El FMI condiciona el envío de dinero a un mayor ajuste

Las conversaciones se reencauzaron ayer tras una gestión de De la Rúa ante Horst Köhler
Jorge Oviedo
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8 de diciembre de 2001  

WASHINGTON.- Domingo Cavallo y el Fondo Monetario Internacional acordaron ayer circunscribir a la cuestión fiscal la discusión sobre el respaldo o no del organismo multilateral al programa argentino. Luego de que el Fondo decidió postergar el desembolso de 1260 millones el miércoles pasado, generando una ola de nervios, las conversaciones se reencaminaron ayer, tras una gestión de alto nivel de Fernando de la Rúa, que se comunicó telefónicamente con el titular del FMI, Horst Köhler.

El ministro primero, en conferencia de prensa, y el FMI luego, mediante un comunicado, aclararon que en las reuniones mantenidas ayer se exploraron las razones por las que los técnicos no habían podido completar la revisión de las cuentas argentinas. Cavallo precisó que "había unas diferencias de déficit que aparecían en los años 2002 y en adelante que no tenían financiamiento".

El eje de las tratativas parece ser la necesidad de un nuevo apretón en las cuentas públicas, que en estas condiciones probablemente incluya a las provincias. Y la condición ineludible para el FMI es un acuerdo político que permita respaldar ese programa, y que el Gobierno no tiene. El pacto debería servir para que el nuevo acuerdo con el Fondo quede plasmado en el presupuesto 2002 y sea aprobado por el Congreso.

Cavallo llegó ayer por la mañana a Nueva York, donde rápidamente hizo una conexión para llegar al edificio del FMI alrededor de las 12.30 hora local. Acompañado por el secretario de Finanzas y viceministro de Economía, Daniel Marx, el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich y el vicepresidente del BCRA, Mario Blejer, se dirigió a la oficina del representante argentino, Guillermo Zoccali. Allí esperó hasta que, respondiendo al pedido que le había hecho telefónicamente más temprano De la Rúa, Köhler lo convocó para un almuerzo.

"Yo no vine a llevar el desembolso, eso es algo que se hace por los trámites ordinarios que requieren completar la revisión del programa", dijo, y aclaró: "Lo que he hecho hoy es examinar exactamente los factores que le impidieron al Fondo completar la revisión y comenzamos hoy mismo a trabajar para remover esos factores de manera tal que en algún momento, cuando el FMI esté convencido de la sostenibilidad del programa argentino, pueda completar la revisión". Y aunque admitió que se quedará como mínimo hasta esta noche trabajando con el FMI, restó expectativas: "Les aconsejo que disfruten del fin de semana, no va a haber anuncios ni el sábado, ni el domingo, ni el lunes", dijo de excelente humor a los periodistas.

Muy jocoso

"Lo importante para la Argentina, y es lo que yo vine a buscar hoy, es la posibilidad de que vayamos adelante con nuestra reestructuración de la deuda con un programa apoyado por el FMI", precisó.

Para desterrar toda idea de que sus relaciones con el FMI son ríspidas, agradeció el ambiente de las reuniones, dijo que hubo "muy buenas conversaciones", repartió también frases halagadoras para los técnicos del organismo y hasta para la comida que le sirvieron. Cuando le pidieron precisiones de lo que había comido dijo, muerto de risa: "No me acuerdo, pero estaba riquísimo".

Y no fue la única vez que se mostró jocoso. Cuando le señalaron que la situación era difícil en la Argentina, señaló: Yo siempre soy optimista, desde chiquito, mi madre siempre dice que nací sonriendo. Y luego, hasta le agradeció a los técnicos del FMI que le moderen ese optimismo cuando discuten las proyecciones económicas, como ya dije, y porque si no funcionara, igual seguiremos haciendo todo lo que sea necesario para que la economía argentina pueda funcionar". Y tampoco quiso contestar sobre la posibilidad de que la Argentina entre en cesación de pagos. "Nunca contesto preguntas como ésa", disparó. Y cuando le preguntaron por qué no, señaló sonriente: "Porque no". Ante la pregunta de si la Argentina podrá pagar los vencimientos de los próximos días, destacó: "No soy el cajero de la Argentina y no llevo las cuentas día por día".

"El staff del Fondo estimó un gap (brecha) fiscal para 2002 y para los años siguientes que no tiene todavía financiamiento, entonces ahora estamos trabajando para identificar las medidas adicionales que se necesitan para cerrar esa brecha", ilustró. Pero no quiso adelantar fechas: "Estamos trabajando duro y rápido", y aclaró que "no habrá ningún cambio en la convertibilidad".

"En la Argentina hay una gran unidad de criterio en términos de implementar toda la austeridad necesaria en el sector público para generar el espacio de crecimiento que merecen los argentinos", explicó.

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