El encanto de los caramelos para endulzar la adversidad y la rutina

Funnpills los vende con apariencia de medicamentos y etiquetados según la "patología"
Luján Scarpinelli
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16 de julio de 2012  

Antídotos contra el estrés, cápsulas para aliviar el mal de amores, comprimidos para sobrellevar las horas extras de oficina, vitaminas para fortalecer la amistad… Los dulces con apariencia de medicamentos, etiquetados según la patología o necesidad, provienen de un laboratorio cordobés. Mateo Lalich Karqui (33), Martín Romero Mensio y Gonzalo Avila Barquin (ambos de 32) son licenciados en administración que proponen endulzar con Funnpills las adversidades de la rutina.

Así llamaron a la línea de productos que lanzaron hace un año y que lograron posicionar en regalerías y tiendas de diseño. "No lo pensamos como una golosina que se vende en los quioscos, sino como un regalo distinto. Nuestro cliente no es el que va a comprar caramelos, sino el que busca un obsequio, con más tiempo. Por eso elegimos estos canales", explica Mateo, de paso por Buenos Aires, adonde viaja frecuentemente para contactarse con clientes locales.

Los integrantes del trío dieron sus primeros pasos en grandes empresas. Mateo trabajaba en la fábrica de Arcor en Jesús María, mientras Martín y Gonzalo sumaban experiencia en Coca-Cola, y más tarde, en Danone. Esta última fue parte de una estada en Europa, donde viajaron para hacer un máster.

"Teníamos ganas de hacer algo propio y volvieron con ideas. Una era hacer publicidad en las bolsas de pan; otra, crear un sitio para escuchar radios. Pero nos decidimos por ésta porque nos resultó la más innovadora. No había nadie que vendiera caramelos así", cuenta Mateo.

El mercado fue dando forma al emprendimiento que los tres desarrollan mientras continúan con otras actividades de consultoría privada y comercio exterior. El trabajo paralelo les permite ir reinvirtiendo los ingresos y solidificar las bases de la nueva empresa, iniciada con unos 40.000 pesos.

"Fuimos aprendiendo y adaptando los productos en función de la reacción de los clientes", dice el joven cordobés. El primer lanzamiento fue con un exhibidor del tamaño de una estantería que resultó demasiado grande para los locales donde buscaban hacer pie. "Pretendíamos que cada uno tuviera la experiencia de armar los frascos según sus preferencias", pero si bien lo novedoso del mecanismo despertó elogios, no lograban reflejarlos en las ventas. "Entonces, empezamos a ofrecer los dulces envasados y dejamos a los clientes la parte de etiquetarlos con la frase que eligieran." Finalmente, los diseños que combinan diferentes gustos, colores, formas y frases, se mudaron a exhibidores que hoy ocupan parte de los mostradores.

Los contenidos provienen de proveedores como Arcor y otros más pequeños de Córdoba y Buenos Aires. Son ellos mismos –junto con dos ayudantes–, los encargados de dosificarlos en los distintos recipientes y dejarlos listos para distribuir entre 75 puntos de venta dispersos por las provincias. Los precios sugeridos al público van desde 20 hasta 40 pesos.

Las etiquetas son una de las claves para personalizar los productos y adaptarlos. "Nos permiten innovar constantemente y adaptarlos, por ejemplo, a fechas comerciales como el Día del Amigo." Y ampliar la cartera de clientes convirtiendo los productos en souvenirs de eventos sociales y corporativos. En esa lista ya se anotaron grandes como Manpower, Procter and Gamble y Holiday Inn.

Crear "medicinas" contra problemas o molestias diarias que se curan con voluntad tiene un límite tan amplio como la imaginación. Pero los dueños de Funnpills idearon otra forma de diversificar su firma, con productos gourmet. Los caramelos de esta línea llamada Delicious son fabricados en forma exclusiva. "Al principio teníamos más caramelos del exterior que se conseguían a buen precio, pero por los problemas con la importación empezamos a desarrollar más con proveedores locales", aclara Mateo.

Además, la empresa avanza en una nueva dirección: recientemente lanzó una rama de tarjetas postales con diseño, con el mismo espíritu que los movilizó desde el primer día: irrumpir en el mercado y destacarse con originalidad. Para lograrlo, buscan el impulso de un crédito que permita escalar el negocio que proyecta elevar la facturación mensual a unos $ 40.000 hacia fin de año. En este laboratorio de alivios, la única contraindicación es no arriesgarse a crecer.

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