de los operadores, deberá poner a prueba su confiabilidad durante algunos días más.

El billete cerró a un promedio de $44,40 para la venta al público y $43,35 para su expendio mayorista, con bajas de 25 y 28 centavos en cada segmento de negocio durante el día que lo alejaron un poco más de los máximos de $44,90 y $43,87, respectivamente, alcanzados el miércoles.

De esta manera acumuló una baja del 1,2% promedio en las últimas dos ruedas, aunque en el mes aumentó 10,7% promedio, considerando que venía de cerrar febrero a $40,13 y 39,18, respectivamente.

La tasa de referencia, por su parte, ajustó de 68,35 a 68,16% nominal anual en promedio, lo que supone su primer descenso en nueve ruedas y el primero que se registra en consonancia con un paso atrás del dólar desde el anteúltimo día de febrero, cuando rondaba el 50% anual.

Pero esto se dio en un contexto en el que el Banco Central (BCRA) pudo expandir por más de $47.000 millones, el mayor monto desde fines de enero sin poner en riesgo su meta monetaria del mes, ya que había ganado amplio margen de maniobra al haberse obligado a ser mucho más contractivo, semanas atrás, para tratar de restarle demanda al dólar.

De hecho, fue la quinta rueda consecutiva en la que el organismo monetario coloca entre los bancos menos deuda en letras de liquidez (Leliq) de la que le vencía, lo que lo llevó a expandir la oferta de circulante por esta vía en más de $93.000 millones esta semana.

La menor necesidad de ser contractivo es lo que hace que los analistas no tomen a este mínimo retroceso de la tasa como un cambio de tendencia. Y que, además, sean prudentes para dar por terminada la volatilidad cambiaria o la tendencia alcista del dólar.

"Lo de las últimas dos ruedas fue un alivio después de una sucesión de aumentos muy fuertes, pero no puede considerarse aún como un cambio de tendencia", explicó el analista Leonardo Chialva, de Delphos Investment.

Otros operadores creen que puede tratarse de la primera señal de estabilización del mercado, tomando en cuenta que se espera un progresivo aumento estacional en la oferta de divisas durante abril.

"Lo de estos días [en alusión a las dos últimas ruedas] coincidió con un clima externo más relajado y con las medidas dadas a conocer por el BCRA, que parecieron confluir para atenuar la presión del dólar. Algunos incluso creen que esta corrección se puede llegar a profundizar a partir de la semana que viene", indicó Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio.

"A mediados de abril comenzará el ciclo de comercialización de la cosecha. Y también en esa fecha el FMI librará los US$60 millones diarios para que venda el Tesoro", recordó Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.

¿Estabilización?

La hipótesis de una elevada chance de estabilización de la plaza cambiaria local, a la que se aferra el Gobierno, fue avalada en estos días en un informe por el banco de inversión suizo Credit Suisse.

En un documento suscripto por su analista Daniel Chodos, sostienen que si bien la incertidumbre política impulsará un grado de dolarización adicional, creen que el repunte estacional de la oferta, sumada a las limitaciones que le impone a la demanda de dólares una política monetaria muy contractiva, reducen las chances de nuevas corridas. "Hay cada vez menos pesos en la calle para dolarizar, el nivel de monetización de la economía es bajo y el dólar ya no está barato", sostiene.

A eso agrega que el nivel de dolarización de los agentes locales ya es "elevado" y al respecto destaca que desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, en diciembre de 2015, el sector privado lleva comprados US$64.300 millones netos, "lo que significa que la dolarización en lo que va de la gestión de Cambiemos es mayor que en los tres períodos presidenciales equivalentes previos".

José Echagüe, de Consultatio Plus, coincide en que "el sesgo contractivo de la política monetaria es hoy mayor, algo lógico porque el programa lleva seis meses de aplicación y además tuvo algunos retoques que incrementaron aún más la dosis de apretón monetario".

Y es de los que esperan que esa dureza ayude a serenar algo al mercado en la medida en que no demore mucho en aportar resultados para bajar también la inflación.

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